Recuperación

Inflación no mata asado: crece el precio pero un fenómeno generó un nuevo récord de consumo de carne

El mercado vacuno recupera participación frente a sus sustitutos, el pollo y el cerdo. Qué dicen los datos globales ¿Continúa la Argentina en el podio, entre los mayores consumidores del mundo?

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Los reiterados aumentos en un marco de inflación que no le da mucho alivio al bolsillo, hasta ahora, no reflejan un golpe en el consumo de carne de los argentino, al contrario, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estima un incremento interanual del 4,2% para carnes bovina, porcina y aviar.

Aunque la carne explicó el 70% del incremento de la canasta de alimentos que mide LCG durante la última semana de mayo, con un incremento de 7,8%, las estadísticas no marcan un retroceso en el nivel de consumo.

Según la consultora LCG, los alimentos sufrieron aumentos de 3,5% en la quinta semana de mayo y durante el mes acumularon una suba de 8,9%, sin embargo, excluyendo el rubro "carne" el alza hubiese sido de 1,5%, aclaró.

Pese a los saltos que se reflejan en el mostrador desde el inicio del 2023, el consumo per cápita de carne vacuna se recupera y toca su máximo en cinco años, según el análisis de la BCR en base a datos de la Subsecretaría de Ganadería y Producción Animal, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP).

En el primer trimestre del año, la ingesta de proteína vacuna por habitante se ubicó en 53,1 kilos por año, lo que representa su mejor nivel desde el 2018 y una suba de casi cinco kilos por habitante en relación a los 48,4 kilos promedio de 2022. Aun así, el informe destacó que todavía se encuentra lejos del registro de 67,8 kilos de 2007.

La información refleja que, por segundo año consecutivo, se continúa revirtiendo parcialmente, el proceso de merma del consumo argentino de carne de los últimos años, que comenzó a darse particularmente en 2017.

Fenómeno particular

Mientras los datos del consumo muestran retracción en la mayoría de los sectores minoristas, distintos especialistas destacan que a pesar del ajuste que se dio entre fines de enero e inicios de febrero, de un 35%, y variaciones consecutivas en los siguientes períodos para los precios de mostrador, la suba interanual ronda el 80%, por debajo de la inflación general.

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En paralelo, al incorporar la carne porcina y aviar, el consumo alcanzó los 115,1 kilos per cápita, también en niveles similares a 2017; reflejó así el segundo registro más alto desde el año 2000 y un 4,2% superior a la cifra de 2022.

Por otra parte, cada habitante consumiría en 2023 un total de 4,0 y 3,4 kg por encima de los promedios de los últimos 5 y 10 años, respectivamente. 

A partir de la recuperación del consumo vacuno frente a sus sustitutos, "Argentina seguiría siendo el mayor consumidor mundial de carne bovina por habitante", destaca el estudio.    

Pese a que el consumo se ubica en mínimos históricos, en 2023, los argentinos superarán cómodamente a los dos países que continúan en el podio: Uruguay y Estados Unidos, donde el habitante promedio consumiría 43 y 37 kg, respectivamente

Qué prefieren los argentinos

Los cambios en la economía y el poder adquisitivo se van reflejando en el tipo de consumo de los argentinos y, en ese sentido, la composición de la dieta cárnica del habitante promedio sería: 46% de carne bovina, 39% de carne aviar y 15% de carne porcina, según el informe.

La proporción de carne bovina habría aumentado 2,3 puntos porcentuales respecto al 2022, alcanzando niveles cercanos a los de 2019.

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Además observa que desde el año 2002 la carne vacuna ha ido perdiendo representación en la canasta de consumo, siendo reemplazada por las otras dos fuentes de proteína animal.

En el 2016 el consumo bovino empardó con los sustitutos, y desde entonces representa menos de la mitad de toda la carne que se come anualmente en las mesas argentinas. "Sin embargo, en los últimos 2 años la tradicional carne vacuna ha recuperado parcialmente su participación relativa, subiendo dos puntos", apunta el análisis.

Como indicador de la capacidad adquisitiva de los salarios en términos de carne los economistas utilizan promedios anuales de las remuneraciones brutas desestacionalizadas, informadas por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y se dividen por la media anual del precio del kg de asado para el mismo período, relevado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

Así calcula que hoy, la remuneración bruta promedio del sector asalariado alcanzaría para comprar 163,5 kg de asado en el 2023, lo que refleja una recuperación respecto del piso relativo de 2021, cuando el poder de compra de los sueldos era de 134 kg. Este punto, puede ser uno de los factores que explican el incremento en el consumo cárnico que se viene experimentando este año.

"Sin embargo -aclaró-, es importante mencionar que, a pesar de ser una recuperación en el corto plazo, el poder de compra de las remuneraciones en términos de carne todavía se encuentra casi 10 kg por debajo del promedio de los últimos 10 años.

Además, precisó que la medición contempla la remuneración bruta - no la neta- del sector asalariado privado, lo que deja afuera monotributistas, trabajadores autónomos y asalariados del sector público, entre otros. 

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