

Los gremios docentes de Santa Fe decidieron elevar la presión sobre Maximiliano Pullaro antes del receso invernal y lograron torcerle el brazo al mandatario. La provincia convocó a una reunión de negociación salarial para el jueves 16 de julio aunque difícilmente conceda el porcentaje que los sindicatos quieren poner sobre la mesa.
Hasta el llamado a paritarias, el Gobierno provincial pretendía esperar a liquidar el último tramo del acuerdo vigente antes de convocar a una nueva pulseada. No obstante, los sindicatos salieron a advertir que la recomposición aplicada hasta ahora había quedado corta frente a la evolución de los precios.
La ofensiva gremial combina tres reclamos que golpean al gobernador en simultáneo: una convocatoria urgente a paritarias, una recomposición salarial más alta que la prevista por la Casa Gris y críticas al esquema oficial que premia la asistencia perfecta y descuenta los días de paro.
En ese tablero, Pullaro llega al descanso escolar con un conflicto abierto y con los sindicatos instalando que la discusión salarial no puede postergarse hasta después de las vacaciones.
El planteo más duro lo hizo la Unión Docentes Argentinos. Su titular, Sergio Romero, pidió una suba del 35% y acusó al Gobierno santafesino de haber llevado a los maestros a una situación crítica. “Los docentes no pueden vivir con este salario de pobreza”, lanzó.
El dirigente también apuntó contra la política económica provincial y sostuvo que la administración de Pullaro “desplomó los salarios”, lo que, a su criterio, “evidencia una pésima gestión económica”.
Romero fue más allá y buscó dejarle al gobernador una salida política. “El gobierno no va a perder autoridad si reconoce que se equivocó y, en consecuencia, aumenta un 35% los salarios docentes”, sostuvo. La frase resume el tono de la ofensiva: los gremios ya no solo piden una mesa de negociación, sino que intentan condicionar de antemano el punto de partida de esa discusión.
La paritaria, bajo presión
Amsafé también exigió una convocatoria inmediata. Su secretario general, Rodrigo Alonso, reclamó que el Gobierno “tiene que empezar a escuchar” y remarcó la importancia de llamar “urgente a una paritaria para empezar a recomponer el salario de los docentes”.
La Provincia, en cambio, sostiene que todavía resta pagar el último tramo del acuerdo vigente para el primer semestre. La pauta salarial acordada contempla una actualización acumulada del 12,5% entre enero y junio, distribuida en seis cuotas: 2,6% en enero, 2,1% en febrero, 2,2% en marzo, 2% en abril, 2% en mayo y 1,6% en junio, a liquidarse con los haberes de julio.

Ese cronograma era el argumento oficial para demorar la reapertura de la negociación hasta después del receso escolar de invierno, previsto entre el 6 y el 17 de julio. Pero los sindicatos rechazaban esa espera. Para ellos, la discusión ya quedó desfasada.
Sadop sostiene que el incremento otorgado quedó por detrás de la inflación. “Nos aumentaron el 12,5% para enero, febrero y mayo y en los cuatro primeros meses ya se cumplió el 12,6%. Le dijimos que no iba a alcanzar y ahora vamos a perder entre 9 y 10 puntos en el semestre”, afirmó Martín Lucero, referente del sindicato en Rosario.
Los números alimentan el reclamo. Según los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, la inflación acumulada en Santa Fe entre enero y mayo de 2026 alcanzó el 15,2%, por encima del aumento salarial otorgado hasta ese momento.
La Casa Gris responde que más del 70% de los docentes quedó por encima de la inflación al contabilizar adicionales y suplementos, entre ellos el Fondo Provincial de Capacitación Integral Docente, y promete compensar cualquier diferencia que pudiera generarse.
Pero los gremios desconfían de esa explicación. Lucero sintetizó el escepticismo sindical con una frase que apunta al corazón del método de negociación de Pullaro: “No hay diálogo de ningún tipo, ni oficial ni extraoficial. Creemos que el gobierno va a volver a hacer una mala propuesta y cerrar por decreto. Dar aumento a la baja, darla por decreto y hacer caja con eso”.















