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Los pequeños gasolineros no la están pasando bien y no son unos cuántos. Aproximadamente una tercera parte de las 14 mil estaciones de servicio que hay en el país pertenecen a pequeños empresarios, que tienen, si acaso, 5 estaciones, la mayoría de ellas en regiones alejadas de los grandes centros urbanos.

Aproximadamente cuatro mil estaciones de servicio pertenecen a grupos que son pequeños, y que no rebasan las 5 gasolineras, que cubren principalmente las zonas a las que las grandes cadenas no quieren llegar.

El Gobierno Federal estableció un precio máximo al diésel, aunque fue un tope “voluntario”. Para el litro de diésel, el precio fue establecido en un máximo de MXN $27, pero muy pocos pueden cumplirlo sin quedar en números rojos, a esto se suma un problema de “racionamiento” de diésel, que data desde marzo, la ordeña de las pipas de los gasolineros, un problema que no ha sido atendido por el Gobierno Federal y la falta de importadores particulares, a quienes no les conviene mandar diésel, debido al tope de precios.

Este fin de semana se alcanzó un alto definitivo al fuego entre Irán y Estados Unidos, pero el abasto de petróleo todavía tardará en regularizarse y el mercado tendrá todavía un lapso de adaptación para volver a los precios previos a la guerra.

Abasto “racionado”

Diego Sánchez es empresario que tiene dos estaciones de servicio en el Bajío y el Occidente, una de ellas a pie de carretera, y fundadas hace tres décadas. El empresario acusa que el abasto de Pemex ha sido sumamente irregular y es una realidad que sufren particularmente las gasolineras de “bandera blanca”.

En el mercado mexicano, existen tres tipos de marcas de gasolineras, la marca de las grandes empresas, como OXXO Gas, G500, Hidrosina o Petro7; la marca Pemex, y las gasolineras de pequeños grupos que son independientes, denominadas como “bandera blanca”.

De acuerdo con el empresario, Pemex no está cumpliendo con el abasto de forma regular, en particular en el diésel, y el problema es peor para las estaciones de servicio de bandera blanca.

Pemex abastece primero a las grandes empresas y a las cadenas de la marca Pemex, y hasta el final, entregan combustible, si es que hay a las gasolineras de bandera blanca, acusa Diego.

Un documento en poder de El Cronista señala que Pemex ha tenido problemas de abasto en la terminal de Manzanillo, Colima, debido a un mar de fondo, que no permite a los barcos atracar en el puerto y descargar el combustible.

Documento de falta de combustible en Manzanillo
Documento de falta de combustible en Manzanillo

El puerto tendría una ventana para descargar diésel este lunes 15 de junio, pero una vez que se cierre esa ventana, el problema se puede alargar, dice Diego.

Diego señala que la Terminal de Almacenamiento y Reparto de Manzanillo no es la única que tiene problemas, pues en Guanajuato tampoco hay un abasto regular, debido a que hay un ducto cerrado, por problemas de huachicol. En Salamanca se ubica una de las seis refinerías del país, pero las tuberías por las que corre la gasolina no funcionan de forma adecuada, debido a los “piquetes” que mantiene el crimen organizado.

La terminal de Mazatlán, en Sinaloa, tampoco cuenta con abasto regular, por lo que las pipas de los empresarios tienen que estar “cazando” el combustible donde hay abasto, y tienen que hacer filas de hasta 16 horas para obtener un abasto “racionado” de diésel.

Algunos empresarios tienen que ir hasta Topolobampo, Sinaloa, una terminal que está a 431 kilómetros de distancia de Mazatlán.

“Si antes nos mandaban 20 mil litros, ahorita nos mandan 10 mil, y no nos alcanza para cubrir la demanda de nuestros clientes. Ahorita tengo una estación cerrada, porque no tengo combustible”, advirtió.

Fernando, un gasolinero con cinco estaciones de servicio, que pidió el anonimato, aseguró que el abasto de Pemex no es suficiente y este año enfrentan una problemática adicional, pues los importadores privados no quieren traer el producto. Esto se debe a que el tope del precio le quita rentabilidad al negocio de la importación legal del diésel.

El precio de compra del diésel importado es de MXN $27 por litro, sin contar los costos de operación y traslado, por lo que resulta imposible obtener este producto, con el tope voluntario que estableció el Gobierno Federal.

El empresario mencionó que normalmente, el costo de traslado del combustible es de 50 centavos por litro, pero ante la necesidad de buscar gasolina en otras terminales, el costo se dispara a MXN $1.5.

Los gasolineros compran el diésel a un costo de MXN $25.3 por litro, por lo que solo el traslado y el precio del combustible representa MXN $26.8, sin contar los costos de operación de la estación de servicio ni el margen de ganancia, que puede representar hasta MXN $1.6 por litro, por lo que vender a MXN $27 por litro, implica una pérdida de MXN $1.2.

“Si vamos a seguir así, la verdad a veces nos hemos planteado no comprarlo, porque no me conviene vender con pérdidas, pero eso generaría desabasto”, consideró Jorge.

En mayo de este año, el exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, advirtió que el tope de precios es una medida inconveniente, porque genera desabasto.

El tope “voluntario”

Los pequeños empresarios acusan que el tope propuesto por el Gobierno Federal, en alianza con la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) para el diésel nunca fue voluntario.

Los dos empresarios señalan que cuando tienen diésel disponible para vender, lo comercian por encima del tope “voluntario” de MXN $27 por litro, lo que ya ha acarreado como consecuencia que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) pusiera mantas, acusando a los empresarios de “volarse la barda” con el precio del combustible.

Tanto Diego como Fernando señalaron que han recibido auditorías por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Asociación de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), quienes no han podido encontrar justificación para cerrar las gasolineras.

Jorge Gutiérrez, un empresario con estaciones de servicio en el Bajío, señala que a la mayoría de las gasolineras auditadas “no les han podido encontrar nada”, pero existe una tendencia a perseguir a las empresas que no cumplen con el acuerdo “voluntario”.

“Lo que pedimos es que revisen de forma regionalizada los costos para que se pueda establecer un costo que nos permita operar sin tener pérdidas”, dijo.

Actualmente, los tres empresarios venden por encima de los MXN $27 pesos por litro, siempre y cuando tengan producto.

Ordeña a pipas privadas

Los tres empresarios tienen que contratar pipas privadas para trasladar el combustible, debido a que sus estaciones de servicio están a más de 80 kilómetros de las Terminales de Almacenamiento y Reparto de Pemex.

Pero todos ellos padecen una realidad que merma todavía más su rentabilidad: el crimen organizado ordeña sus pipas.

Los tres empresarios comentan que la ordeña de la gasolina varía, pero va de los 200 litros a los 2,000 litros por cada pipa privada que transita por cualquier tipo de carretera en el país.

Los gasolineros dicen que han presentado solicitudes al Gobierno Federal para evitar el robo de combustible, pero no han recibido una solución integral.

“A veces la Guardia Nacional acompaña las pipas, pero es temporal y luego ya no hay ningún apoyo. Nosotros no podemos hacer nada, porque oponerse es poner en riesgo la vida de nuestros operadores”, dijo Diego.

Los tres insisten en que es necesario buscar un esquema regionalizado de precios para lograr abastecer de forma regular a las estaciones de servicio, especialmente porque cubren las zonas a las que las grandes cadenas no quieren llegar, debido a que no resulta un negocio rentable.