PANORAMA BONAERENSE

La bomba de Merlo, una pareja funcional y un peronista bonaerense que huele sangre en Corrientes

El fallo contra Menéndez por los $ 600.000 del Casino volvió a complicar sus planes. Berni designó a un jefe de Gabinete que no se le parece en nada. Juan Zabaleta se ilusiona con una alianza que finalmente lleve al peronismo al poder en Corrientes. Y... ¿vuelven las visitas nacionales a Tigre?

LA BOMBA EXPLOTÓ EN MERLO

De pronto, todos se miraron. No entendían, y siguen sin entender, por qué pasó. Pero el piso se empezó a mover, los teléfonos empezaron a sonar y los gritos y rezongos se replicaron por doquier.

Es que todos esperaban otro desenlace. Ya son oficialismo, suponen, y eso los hace más libres de culpa y cargo. Es que todo lo que le pasaba era por culpa de su antecesor, Raúl Othacehe, y del entonces oficialismo de Cambiemos.

A una semana de la resolución judicial del juez de Bahía Blanca que no hizo lugar a su apelación, y por ende la acusación que lo inhibe para ejercer cargo público de por vida sigue con posibilidades de quedar firme, Gustavo Menéndez se quedó sin argumentos políticos que lo eximan de lo que creía era una "persecución política" en su contra.

En la causa "Bolsos Verdes" todo sigue sin darle la derecha a su postura de que era una "práctica habitual" la de retirar plata en efectivo desde el Casino Central de Mar del Plata con solo dejar un texto de puño y letra que lo acreditara para luego reponerlo, hecho que en el mismo expediente figura que lo hizo.

En 2007 fueron $ 600.000 los que sacó desde la casa de juegos cuando cumplía funciones como Director Provincial de Casinos Zona Norte. Y el tema tomó estado público a fines de 2018, cuando el fallo de primera instancia lo encontró culpable.

En medio del debate por su continuidad al frente del PJ bonaerense hasta diciembre de 2021, y la tensión que eso generó con Máximo Kirchner, las brujas reaparecieron, aunque las haya visto.

Como habíamos informado en esta misma columna la semana pasada, Menéndez es uno de los tantos que pretenden subir a otro nivel en la escala de la administración pública. Se ve a sí mismo como próximo secretario de Estado o Ministro de Alberto Fernández, pero todo se ha vuelto a complicar.

ESCALAR LA MONTAÑA

Mientras no cede en su puja constante con su par nacional, Sabina Fréderic, Sergio Berni sorprendió a muchos que lo conocen por su reciente designación como jefe de Gabinete de su Ministerio de Seguridad bonaerense.

Carlos Montaña asumió ese nuevo rol en la siempre compleja trama de la Seguridad bonaerense. Para los que lo conocen, el funcionario es la antítesis de Berni. Callado, dialoguista y nada provocador, es un embajador perfecto para conciliar los siempre tensos intereses que tienen los intendentes con el ministro.

Quienes los conocen, aún no pueden entender cómo subsiste esa relación, nacida cuando ambos estaban en el Ministerio de Desarrollo Social cuando Alicia Kirchner estaba ahí hace una década.

Ese rol territorial le permitió a Montaña conectarse con todos los intendentes, propios y extraños, y esa relación la mantuvo hasta ahora. A pesar de sus cuatro años de concejal en Tres de Febrero, también se mantuvo activo como referente de Independiente junto con Hugo Moyano, lazo que no rompió pero que dejó de ser cotidiano.

Quizás su designación libere un poco a Berni de la cotidianeidad, aunque nadie puede suponer eso. Si sucede, el ministro tendría tiempo para proyectar su campaña personal que pretende encabezar la lista bonaerense de diputados nacionales del Frente de Todos o, si no le dan ese lugar, quizás trabaje con su Fuerza Bonaerense por fuera para conseguir los votos que el kichnerismo duro cree que perderá en noviembre próximo.

