Análisis

Nace una nueva grieta y se anticipa con verticalidad cambiaria: peronistas-radicales vs macristas-libertarios

En estos últimos días, vivimos el evento digestivo más importante de la historia política argentina: diarrea, depuración, laxante. Las cartas quedan, ahora, mucho más claras. 

El argentino deberá decidir entre dos opciones cada vez más diferentes. Esta va a ser probablemente la elección más personalizada que jamás hayamos tenido en la Argentina. Tengo la sensación de que millones de argentinos van a decidir el voto en el mismísimo instante del cuarto oscuro.

Somos literalmente una nación entera al borde de un ataque de nervios. Estamos en medio de una reformulación total de las alianzas políticas que han definido un equilibrio en la Argentina en las últimas dos décadas. 

Mucho de lo que funcionó en estos veinte años dejó de existir desde la semana anterior y todavía no queda claro qué es lo que nació como consecuencia de esas rupturas. 

Resulta bastante relevante que una proporción muy significativa de argentinos reclama un cambio sustancial de política y estas rupturas que vinimos observando responden preferentemente a ese nuevo paradigma que actualmente enfrenta nuestro país. El gran Schumpeter dijo alguna vez: "destrucción creativa", y veremos a dónde nos lleva esto.

El argentino deberá decidir entre dos opciones cada vez más diferentes.

Durante todos los días que restan hasta el ballotage el mercado va a ir asignando distintas probabilidades de éxito a los dos candidatos que quedan, bajo una premisa: "verticalidad cambiaria o no"

Si por momentos el mercado anticipa que el candidato libertario tiene mejores chances, probablemente se descuente una verticalidad futura en el tipo de cambio. Si en otras circunstancias el mercado anticipa que el candidato oficialista tiene mejores chances, la verticalidad cambiaria se duerme basada en la noción de un mercado que espera un cepo eterno.

Desde la semana pasada, una semana políticamente al rojo vivo, nació en la Argentina una nueva grieta. Por un lado, peronistas y radicales representan a la "vieja política". Por el otro lado, libertarios y macristas representan a la "nueva política". Estas dos vertientes se enfrentarán en la elección más importante desde 1983. 

Se acaba de romper la alianza radical/macrista y nacen, pareciera, la alianza libertaria/macrista y la alianza peronista/radical. El ballotage queda definido entonces en dos extremos: "peronistas + radicales", representando al votante más tradicional, vs "libertarios + macristas", representando a demandas políticas de cambio

Es el momento político más importante de los últimos cuarenta años. La alianza "peronista/radical" tiene notables impactos operativos. Esta alianza le otorgará sustancial poder al peronismo oficialista en Diputados, en el Senado, en muchas gobernaciones y en muchas intendencias. De esta forma, aún si los libertarios llegasen a ganar la elección, la van a tener dificilísima a la hora de poder gobernar operativamente a este país.

La alianza libertaria/macrista, si es que termina por existir, enfrenta como mínimo dos problemas:

  1.  ¿Cómo remontar una elección donde el peronismo salió muy fortalecido
  2. Todas las bombas múltiples que tiene la economía argentina deberán ser desactivadas por ellos, con poco aparato, con poco gobernador, con poco intendente, con poco Congreso y con una calle al rojo vivo y enteramente controlada por la alianza de enfrente. 

Es el momento político más importante de los últimos cuarenta años.

Para que esta alianza pueda traccionar el voto macrista es indispensable que mucho cargo en el Gabinete sea asignado a las principales figuras del macrismo. Todavía no hay ningún detalle en este frente y yo creo que esa es una de las principales fuentes de incertidumbre que se van a tener que develar y que va a ser descontada por el mercado en la medida en que vayamos conociéndolas.

Si los libertarios quieren todavía tener chance de ganar esta elección, se me ocurre que debieran ir cambiando totalmente el mensaje:

  • Primero, terminar con el delirio de aniquilar el Banco Central.
  • Segundo, terminar con el delirio de dolarizar sin dólares
  • Tercero, terminar con el delirio de celebrar una hiperinflación para un país que tiene 40% de pobres. 
  • Cuatro, terminar con el delirio de atacar al Papa Francisco para un país que es mayoritariamente católico. 
  • Quinto, aflojar con una motosierra que resta votos. 
  • Sexto, en las condiciones actuales es imposible shockear a esta economía argentina.

O sea, si quieren ganar esta elección los libertarios van a tener que atenuar el mensaje en todos los frentes. Demasiados errores se han cometido en las dos semanas que precedieron a las elecciones de octubre y perdieron todo el momentum positivo post PASO.

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