OPINIÓN

Subsidios sociales: una idea de reestructuración

Las transferencias al sector privado (subsidios) del Estado Argentino consolidado (Nación + Provincias + Municipios) se duplicaron en los últimos 15 años. En el 2005, el conjunto de las jurisdicciones, transferían al sector privado el equivalente a 6% del PBI y el año pasado alcanzó el 12% del PBI. Este gasto demostró ser poco eficaz para reducir la pobreza. Pero también resultó ineficiente, porque hay una infinidad de programas diversos que atacan el mismo problema y resultan muy poco eficaces y altamente permeables políticamente. Por otro lado, también se termina subsidiando a gente que no tiene necesidades o se confunden los objetivos y pocas veces se plantea la posibilidad ligarlos con programas de empleo y/o formativos. Tal vez, una solución sería consolidar todos los subsidios de emergencia en uno sólo de carácter temporal. Un ingreso temporal de emergencia, que junto con una reforma laboral podría consolidarse en un sistema de asistencia que sea realmente inclusivo y no que se conforme con mantener a una parte de la sociedad en modo sobrevivencia.

La única forma de que las familias salgan de la pobreza es con empleo y generando riqueza. No hay otra. La riqueza se genera vendiendo trabajo, servicios o bienes a otras personas que desean o necesitan adquirirlos. Entonces, en primer lugar, es necesario facilitar la contratación de personal y simplificar las regulaciones al máximo para que sea fácil emprender y contratar gente. Ahora, es posible que algunas personas o familias no puedan generar suficientes recursos para "pasar" la línea de pobreza o que hayan perdido el trabajo y no tengan ingresos. Finalmente, existe otro grupo de personas que directamente no pueden mantenerse a sí mismo, por invalidez, por enfermedad o por edad.

Los programas sociales en la Argentina se han convertido en una serie de parches inorgánicos y muy caros que no logran resolver ningún problema y que sólo atacan los síntomas y en muchos casos duplican objetivos.

Por eso creemos que junto con una reforma laboral, es necesario una reforma del sistema de programas sociales. Según la última Guía de Programas Sociales del Consejo de Coordinación de Políticas Sociales a nivel Nacional hay 141 planes y programas sociales En el Gobierno Nacional eso no incluye, los subsidios energéticos y al transporte, tampoco los déficits de las empresas como Aerolíneas o los subsidios a las Universidades. Tampoco los subsidios de las provinciales, que al parecer, no están siendo informados por el Consejo.

Creemos que muchos de estos programas se podrían consolidar en un solo programa de asistencia que sea un ingreso temporal de emergencia por hogar. Esto incluiría la Asignación Universal por Hijo (AUH), los planes programas Potenciar, la tarjeta Alimentar e incluso los subsidios a la Energía y el transporte y otros programas provinciales y municipales. Incluso, podría incluir algún subsidio por invalidez. Dicho Ingreso sería por tiempo determinado y los beneficiarios deberán ser evaluados, en caso de ser necesaria la renovación. El esquema podría por puntos, que representen la ayuda necesaria en cada hogar, teniendo en cuenta niños o si hay personas con invalidez o si están en programas de entrenamiento, educación o formación laboral, etcétera.

El programa también debería tener una "pata" de entrenamiento laboral. Esto es, a cambio del Ingreso la persona podrá trabajar en una empresa, fundación u otra organización en modo de pasantía, hasta que consiga un ingreso o un trabajo. De esta manera, se le está dando experiencia, curriculum e incluso una oportunidad.

Pero estos esquemas deben ser temporales, esto es, deben tener un período específico de duración, tal vez con un final gradual, pero limitado en el tiempo. En algún momento, las familias deben poder conseguir trabajo o emplearse para poder salir de la pobreza. Sin eso no hay escape de la pobreza. Con lo cual surge la cuestión fundamental, estos esquemas son solo paliativos y complementarios a un mercado laboral ágil y a un esquema de incentivos al emprendedor.

Nunca los programas sociales son una solución a la pobreza, son paliativos. Para reducir la pobreza es fundamental el crecimiento económico, la inversión y el empleo.

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