PANORAMA

Entretelones del operativo clamor por Sergio Massa: "Cuando le dejaran la pelota limpia, la metía al ángulo"

El tigrense tiene la oportunidad de bajar la inflación, evitar la devaluación... y consolidar su candidatura presidencial. Mientras tanto, en el conurbano no la están pasando nada bien los jefes políticos de Almirante Brown y General Rodríguez.

"El día que le dejen una pelota redonda y limpia, aunque esté a 25 metros del arco, Sergio la mete en el ángulo", le dijo Gabriel Katopodis con su habitual estilo futbolístico hace algunos meses a un grupo de amigos y funcionarios que le preguntaban, con ansiedad, qué iba a hacer Sergio Massa porque todos los días le quitaban una nueva posibilidad de asumir un cargo en el gabinete nacional.

Ese día llegó ayer y Massa tiene su oportunidad -a través de un ministerio que incorpora a otros preexistentes- de bajar la inflación, evitar la devaluación y transformarse en el próximo candidato presidencial. Es lo único que se visualiza hoy.

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Lo mismo parecía que pretendía el ahora nuevamente embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli. Su arribo al gabinete puso en crisis al nuevo ministro de Economía, Agricultura y Producción. Eso no pasó.

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Los gobernadores, por su lado, y los intendentes, por el suyo, habían quedado espantados luego de escuchar la catastrófica descripción que les había brindado Silvina Batakis cuando los recibió. Más precisamente, a los pocos que pudo recibir porque muchos prefirieron no verla.

"La piba", como la describían habitualmente sus pares, nunca tuvo la estatura de un ministro que debía encaminar la severa crisis económica. Y ninguno podía soportar que le dijeran que no había plata, que se paralizarían todas las obras públicas y los envíos de fondos especiales por tres meses, por lo menos, y que la situación era "desesperante".

Silvina Batakis visitó esta semana al FMI. Ahora deja el Ministerio de Economía para recalar en el Banco Nación.

De ahí en adelante empezó el "operativo clamor" montado desde las propias oficinas del Congreso Nacional en las oficinas de Cristina Fernández de Kirchner, su hijo Máximo y el propio Sergio Massa.

Por eso no llamó la atención que todos los intendentes salieran en mansalva a reclamar su incorporación al gabinete nacional. La presión arrancó muy temprano y quedó claro que todo había empezado como una operación de pinzas y de presión. Martín Insaurralde, el más aliado de Máximo Kirchner en la Provincia de Buenos Aires.

Martín Insaurralde fue de los primeros en arrancar con el operativo clamor por Sergio Massa.

Luego siguieron todos los intendentes del Conurbano y la mayoría de los gobernadores nacionales, menos los más autónomos como Jorge Capitanich, Gildo Insfrán, Juan Schiaretti y Alberto Rodríguez Sáa.

Los mismos que no habían movido ni un dedo y se mostraron sorprendidos con la llegada de Daniel Scioli y Silvina Batakis, ahora salieron presurosos antes de que llegara Massa a pedir que lo pusieran. Y lo pusieron, y se quedó con todo el manejo económico, el mismo que nunca quiso delegar Alberto Fernández, casi marginado de todo el peso de poder.

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Lo raro de Insaurralde es que fue uno de los que más lo criticó y hasta llegaron a los insultos cuando Massa le pidió a sus legisladores que no apoyaran la reelección de los intendentes, que venía operando el jefe de gabinete de la Provincia con el apoyo del hijo de los dos presidentes.

Tan mal estuvo todo que por un mes los contratos de la Cámara de Diputados provincial que dependían del bloque del Frente Renovador estuvieron suspendidos. Federico Otermín, el presidente del cuerpo, que es el alter ego de Insaurralde, había sido el que tomó la drástica decisión que luego se revirtió.

CONURBANO, TIERRA DE OPORTUNIDADES

Los que no la están pasando nada bien por estos días son los jefes políticos de Almirante Brown, Mariano Cascallares, y de General Rodríguez, Mauro García. El primero está en uso de licencia y está siendo reemplazado por un kirchnerista camporista como Juan José Fabiani.

Mariano Cascallares, jefe político de Almirante Brown

En el municipio de la zona sur, toda la estructura de inspección general y comercio quedó bajo la lupa por algo que muchos comerciantes de la comunidad china se venían quejando desde hace años, pero que explotó la semana pasada. El pedido de importantes sumas de dinero, en dólares, para la habilitación de locales que provienen de personas de esa nacionalidad.

Juan Pablo Schuster quedó detenido por un procedimiento realizado por la dependencia de Investigaciones Especiales de la Policía bonaerense que conduce Sergio Berni, un verdadero líbero dentro el esquema político provincial que, no obstante, no hace nada sin autorización del gobernador Axel Kicilof.

Esta señal política tocó las fibras más íntimas del peronismo bonaerense, donde Cascallares es uno de los referentes más respetados y queridos. Encabezó la última lista de diputados provinciales de la Tercera Sección electoral, el único lugar en la Provincia donde ganó el peronismo kirchnerista y fue puesto por su principal aliado, Martín Insaurralde.

En tanto en General Rodríguez, el trágico episodio que desembocó en la muerte de un hincha del club Luján puso en jaque a la administración de García. Es que el club Alem está siendo manejado por gente de su extrema confianza y uno de los prófugos acusados por haber participado en el trágico suceso, Ariel González, era director de Tránsito del municipio y su madre es la actual directora de la Casa de la Justicia que depende del ministerio de la Provincia de Buenos Aires.

Mauro García, que depende en extremo del apoyo del siempre problemático Sindicato lechero ATILRA, que maneja el área de servicios públicos, también había tenido trascendencia pública, negativa, en abril de este año, cuando se conoció la detención de la agente de la policía bonaerense Gabriela Ibarra, hija del ex subsecretario de seguridad municipal, Alberto Daniel Ibarra.

Tanto es el escándalo que se abrieron otras puertas investigar, como la construcción de barrios sin infraestructura ni servicios en la zona Terraplén, contiguos a varios frigoríficos y zonas rurales.

EL EVITA MOVILIZO POR ELLA Y SE DESPEGA

General San Martín es uno de los lugares donde no hay mucho ruido entre las diferentes variantes del Frente de Todos. El último gran acto fue hace más de un mes, cuando se visitaron, por primera vez, Gabriel Katopodis, Máximo Kirchner y Leonardo Grosso en el homenaje a los Fusilados de José León Suárez.

Leonardo Grosso, del Movimiento Evita, en uno de los actos por los 70 años del fallecimiento de Eva Perón.

Esa suerte de unidad, lamentablemente, no pudo mantenerse en el tiempo. En el homenaje por el 70 aniversario del fallecimiento de Eva Perón, Leonardo Grosso, diputado nacional, con pretensiones de ser intendente, y Fernando Moreira habían congeniado en hacer la "marcha de las antorchas" a la misma hora.

Sin embargo, cierta desconexión, las dificultades habituales que tienen para atender los teléfonos en tiempo y forma, y cuestiones más profundas, como no estar juntos, fundamentalmente, hizo que El Evita iniciara la marcha mucho antes y caminara por todo el centro de San Martín. Cuando ellos se fueron, llegaron los militantes convocados con por el jefe comunal.

En los tres actos, el de Máximo, y el de las dos marchas, faltó el máximo referente del Frente Renovador, Rubén Eslaiman. Es que él pide que ratifiquen el apoyo a la candidatura presidencial de su jefe y amigo, Sergio Massa. Quizás ahora se le haga más fácil convencerlos.

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