Impuestos

Cómo ganarle al Impuesto de Sellos que llega en los resúmenes de tarjetas de crédito

Existen algunas operaciones financieras simples que ofrecen un rendimiento que superan la alícuota de gravamen. Claves para acceder a estas rentas y vencer al tributo que impuso el Gobierno porteño

Los cierres de las tarjetas de crédito emitidas en la Ciudad de Buenos Aires llegaron con un "regalo" inesperado: el Impuesto a los Sellos. La realidad es que muchos conocían la avanzada del fisco porteño, pero recién ahora vieron materializado el tributo en sus resúmenes.

Lo cierto es que este gravamen fue aprobado por la Legislatura porteña a fines del año pasado con el objeto de apuntalar las arcas estatales, luego de la quita en el porcentaje de Coparticipación que le asentó el Gobierno a Horacio Rodríguez Larreta.

Se trata de una alícuota del 1,2% que recae sobre todas las operaciones (compras, pago de impuestos o servicios, por ejemplo) que se abonen con las tarjetas de crédito, sean en cuotas o en un solo pago, que se realicen desde el 1 de enero del 2021.

Al ser un impuesto local, sólo se cobra sobre aquellas tarjetas que fueron emitidas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin importar la procedencia de la compra ni dónde viva el titular del plástico en cuestión.

La pregunta que surge es ¿existe una manera de evitar el impuesto? Si se paga con una tarjeta de crédito, la respuesta es no, ya que la única forma de eludirlo es utilizando algún otro medio de pago diferente, como ser el efectivo, transferencia bancaria o la tarjeta de débito.

Es decir que, para evitar el pago del impuesto, habría que contar con el dinero (sea en papel o en una cuenta bancaria) para afrontar el gasto. Esta situación convierte a las tarjetas de crédito en un instrumento sólo válido para el pago en cuotas.

Esto es así, debido a que, aún con el impuesto establecido por el Gobierno porteño, en una economía con una tasa de inflación tan alta como la de la Argentina, sigue siendo conveniente pagar a plazo.

Por este motivo, para evitar el pago del impuesto, sería conveniente pasar todos los débitos automáticos que hoy están en la tarjeta de crédito a la de débito. De esa manera, uno puede olvidarse de los vencimientos sin tener que pensar en cuánto vendrá de recargo por el Impuesto a los Sellos.

Ahora bien, si uno cuenta con fondos para hacer frente a algún cargo importante, puede también optar por otro camino que no sólo puede dejar nulo el efecto del impuesto en las finanzas personales, sino que, además, puede hacerle ganar unos pesos extra. El punto a considerar es la fecha de corte de las tarjetas de crédito y el vencimiento.

Para esto no es necesario ser un erudito en finanzas, sino simplemente saber cómo invertir en fondos comunes de inversión (FCI) a través del banco o, más simple aún, conocer el paso a paso para armar un plazo fijo a través del homebanking.

Veamos cómo funciona esto con un ejemplo. Supongamos que querés comprar una pileta para afrontar los últimos calores del verano y tenés los fondos en tu caja de ahorro. Lo que podés hacer es lo siguiente:

1) Si el resumen de cuenta de tu tarjeta ya cerró y faltan más de 30 días para realizar el próximo pago, te va a convenir comprar la pileta en un solo pago con tarjeta de crédito y asumir el 1,2% del impuesto, si armás un plazo fijo a 30 días por el importe total. Hoy por hoy, un plazo fijo puede rendir hasta un 3% mensual.

2) Si para el pago de tu tarjeta faltan entre 15 y 30 días, te va a convenir abonar con tu tarjeta de crédito si invertís el dinero en un FCI de disponibilidad inmediata, que hoy puede tener un rendimiento de alrededor del 2,5% mensual.

3) Si tu tarjeta está próxima a cerrar, por el contrario, sería conveniente que realices el pago con débito y evites pagar el Impuesto a los Sellos.

Como se puede ver, si una persona tiene que decidir entre hacer el pago hoy o utilizar la tarjeta de crédito, lo que va a pesar es el plazo en el que vence la tarjeta. De acuerdo a esa fecha, uno podrá optar por alguna de las operaciones descriptas para lograr obtener fondos que le permita olvidarse del impuesto.

Cabe aclarar que estas operaciones son válidas cuando hablamos de pagos en pesos. Si la compra es en moneda extranjera, la cosa cambia, ya que todo depende de la cotización de las divisas. La única chance que vale en estos casos es tener un método para adivinar el futuro, pero por ahora no lo conocemos.

Contra la bancarización

Más allá de estas cuestiones, no hay que perder de vista que este tipo de gravámenes no sólo puede generar un impacto negativo en los bolsillos de muchas personas, sino que también va en contra de la bancarización.

El uso de instrumentos bancarios para realizar pagos es muy útil en muchos aspectos, ya que brinda seguridad (uno no tiene que ir con dinero en efectivo), inmediatez y, sobre todo, permite hacer un seguimiento de todas las operaciones.

Además, la bancarización es uno de los mejores aliados de los fiscos, ya que permite conocer, a través de los movimientos bancarios, los cobros y pagos que realiza cada contribuyente y, así, evaluar si paga correctamente los impuestos.

Lo que queda demostrado es que, cuando se cargan las operaciones bancarias de impuestos, lo único que se logra es que se utilicen otros medios de pago. Algo que, en definitiva, termina jugando más en contra que a favor de los que crean y recaudan los gravámenes.

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