ANÁLISIS

¿La elite brasileña se enfrenta a Bolsonaro?

El presidente viene demostrando que su solución es el caos y la radicalización, quizás buscando llevar a parte de los militares a apoyarlo en un auto-golpe. La reacción a su comportamiento del 7 de septiembre debe mostrar qué gafas pasó a usar el empresariado.

Unas semanas antes de que Jair Bolsonaro fuera electo presidente en octubre de 2018 superando a Fernando Haddad del Partido de los Trabajadores (PT), el respetado empresario brasileño Ricardo Semler, en Folha de São Paulo alertó: "Hola, compañeros de élite". Semler, socio de Semco Style Institute y ex profesor visitante en Derecho de Harvard School y en el MIT, afirmó estar impactado "al escuchar a amigos, socios y la mitad de la familia aceptar la tesis de que cualquier cosa es mejor que el PT", aún aclarando que no comparte "los supuestos ideológicos del PT".

Horrorizado por el apoyo de la elite a Bolsonaro, preguntó: "¿Quién tendrá el valor, en un almuerzo en la City de Londres, de defender la elección de un simple capitán, un vice general, un economista débil y hambriento de poder, y nuevos directores de colegios militares, con persecución de gays, sometimiento de mujeres y reparto de fusiles à la Duterte ?"

A poco de menos de un mes de cumplirse tres años de la advertencia de Semler, parte importante al menos de sus colegas de elite parecen sentirse como previera. Aunque tampoco está claro si recuerdan sus palabras frente a los eventos del 7 de septiembre.

¿Empresarios al rescate de la democracia?

Siendo el 7 de septiembre el Día de la Independencia de Brasil, hubo convocatorias para actos a favor y en contra de Bolsonaro. El contexto general revela una caída en picada del apoyo social al gobierno, con innúmeras denuncias de corrupción afectándolo a él y a sus hijos también políticos, además de otras personas de su cercanía. Una Comisión especial del Senado investiga desde hace meses el manejo oficial de la pandemia, con sus sesiones transmitidas en vivo, sedimentando manejos que conducen a pesadas acusaciones de responsabilidad del gobierno por la gran parte de las casi 600.000 muertes por el Covid. Además, la economía se estanca, la inflación y el desempleo aumentan empujados por la disparada en el precio del gas y combustibles, y es casi seguro que Brasil sufrirá una fuerte crisis energética.

Ante esto, Bolsonaro viene demostrando que su solución es el caos y la radicalización, quizás buscando llevar a parte de los militares a apoyarlo en un auto-golpe, aprovechando que decenas de millares asumieron puestos en el gobierno nacional-y en particular están entre los más acusados los del Ministerio de Salud. El discurso extremista apunta a que sus seguidores se armen -con la esperanza que se junten a policías y para-policías que lo apoyan-contra parte importante de los parlamentarios que no aprueba sus leyes y, en particular, al Poder Judicial ha comenzado a investigarlos a él y a su círculo íntimo. Como el mismo Bolsonaro sostuvo, la cárcel podría ser su destino al dejar la presidencia, algo cada vez más concreto dado que no sólo Lula se afirma constantemente en las encuestas, sino que ante cualquier otro hipotético candidato también perdería.

Hablando en Brasilia y San Pablo a su público más fervoroso Bolsonaro celebró el Día de la Independencia con lo que algunos llaman "sus discursos más golpistas", atacando directamente a Jueces de la Corte y amenazando que va "a tener que hacer lo que nadie quiere que haga" si no "se encuadran". Aunque Bolsonaro afirmó referirse a las cuatro líneas de la Constitución, la oposición a él se endureció y creció en su contra en defensa de la democracia. Entre los que se vienen sumando en su contra, están -sorprendentemente o no-algunos empresarios.

¿Empresarios saltan del barco bolsonarista?

La radicalización de Bolsonaro parece haber generado en parte del empresariado brasileño de elite un límite. La semana pasada la Federación Brasileña de Bancos (Febraban) emitió un comunicado a favor de la democracia en clara oposición a los actos a favor de Bolsonaro del 7 de septiembre. En el texto, Febraban afirma cumplir "su rol al sumarse a los demás sectores productivos de Brasil en una solicitud de equilibrio y serenidad, elementos básicos de una democracia sólida y vigorosa."

Lo más llamativo de la actuación de la Febraban es que abiertamente tomó distancia de la importante Federación de Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp) que era la responsable por coordinar ese documento con más de 200 empresas entre las más importantes del país. Sin embargo, el gobierno al enterarse de la iniciativa presionó lo que llevó a la Fiesp a revisar parte de la declaración. Mientras lo hacía, Febraban se expresó unilateralmente. No sólo eso, sino que al hacerlo sobrepasó la oposición del Banco de Brasil y de la Caixa Economica Federal, los dos mayores bancos públicos que representan cerca del 22% del presupuesto de la entidad, que amenazaron desafiliarse.

Según la Folha de São Paulo "entre los aliados de Bolsonaro, la apreciación es que la defensa de la armonía entre los poderes en la víspera del 7 de septiembre sería una mala señal, ya que podría dar la impresión de que el sector productivo está en contra del gobierno". También afirma que empresarios y banqueros están insatisfechos con la segunda fase de la reforma tributaria, recién aprobada en la Cámara de Diputados, en medio de las dificultades de recuperarse de los efectos de la pandemia y preocupados por la planificación empresarial para 2022. La maniobra de la Fiesp de retirar la nota fue vista, sostiene la nota, por muchos empresarios como un acto de su presidente Paulo Skaf que algunos ejecutivos de la industria automotriz tildaron de traición, porque más de 200 entidades habían ya firmado el documento en apoyo a la democracia.

