Alberto buscó en Perú aliarse con Castillo y bajar la tensión con otros países

El Presidente asistió a la transmisión de mando y jura del nuevo mandatario andino, con el que se siente ideológicamente afín. Pero también procuró renovar lazos con mandatarios con los que hubo roces.

El presidente Alberto Fernández acompañó en Lima la jura e inicio del mandato del flamante mandatario del Perú, el docente y dirigente ruralista Pedro Castillo, quien prometió ejercer el cargo por los próximos cinco años con una agenda reformista y la voluntad de dejar atrás un período de grave inestabilidad institucional, tras la destitución de dos jefes de Estado (Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra) y un gran tumulto social.

Antes y después de acudir al Congreso para acompañar el acto solemne y la jura del dirigente de "Perú Libre", en el que pronunció un discurso con promesas de modificar la constitución, expulsar a los extranjeros que delinquen si no abandonan el país en un plazo de 72 horas, y amenazar con enviar al servicio militar obligatorio a los jóvenes que no estudian ni trabajan, Fernández mantuvo audiencias con mandatarios y delegados de gobiernos de la región.

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Fernández arrancó el miércoles a primera hora con un desayuno de trabajo junto al canciller uruguayo, Francisco Bustillo, en el que discutieron a grandes rasgos las posiciones desencontradas sobre el rumbo del Mercosur

Es sabido que el presidente del Uruguay, Luis Lacalle Pou, con el apoyo de su homólogo brasileño, Jaír Bolsonaro, busca negociar acuerdos de libre comercio por su cuenta y dejar atrás "la regla del consenso" que guía la firma de tratados de esta naturaleza; a su vez, los orientales apoyan a los brasileños en su intención de rebajar drásticamente los derechos de importación que hoy encarecen la adquisición de mercancías producidas fuera del bloque, pese al impacto que eso pudiera tener en la industria de cada país. El entendimiento brasileño-uruguayo quedó sellado, ayer, con una reunión entre cancilleres de esos países.

Alberto también tuvo oportunidad en Lima de repasar la agenda bilateral con México, en un encuentro con el canciller azteca, Marcelo Ebrard, con el que renovó el entendimiento y el plan de potenciar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) como una plataforma de integración regional, ante el fracaso y disolución de la Unasur y su reversión, el Prosur. La Argentina aspira a liderar la Celac a partir de 2022, y para eso el canciller Felipe Solá comenzó a fogonear la candidatura de cara a una elección que se definirá en septiembre.

Fernández se entrevistó, a su vez, con el flamante presidente del Ecuador, Guillermo Lasso, con el que tuvo un cordial primer encuentro que el flamante mandatario de la nación andina aprovechó para acercar posiciones e invitarlo, incluso, a visitarlo en Quito. Lasso hizo borrón y cuenta nueva, dejando en el olvido el apoyo que el Gobierno le dio a su contrincante en el ballottage, el delfín de Rafael Correa, Andrés Arauz.

Con Castillo ya investido presidente, ambos jefes de Estado se reunieron por la tarde y acordaron avanzar en una agenda de cooperación en materia sanitaria y también económica. Aunque Presidencia omitió hacer comentarios del encuentro, en un contacto con la prensa local, Fernández hizo notar algunas "diferencias" con los puntos más polémicos del discurso del nuevo presidente.

La jornada concluyó con una reunión con el presidente de Colombia, Iván Duque, que sirvió para bajar tensiones entre administraciones desencontradas por los planteos que Fernández hizo en mayo sobre el manejo de la protesta social en ese país, considerando que había una singular violencia institucional.

Este jueves, Fernández y la comitiva participarán del juramento simbólico que Castillo hará en Ayacucho, donde en 1824 se libró la última batalla por la independencia del Perú y del resto de América.


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