Opinión

Milei-Macri: radiografía de una alianza con riesgos y ganancias

Los alcances de la alianza que Javier Milei y Mauricio Macri sellaron de cara al ballotage son motivo de constante debate puertas adentro del PRO y de La Libertad Avanza (LLA). Para Milei, representa más ganancia que pérdida, mientras que para el PRO, el panorama no es tan claro. Por un lado, la ideología de sus cuadros y votantes empuja al PRO a considerar fusionarse, al menos en un interbloque parlamentario. Sin embargo, existe el riesgo de que, en caso de fracasar el Gobierno, la etiqueta partidaria del PRO se vea fuertemente erosionada.

Andrés Schipani, doctor en Ciencia Política y profesor del CIAS, destaca la necesidad que tiene el Presidente Milei de fusionarse con el PRO. Según Schipani, esta alianza ampliaría la base de negociación en el Parlamento y proporcionaría cuadros técnicos, aunque advierte sobre el riesgo de pérdida de control sobre la estructura de gobierno.

"Esta alianza para Milei es clave en dos sentidos. En primer lugar, duplicaría la cantidad de diputados. En segundo lugar, le da cuadros técnicos frente una gran carencia que tiene el Gobierno que no ha logrado ocupar muchos de los puestos en el Ejecutivo. El PRO tiene muchísimos cuadros, de hecho Salud, Seguridad y Defensa ya están ocupados por ellos. Pero eso podría ampliarse a otras áreas como energía y transporte". Sin embargo, explica Schipani a El Cronista, para Milei la alianza también tiene un riesgo: "Si el PRO empieza a ocupar espacios en los diferentes niveles ejecutivos, eso puede llevar una suerte de cogobierno de facto y puede ser un problema para Milei. El PRO es una estructura mucho más fuerte que LLA y, además, si uno analiza el estilo de liderazgo de Milei no le gusta compartir demasiado las decisiones de poder".

Los desafíos judiciales y políticos del DNU de Milei

Mientras Milei ve más ganancias que pérdidas, para el PRO hay más riesgos. Schipani plantea la pregunta crucial: ¿qué pasa si la experiencia de Milei fracasa?

"Para el PRO pegarse a un sello perdedor básicamente es atarse al mástil de un barco que se hunde. Ese es el gran dilema que tiene sobre todo Macri. Patricia Bullrich ya se aferró al mástil hace rato y dijo 'voy con esto, podemos ganar, podemos hundirnos'. Para Macri y para toda la estructura del PRO el problema es qué pasa si Milei fracasa. En Argentina, y también otros países, cuando hay crisis económicas muy profundas el sello partidario de aquel que gobierna tiende a perder mucho valor de marca. En el radicalismo post 2001 la marca partidaria de la UCR se diluyó completamente a punto tal que la UCR llegó a tener el 3% de los votos en la siguiente elección presidencial", explica Schipani.

El antropólogo y autor del libro Está entre nosotros, Pablo Semán, agrega la complejidad del vínculo con los gobernadores, señalando que la estrategia económica de Milei podría afectarlos negativamente: "Una parte del PRO duda de aliarse porque si a Milei le va mal se les cae encima. Pero también hay problemas si le va bien. No sólo porque deberían ir a la cola de Milei, sino por otra razón: la estrategia económica de Milei arruina a los gobernadores. Los gobernadores tienen incentivos para diferir. Más todavía cuando se comprueba que la tendencia del Gobierno es concebir a las provincias como unidades administrativas y no como entidades políticas. La correlación de fuerzas electorales reciente es difícil de imponer a un Parlamento que tiene una capa geológica de la anteúltima elección, como ya se vio. Pero más difícil todavía es imponer a gobernadores que ganaron el año pasado y que verían su mandato erosionado si ceden al programa de Milei. En este momento hay tres dudas: 1) ¿Milei estabiliza? 2) ¿Milei mantiene apoyo con esta estabilización tan cruel? 3) ¿Milei destruye como gobiernos provinciales?", analiza Semán.

Para el doctor de la Carrera de Ciencia Política de la Universidad Torcuato Di Tella Juan Negri, Milei aprendió que la política importa después de la caída de la Ley ómnibus y en esa clave se pueden leer los movimientos de estos días con los gobernadores y con el PRO. "Su apuesta por una iniciativa legislativa prescindente del resto de los partidos políticos no salió. En su racionalidad había algo de 'si me sale, no le debo nada a nadie y puedo de alguna manera conducir este proceso de creación de un polo partidario de derecha'. Y ahora ve que realmente necesita fortalecer su bloque legislativo", señala.

El país de Milei: no la vimos, no la vemos, no la ven

Negri afirma que Macri siempre imaginó que un gobierno de Milei estaba mucho más cercano a sus preferencias sin tener que incluir al radicalismo: "por eso jugó mucho más fuerte a favor de Milei que de Bullrich. Macri piensa que al final Milei le va a tener que venir a pedir ayuda y creo que los dos están pensando en un gran polo de derecha, más homogéneo. La crisis empuja hacia soluciones más extremas que en 2015 tal vez eran menos imaginables".

En el círculo cercano a Macri y entre los actuales y antiguos aliados de Macri en Juntos por el Cambio (JxC), niegan, hasta el momento, cualquier intención de establecer un cogobierno y resaltan su compromiso de proporcionar respaldo legislativo y gobernabilidad. Entre los 'exJxC', comentan que reflexionar sobre estos temas y las posibles alianzas para las elecciones de medio término, en medio de este contexto socioeconómico con una tasa de pobreza del 57,4%, sería como vivir en una especie de burbuja alejada de la cruda realidad. Primero, dicen, hay que pasar marzo y abril.

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