La FED y la Secretaría del Tesoro evitaran una nueva recesión

En el día de ayer la autoridad monetaria de EE UU (Fed) llevó a cabo la primera reunión del corriente año de su Comité de Política Monetaria. Asimismo, la semana pasada, una audiencia especial del Senado confirmó a Yenet Yallen en su nuevo cargo de Secretaria del Tesoro (en los hechos a cargo de la economía). De ambos episodios se pueden extraer interesantes indicios acerca de los lineamientos de las políticas monetarias y fiscales que seguirían en el mediano plazo ambas instituciones.

Comenzando por la Fed, en su tradicional "Comunicado de Prensa" , la entidad afirmó que -si bien la economía continuaba su sendero de crecimiento- en el último trimestre del año anterior la expansión había sido "moderada". Este análisis fue confirmado en el día de hoy en la oficial "Primera Estimación del PBI" de dicho período; en efecto, el crecimiento anualizado, luego del exuberante 33,4% del trimestre anterior, fue sólo de un 4%. Más aún, la información detalla que la tasa de variación mensual del consumo privado (2/3 partes del PBI) fue decreciente y que el mercado laboral había comenzado a perder puestos laborales.

 Ante este escenario, la autoridad monetaria afirmó explícitamente que -a los efectos de promover la actividad económica- estaba comprometida a utilizar "todo su herramental". Más aún, afirmó que mantendría su actual política de estímulo acomodaticia -básicamente tasa de interés de referencia en niveles mínimos históricos de 0.0%/0,25% e inyección mensual de liquidez del orden de los 120.000 millones de dólares (1,5% de su base monetaria)- "hasta que se haya logrado un sustancial progreso en la consecución del objetivo dual de máximo empleo y estabilidad de precios". 

Asimismo, el Comunicado agrega que el sendero de crecimiento "dependerá significativamente del virus, incluyendo el progreso en el programa de vacunaciones". La posición de la entidad monetaria quedó ratificada en la posterior Conferencia de Prensa mantenida por su presidente Jerome Powell, el cual declaró que llevaría "algún tiempo" comenzar la suba de la tasa y la absorción gradual de la cantidad de dinero oportunamente inyectada. Queda claro, entonces, el compromiso de la Fed: evitar caer en un nuevo período recesivo.

Dicho esto, veamos la posición de la Secretaria del Tesoro Yanet Yallen. Para ello nada mejor que analizar las principales declaraciones que hiciera en su presentación ante el Senado. Como concepto general, afirmó que -si el gobierno no se mueve rápidamente para incrementar el gasto público- los EE UU afrontarían el riesgo de una "prolongada recesión" (sic). 

A este respecto agregó que, dado el actual escenario de debilidad económica y tasas de interés en niveles mínimos, la eventual preocupación por un incremento de la deuda pública debiera pasar a un segundo plano: "lo más inteligente que podemos hacer es actuar fuerte y rápidamente. En concordancia con esta definición, Yellen declaró que apoyará decididamente el paquete de estímulo fiscal propuesto por el presidente Biden de 1,9 billones de dólares ( millones de millones, equivalentes a casi cinco PBI de nuestro país!) destinados, entre otras alocaciones a: ayuda a los estados, extensión de los subsidios por desempleo, prórroga de impuestos personales y financiamiento las políticas sanitarias. 

Asimismo, Yellen se comprometió a que -en una próxima etapa- propondría otro multimillonario plan fiscal de recuperación que volcaría fondos en infraestructura, energía limpia, salud y educación; y el cual se financiaría, al menos parcialmente, con mayores impuestos a los beneficios de las corporaciones. Al igual que la autoridad monetaria, el planteo de Yellen es muy claro: la prioridad es impulsar la actividad económica y, por ende, el nivel de empleo.

En síntesis, la nueva administración -a través de la Fed y la Secretaría del Tesoro- está fuertemente comprometida a evitar una nueva recesión y, para ello, está dispuesta a implementar, al unísono y por el tiempo que fuera necesario, profundas políticas monetarias y fiscales de estímulo. A este respecto, las proyecciones actuales de la FED para 2021 son las siguientes: crecimiento del PBI 4,2%; desempleo 5.0%; inflación 1,8% y tasa de referencia de 0,0% /0,25%, sin modificar por lo menos hasta mediados de 2022.

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