RADICALES... ENEMIGOS INTIMOS

La interna radical está al rojo vivo, no solo en la Provincia de Buenos Aires, sino en todo el país y la desconfianza se multiplica. Ahora todos están mirando los movimientos "chinos" de Gerardo Morales, el gobernador de Jujuy que con el acuerdo del litio pudo conseguir vacunas desde el oriente.

Por eso no extraña que empiece a activar los zooms por la Provincia de Buenos Aires para activar una hipotética campaña presidencial. De buenas relaciones con el gobierno de Alberto Fernández, algunos inclusive creen que puede ser parte de un gran acuerdo nacional.

Los que piensan así recuerdan que compartió fórmula con Roberto Lavagna en 2007. Pero el interior del centenario partido cruje. Y miran azorados la feroz interna que se abrió en Corrientes, más precisamente en Goya, entre el médico y funcionario Raúl Martínez, propuesto por Ricardo Colombi, ex gobernador ahora enemistado con Gustavo Valdez, su sucesor.

El gobernador tendría ahí un candidato propio, "el vasco" Mariano Hormaechea. Y la paridad de candidaturas se dispara a lo largo y ancho de la Provincia, donde el actual y el ex gobernador pelean como hacen habitualmente los radicales cuando se ponen a discutir la interna.

Lo que aún no comprendieron es que el interventor del PJ local no es otro que Juan Zabaleta, quien como buen peronista, olió sangre y empezó a mover cielo y tierra para generar una candidatura potente que lleve, al fin, a un candidato peronista a la gobernación, aunque para esto tenga que convencer a muchos radicales y viejos liberales.

Sin resolver aún el tema de la Federación Argentina de Municipios, que pretende presidir, su doble rol de intendente de Hurlingham e interventor le servirá para recoger más adherentes a su discusión con su par de La Matanza, Fernando Espinoza.

A UNO LE LEVANTARON LA INHIBICION

Contento como perro con dos colas se lo puede ver al intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, participando de un acto de por convenios de obras e inauguraciones junto con el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis.

La semana pasada había sido el turno del ministro de Hábitat y Vivienda, Jorge Ferraresi. También con el mismo objetivo. Foto, promesa y fondos.

Lo llamativo de ambas bajadas fueron las oportunidades. Una y dos semanas después que el peronismo bonaerense aceptara su postura, previa discusión judicial, sobre la ilegalidad del acortamiento de su mandato al frente del PJ.

Justo los dos funcionarios que lo visitaron son intendentes en uso de licencia en sus respectivos distritos. Entienden las necesidades de sus colegas y el frío que genera la pelea política que, al parecer, no habría dejado rencores con Gray.

A la expectativa está ahora el intendente de Tigre, Julio Zamora, a quien por su pelea con Sergio Massa hace rato que no le cae ningún funcionario por su despacho. ¿Habrá llegado el momento?

Si es por la elección de noviembre, todo puede ser. Los votos cada vez son más escasos para el frente gobernante y no pueden darse el lujo de ninguna "distracción". No sea cosa que Mario Ishii vuelva a salir a cazar traidores... 

Tags relacionados
Noticias del día

Comentarios

  • SV

    Sol Vazquez

    29/05/21

    lo que necesitamos son más dirigentes honestos y con los pantalones bien puestos, dispuestos a defender al partido pese a quien le pese y que eso no decante en un castigo para la comunidad

    0
    0
    Responder
  • VF

    Víctor Fioravanti

    28/05/21

    Gray se merece el puesto, supo llevar muy bien la dirección del PJ. Es un peronista con todas las letras, sabe lo que hace y no debería quedar de lado.

    1
    0
    Responder
  • HT

    Hugo Tizan

    28/05/21

    Seria un error que no le den obras a Gray por el planteo que hizo. Es logico mantener los ideales y las convicciones y seguir al frente del pj. No solo porque corresponde, sino porque no estamos en tiempos de afrontar procesos electorales internos.

    0
    0
    Responder
  • MA

    Marce Agosto

    28/05/21

    Saliendo de los partidismos, de hecho soy radical, me parece que lo que hizo Gray es correcto. Me gustaria que haya más dirigentes que se planten cuando quieren pasar la institucionalidad del partido por delante.

    1
    0
    Responder