OPINIÓN

Piedras frente a las risas y el champagne en Olivos

La muerte es la prueba del sentido de la vida. Si la muerte estuviera despojada de sentido, entonces la vida sería absurda.

El Talmud menciona que cuando una persona muere, su alma continúa habitando en el sitio donde fue enterrada. Poner piedras en las tumbas mantiene su alma viva en este mundo. Cientos de argentinos decidieron llevar piedras con los nombres de sus muertos por el Covid-19 a la Casa de gobierno y a la residencia presidencial de Olivos.

Muestra imborrable de su dolor eterno. Mientras eso sucedía, el presidente Alberto Fernández, en otra brillante y lúcida idea de campaña pedía reconocimiento por los más de 100.000 muertos que dejó la pandemia en la Argentina. "Las estadísticas que manejábamos al comienzo de la pandemia anunciaban 250.000 muertes, gracias a Dios la estadística falló y nosotros nos movimos bien" afirmó.

Falto que dijera 110.000 no es nada... una verdadera canallada.

La campaña electoral transita caminos inéditos. Como un signo de los tiempos, las fotos y videos de la fiesta de cumpleaños en Olivos se convirtieron en la muestra irrefutable de la impunidad y la flagrancia de la presunta comisión de un delito. Risas, música y champagne mientras para el resto de la sociedad toda, solo había confinamiento y angustia.

Según datos de CAME, al tiempo que en Olivos se vivía esa realidad paralela, cerraron 90.700 locales comerciales, bajaron sus persianas 41.000 pymes y se produjeron 185.000 despidos. Según el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, con esa fiesta, Alberto Fernández "no jodió a nadie".

Además de los más de 25.000 argentinos que enfrentan procesos judiciales por incumplir las normas que el mismo Presidente no respetó, hay víctimas de violencia institucional. Ya lo dijo Alberto: "La Argentina de los vivos se terminó (...) si no, me han dado el poder para que lo entiendan por las malas".

Exactamente 30 días después de la celebración de la fiesta en Olivos, Facundo Astudillo Castro fue encontrado muerto en su camino a Bahía Blanca. La policía lo detuvo en dos ocasiones por circular sin autorización.

Cristina Fernández de Kirchner, le pide a su delegado que no se ponga nervioso. Interviene en los actos de campaña dejando aún más en evidencia al debilitado y errático Presidente que ella misma eligió. No se lo perdona, ya no puede echarle la culpa a Néstor por el casting como lo hacía cada vez que recordaba el voto no positivo de Julio Cobos.

Nunca imaginó que Alberto Fernández se convertiría tan pronto en una herramienta inútil. No le resolvió los problemas judiciales y la expone a una posible derrota electoral.

Si bien esta elección se perfila como el anticipo de lo que vendrá en la presidencial 2023, es relevante mantener el equilibrio de fuerzas en el congreso.

La Provincia de Buenos Aires es por su peso electoral el distrito que miramos con más atención, sin embargo, a la hora de contar diputados debemos concentrar la atención en territorio porteño. La Ciudad de Buenos Aires renueva diez bancas producto de los más de 50 puntos que obtuvo Elisa Carrió y los más de 10 de Martín Lousteau. Si María Eugenia Vidal, luego de ganar la interna, hace una elección tan buena como la de Carrió en 2017, perderían 2 bancas.

En cambio la provincia de Buenos Aires pone en juego 14 diputados luego de los 41 puntos de Esteban Bullrich en la ultima elección legislativa. Con 37 puntos, que es la suma hoy de Facundo Manes y Diego Santilli no tendrían mayores problemas. Juntos por el Cambio aspira a ganar Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Jujuy, Mendoza y ven una oportunidad en Chubut donde el oficialismo va dividido.

Para Cristina el que vota por la oposición sólo tiene odio, no convicciones. Lo dijo explícitamente esta semana en un acto de campaña en el estadio Diego Armando Maradona de La Plata: "Los de Cambiemos, los macristas, que son? ¿tienen razones? ¿Pueden invocar derechos, garantías, símbolos? No, es el odio hacia el otro el que los mueve".

Una idea profundamente antidemocrática. Según su mirada, el que no vota al peronismo no tiene convicciones, ni proyecto de país al que aspirar, sino solo odio hacia lo que ella considera nacional y popular.

En este contexto iremos a las urnas en tan solo 23 días. Como dijo Cristina: "Alberto, vos tranquilo, no te pongas nervioso y metele para adelante"

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