Análisis

Las criptomonedas no son la única burbuja: escapando de la hiperdevaluación del dolar

Preservando a las tres burbujas. La inauguración de la política monetaria actual de la Fed definida como "emisión hasta la eternidad" ocurre en 2008 cuando Ben Bernanke, el por entonces presidente de la Reserva Federal, anuncia la primer ronda de Flexibilización Cuantitativa conocida como QE1. 

Esta decisión fue en reacción a la implosión de la "primer burbuja inmobiliaria 2007" y la decisión de la Fed fue generar otra burbuja mucho más grande para salir de la anterior, o sea, dieron origen a una "segunda burbuja 2009" desde los mínimos de la crisis Lehman. 

Y once años después vino la pandemia del coronavirus con un formidable colapso de activos financieros y para preservar los retornos de la "segunda burbuja 2009" crearon una aún más grande, la "tercer burbuja 2020", o sea, la que actualmente estamos percibiendo y la que la Fed defenderá a rajatabla.

Sobre la opción de usar bonos para encajes: los argumentos de una buena medida

La lógica de la Fed es muy sencilla y perversa a la vez. Emitir y concentrar dicha emisión en activos financieros genera un salto nominal abrupto en los mismos. Este salto produce un "efecto riqueza" muy fuerte en especial para una ciudadanía norteamericana que ahorra mucho en acciones. Este efecto riqueza exponencia el consumo y a través de éste impulsa la recuperación de la economía real. Obviamente que a esto hay que sumarle además, una tasa de referencia al 0%. 

Por lo tanto, desde el 2008 vivimos en un mundo de "mega-nominalización" en donde el valor del dinero papel ha colapsado no contra activos tradicionales sino contra acciones, commodities, real estate y ahora, la locura implícita en las cryptos.

El mensaje "no dicho" de la Fed: "si no comprás activos financieros, te voy a licuar". Desde los mínimos de la crisis 2008 ocurridos el 6 de marzo del 2009, el Nasdaq está más de 1000% arriba y el S&P más de un 500% positivo. Esto quiere decir que si en marzo del 2009 una persona evitó comprar Nasdaq por ejemplo, y se quedó con 100 dólares originales, hoy en día solo podrá comprar el 9% del Nasdaq a valores 2009. 

Es evidente que el dólar se viene licuando a velocidad de la luz y el mercado lo entiende muy bien. Y podría seguir con una lista interminable de activos financieros que literalmente entraron en "ebullición hiperinflacionaria" desde el comienzo de esta nueva forma de hacer política monetaria: la mega expansión hasta el infinito.

El mercado es muy consciente de esta estrategia licuatoria razón por la cual acepta un equilibrio perverso en donde toma riesgo muy por encima de su presupuesto y más aún cuando en esta crisis del coronavirus a diferencia de la crisis Lehman, ni los bonos están disponibles para posicionamiento dado que rinden tan poco que no generan ni protección inflacionaria y encima exponen al inversor a pérdidas potenciales muy sustanciales en valor presente si las tasas largas comienzan a subir como debería ser el caso de caras a los próximos meses. 

De esta forma, estar "long burbuja" implica estar "short licuación" o en criollo, te sacás al dólar de encima y te comprás cualquier cosa que eventualmente reflacione contra el mismo, lo cual en sí mismo suena a delirio. Este marco conceptual delirante viene marcando la forma de hacer asset management desde el QE1 del 2008.

El dólar se viene licuando a velocidad de la luz y el mercado lo entiende muy bien. Y podría seguir con una lista interminable de activos financieros que literalmente entraron en "ebullición hiperinflacionaria" desde el comienzo de esta nueva forma de hacer política monetaria: la mega expansión hasta el infinito.

La mega-nominalización acompañó al mercado de acciones mundial desde los mínimos de marzo 2009 hasta la actualidad y cuando la pandemia aparece en 2020, muchos decían que dicho evento sería el fin de la burbuja iniciada por Bernanke en 2008. Sin embargo, Powell, el actual presidente de la Fed, ante el colapso del mercado de acciones norteamericano en febrero/marzo 2020, anuncia QE4 y nace nuestra "flameante tercer burbuja", la más enorme de todas. 

Nos guste o no, proteger un patrimonio líquido contra la licuación del dinero papel en donde todas las principales monedas del mundo están incluidas tales como dólar americano, yen japonés, euro, libra británica, obliga al inversor a posicionarse en un nivel de riesgo muy superior al que normalmente accedería. Lo perverso es que si uno decidiera no tomar este riesgo, asume un evento licuatorio de carácter bíblico.

Este es el nuevo equilibrio monetario en el que estamos. Por un lado, una Fed en "nueva trampa de liquidez" atrapada en una emisión que no puede sacar del mercado porque si lo hiciera, todo colapsaría a niveles de marzo 2020. Del otro lado, un inversor muy consciente de que los bancos centrales del G10 lo están licuando ferozmente teniendo que tomar un riesgo muy por encima de su óptimo sólo para evitar la licuación. Lo irónico de todo esto es que esta "tremenda toma de riesgo" tiende a ser "defensiva". Este equilibrio perverso obliga a estar "largo burbuja" para evitar la devaluación masiva de la moneda papel o en criollo, "short licuación". Larga vida a la Fed.

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