No obstante, la Folha afirma que "líderes que ya han tomado posiciones críticas con el gobierno de Jair Bolsonaro han decidido que no firmarán el manifiesto para evitar cerrar puertas en el gobierno. El anuncio de que Caixa Econômica Federal y Banco do Brasil dejarían Febraban (Federación Brasileña de Bancos) generó una alerta para las entidades. La señal era que participar en cualquier movimiento, aunque sea leve, podía representar el final del diálogo con ministros y secretarios de carteras estratégicas del sector".

Skaf argumentó que la demora se debió al objetivo de duplicar y llegar a las 400 firmas y que el documento será publicado "en el momento oportuno". Para el gobierno, como afirmó Paulo Guedes, ministro de Economía, el documento buscaba atacarlo. Pero el diputado Áureo Ribeiro objetó el uso de bancos públicos para ejercer presión política y criticó a Guedes porque se ha "perdido en el discurso ideológico", sin poder proponer políticas capaces de generar empleo o retomar un entorno económico más fructífero. La Cámara pretende que el Ministro y los bancos públicos que den explicaciones en el Congreso.

En su columna "el capital sigue desembarcando del barco del presidente golpista", el conocido periodista Reinaldo Azevedo sostiene que Febraban con su nota decidió enfrentarse a la intimidación de Bolsonaro. Para Azevedo, el ataque de Bolsonaro a la democracia quedó manifiesto por su reacción a la declaración porque la misma no contiene ni un solo ataque a él, pidiendo solo armonía entre los Tres Poderes. "Como la Corte Suprema y el Congreso no amenazan a nadie (...) nótese el disparate, la defensa de la democracia como una provocación personal" explica la reacción de Bolsonaro, "una confesión del presidente que no quiere democracia".

"Colegas de élite, no se vota con bilis"

La Asociación Brasileña de Agronegocios (Abag), identificada desde el inicio como de la actividad económica más cercana a Bolsonaro, aun sin mencionarlo directamente, también se distanció de la Fiesp y se manifestó repudiando la "nociva politización o partidismo" que pone en riesgo la "armonía político-institucional" y la estabilidad económica y social del país. Lo más llamativo es que se quejan de los problemas de la imagen que ha dado Brasil en el exterior, alejando negocios e inversiones:

"No podemos presentarnos a la comunidad de naciones como una sociedad permanentemente tensa por crisis interminables o en riesgo de reveses y rupturas institucionales. Brasil es mucho más grande y mejor que la imagen que proyectamos al mundo. Esto nos está costando caro y llevará tiempo revertirlo".

Ese párrafo recuerda al de Semler que sostuvo en 2018 que un gobierno del PT, aun con los errores que afirma que cometió "sin parar durante 12 años", era mejor que "una dictadura autoritaria...Necesitamos tiempo, como nación, para alejar la ignorancia y aprender a ser estable. ¡Que no dejemos que el temor dicte nuestras opciones. Brasil es más grande que esto". Al mismo tiempo les pidió a sus "Colegas de élite, [que] se despiertan. No se vota con bilis."

Su rechazo al PT no impidió reconocer "que las élites de este país siempre han estado atrasadas" sin hacer "nada estructural para evitar el sistema de castas que se instaló". Por eso, ve en "nosotros, la élite", el problema, porque "vivimos detrás de muros, rodeados de alambre de púas y vidrios blindados", preguntando "¿cambiar guardias con pistolas por guardias con rifles es un avance? ¿O es mejor aceptar que el país es profundamente injusto y un lugar vergonzoso para mostrar a los amigos extranjeros?"

"Usen unas gafas modernas, amigos"

En abril de 2021, Semler de nuevo en Folha de São Paulo denominó ‘miope' el intento de la elite de buscar "una tercera vía" para enfrentarse de nuevo a Lula, algo que dice que nunca se imaginó que volvería a suceder. En el 2018, la incapacidad de la elite para encontrar un candidato para enfrentar a Lula los llevó a abrazar a Bolsonaro y al proceso irregular de prisión dictado por Moro; ahora se aleja del actual presidente, y continúa desesperada buscando un candidato que pueda disputar con Lula. Numerosas y diversas caras pasan sin que ninguna se afirme.

El problema que ve es que "Brasil tiene una sola solución: la redistribución de la riqueza mientras crece y no después. Ya sea por impuestos sobre el patrimonio o por pisos mínimos de la seguridad social". En cambio, observa ‘neandertales' que acusan de ‘comunista' cuando "ni siquiera hay uno en Brasil': "Comunista es China, que tiene 150 ciudades nuevas y modernas de 1 millón de habitantes cada una, lo que hace que la pobreza se desplome y una economía que derrumbará a Estados Unidos como la mayor potencia."

Criticando a sus "amigos de la elite" por seguir abrazados a la "teoría del derrame", Semler sugirió que "usen unas gafas modernas, amigos" y les pregunta si "proteger su capital es quitarle caramelos a los pobres".

La reacción al comportamiento de Bolsonaro del 7 de septiembre debe mostrar qué gafas pasó a usar el empresariado.

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