Análisis

Pensando una agenda para un país desagendado

El Gobierno carece de agenda económica y social. Lo más grave, no acusa recibo de la enorme y profunda crisis que estamos viviendo. Los datos de pobreza son contundentes.

Según el ministro Guzmán "el plan es el presupuesto". Quiere decir. No hay plan. El presupuesto es un calco desteñido de presupuestos anteriores. Los mismos impuestos, el mismo gasto, el mismo déficit, el mismo endeudamiento. Los mismos supuestos incumplibles.

El Gobierno está desconcertado y la oposición poco aporta. Buscan concertación de precios, fotos y firmas para pasar la gorra al FMI. Poco, triste, y nada.

La esperanza es un perdón del FMI, que la emisión monetaria no explote antes de lanzar los nuevos IFE y que las empresas que cierren no salgan en los diarios.

Agenda pobre y decadente.

No hay plan de obras públicas relevante en marcha, no hay plan exportador, ni programa de inversiones. No hay ninguna señal al sector privado y todo se remite a la nostalgia de la "economía popular", la "agricultura familiar" y la "épica del subsidio". Nada, absolutamente nada.

Los datos son violentos indicadores del fracaso más estrepitoso de la historia argentina. 42% de pobreza, no se crea empleo privado desde 2012, seis de cada diez niños son pobres, el 10% de la población argentina no come las calorías necesarias. No mucho más para agregar. Las villas crecen más que los barrios de la clase media.

El Gobierno está impávido, la población cómodamente adormecida y la oposición juega al baile de la silla.

Con las instituciones actuales no hay ninguna posibilidad de salir de la pobreza, crear empleo privado y encarar el crecimiento sostenido.

Es imperativo poner en la agenda los temas relevantes.

Argentina debe encarar un profundo programa de reformas económicas con el objeto de poner en marcha el músculo privado de pymes, emprendedores y grandes empresas

Los lineamientos de dicho programa son.

1. Nuevo sistema impositivo. Eliminación de 160 impuestos, reducción de la carga impositiva y reducción del nivel general de impuestos. Eliminación de todos los regímenes de percepción y retención. Cuenta única tributaria. Eliminación de la coparticipación. Asignación electrónica on line de impuestos a cada jurisdicción. Libre disponibilidad de saldos acumulados. Sistema puente de incentivos a la formalización.

2. Regulaciones foja cero. Desregulación plena de todas las nuevas actividades, nuevas empresas, nuevas inversiones y nuevos productos. Nuevo paradigma regulatorio. Eliminación del concepto permiso previo, reemplazo por control posterior.

3. Nuevo sistema laboral para desocupados y primer empleo. Cargas laborales totales del 15% (6% OS, 3% Seg desempleo, 1% Sindicato, 2% ART, 3% Jubilación). La protección al trabajador ante el despido mediante seguro de desempleo. Eliminación de la industria del juicio. Eliminación de las indemnizaciones por despido a cargo del empleador.

4. Plan de desendeudamiento privado. Empresas e individuos sobre endeudados participarán a cambio de compromisos de empleo, formalización y exportaciones de un programa de canje de deuda moneda por plazo.

En Agosto de 1991 Estonia declara su independencia por tercera vez en setenta años. Sobre su territorio pasaron los nazis y los soviéticos diezmando su población. Miles de personas terminaron sus días en los gulags siberianos. La economía hiper regulada, con mafias enquistadas y pobreza generalizada. La frustración estaba a la orden del día.

Hiperinflación, economía cerrada y pésima competitividad. Los militares rusos se retiran recién en 1994.

Pero tras la independencia se animaron. Reforma económica pro mercado, eliminación de impuestos, reducción de tasas, racionalidad y justicia tributaria, eliminación de trámites, gobierno electrónico, apertura económica, privatizaciones y convertibilidad monetaria. A partir de 2004, adopción del Euro como moneda. Desde 1992 los déficits fiscales están prohibidos por ley.

Convicción y decisión. No mucho más. Nadie confiaba en Estonia. Salvo los estonios.

Hoy Estonia tiene un PBI per capita de 20.000 euros por año. (el doble que el argentino). Se quintuplicó en veinte años. Simple, un padre, al momento de la independencia , en 1991, ve que su hijo gana cinco veces más que él. Hace dos siglos que en la Argentina no experimentamos esa sensación.

El desempleo es del 7%, la deuda pública respecto al PBI es del 8%, la inflación es menor al 10% anual desde 1994. (Hace 25 años que no tienen inflación). Cada dos habitantes hay un automóvil y el riesgo de pobreza es del 21% (la mitad que Argentina)

Estonia es un país abierto. Las importaciones representan el 55% del PIB y las expo el 52%. Ocupa el puesto 16 en el ranking de competitividad sobre 196 países.

La tasa de impuesto a la ganancias es 20%. No se cobra impuestos por la utilidades reinvertidas y las agencias tributarias recién tocan el timbre de los emprendedores una vez que las utilidades superan a la inversión inicial.

Esta pequeña república fue el primer país ex soviético en ingresar al top ten en el ranking de libertad económica. Desde el 2001, jamás bajó del décimo lugar.

En Estonia, podes abrir una empresa en veinte minutos. Sí, veinte minutos, apenas unos minutos más de los que tardas en leer esta nota.

Las reformas económicas son posibles. Llueven experiencias internacionales.

Sólo hace falta ponerlas en agenda y como decían los estonios "la derrota no está en el menú de posibilidades".

Estonia es un pequeño país, sufrió mucho más que nosotros, estaban muchísimo más complicados. Y se animaron. Cuando tuvieron problemas ratificaron el rumbo. Se llama valentía y decisión. Sirve de ejemplo.

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