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La pelea por el poder está lejos de los preocupaciones sociales

La Argentina está lejos de tener sus problemas resueltos pero se encuentra atrapada en una puja por el manejo del poder que la paraliza y aleja de las dificultades cotidianas que atraviesan sus habitantes.

El Gobierno se muestra agitado por la diferencias en el binomio presidencial y el embate kirchnerista contra la administración económica. El Congreso intentará superar mañana la parálisis por la grieta entre oficialistas y opositores que complica sesiones y mantiene la actividad legislativa en la mínima expresión. Y la Justicia, enredada en medio de la discusión por la conformación del Consejo de la Magistratura, la propia Corte Suprema y hasta la designación del Procurador General de la Nación, cuya postulación duerme en el Parlamento hace más de dos años. 

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En el medio de este panorama permanece una sociedad que asiste impávida a una lucha de poderes y por el poder que posterga la resolución de sus necesidades: vivienda, salud, educación y, sobre todo, comida.

Los datos hablan por si solos. Ante la devaluación permanente de la moneda, la pérdida de poder adquisitivo salarial y la escasez de crédito, comprar una vivienda se ha tornado en un privilegio para unos pocos y alquilarla, también comienza a serlo.

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Además, el aumento de costos ha llevado a resignar servicios y buscar soluciones menos onerosas para la atención sanitaria, a tal punto que la demanda de planes médicos más económicos subió un 50% en lo que va del año.

Y en materia educativa, el confinamiento por la pandemia, particularmente extenso en la Argentina, derivó en un atraso de al menos un año en el aprendizaje de los estudiantes en América latina, según datos relevados por la consultora McKinsey. Un hecho que dejó a los alumnos con menores posibilidades de competir contra sus pares de Europa o Estados Unidos y proyecta pérdidas de hasta 2% del PBI para 2040 en adelante.

Pero quizá lo más grave sea que la inflación cerró abril con una suba cercana al 6%. Un guarismo que se incrementa a la hora de relevar el precio de los alimentos, a tal punto que la canasta básica total ya supera los $ 100.000 en lugares como la ciudad de Córdoba y amenaza con elevar la pobreza hasta el 50% de la población, según un estudio de la Universidad Austral, aunque para el Consejo de Políticas Sociales esa cifra ya quedó atrás y supera las 25 millones de personas.

Los planes sociales no resuelven el problema de la pobreza que cubre a la mitad de la población

Y aunque el otorgamiento de planes sociales busque paliar esta situación, está claro que no resuelve un problema que se agrava con el tiempo. "Es pan para hoy y hambre para mañana", lo graficó el mandatario chileno Gabriel Boric, como enseñanza de lo que le dejó su reciente paso por la Argentina, tras remarcar que "cuando se cronifican las ayudas estatales, se termina distorsionando la economía y eso le termina haciendo más daño a la población".

Un daño que comienza en el mismo momento en que la lucha por el poder domina la agenda y distrae de lo importante que, para un país como la Argentina, es cada vez más urgente.

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