Aunque en forma confusa y contradictoria, el peronismo parece estar girando hacia la candidatura de un outsider, es decir, un personaje ajeno al ámbito de la política tradicional que pueda competir a Milei en su propio terreno: la antipolítica.
Pese a la crisis en la que está inmerso, el peronismo ahora ha mantenido su existencia. Eso es en gran medida porque no ha surgido una alternativa política con aptitud de canalizar el malestar social frente a las políticas de ajuste de Milei.
Desde la izquierda tampoco ha surgido una alternativa para ello. Los votos que obtuvo esta corriente ideológica en la elección de diputados nacionales de 2025 fueron exiguos y le dieron sólo un par de diputados. Si bien el peronismo fue derrotado en dicha elección, mantuvo su capacidad de tener un nucleamiento organizado.
Con escisiones y divergencias, el peronismo tiene veintiocho senadores, más allá de enfrentamientos internos. En diputados nacionales sucedió otro tanto: el peronismo perdió, pero mantiene un bloque de noventa y tres.

Desde las filas del sindicalismo, parece alentarse una experiencia peronista outsider: la del pastor Dante Gebel, un argentino que trabaja en Estados Unidos y que maneja una iglesia evangélica de cierta significación.
Si bien hacia el final del primer cuatrimestre esa alternativa parecía haber perdido impulso, el 21 de abril Gebel mantuvo reuniones en la Argentina con contactos políticos, sindicales y empresariales, con la intención de definir su candidatura presidencial luego del Mundial. En esa línea, el pastor evangélico se reunió con el gobernador cordobés, Martín Llaryora, y con la CGT como parte de su agenda para avanzar con su proyecto electoral en 2027.
La aparición de Gebel y la crisis política del Gobierno convergen para hacer nuevamente del peronismo una alternativa posible, y esto da nuevamente un rol a gobernadores e intendentes. Si bien falta más de un año para las PASO, la estructura tradicional del peronismo vuelve a reorganizarse, aunque sin un liderazgo claro. Lo hace ante todo por la búsqueda y el mantenimiento del poder.
La ideología en el peronismo hoy está en un segundo lugar. De una propuesta centrada en el “No”, sin demasiadas proposiciones positivas. Pero los sondeos muestran que el oficialismo ha perdido apoyo en los últimos meses y que esto seguirá siendo así durante lo que resta del año. Sólo surgen grupos aislados tratando de ocupar la candidatura vacante en el peronismo. Tal es el que intenta reunir el ex gobernador de San Juan, Sergio Uñac. Pero hasta ahora no ha logrado trascender un ámbito local.
La mayoría de los ex gobernadores postergan para 2027 la definición y la competencia sobre quién podría ser el candidato entre ellos.
En cuanto a la ideología, aparecen dos grandes líneas. Por un lado, los gobernadores, entre los que predominan quienes buscan impulsar inversiones que permitan mejorar la situación económica provincial. Varios de ellos lo van logrando en el área energética y minera.
Del otro lado, los intendentes del Gran Buenos Aires. Ellos tienen otras necesidades. No pueden acceder a inversiones, necesitan de la política distribucionista. Es una división por intereses más que ideológica. En realidad está es la división más importante que tiene hoy el peronismo. Los gobernadores se parecen cada vez más en su estructura política y sindical a lo que eran los partidos provinciales en el pasado reciente: una combinación de estructura local con un sello nacional.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz -uno de los que mejor representa esta tendencia de gobernadores peronistas relativamente independientes-, es quizás quien representa esta corriente más claramente. Ha planteado públicamente que el peronismo tiene que ser una fuerza de centro. Es decir, lo ubica entre la fuerza de Milei y el peronismo tradicional, como una tercera opción. Puede decirse que esta tercera opción acaba de fracasar con el proyecto de Provincias Unidas, que fuera encabezado por el peronismo cordobés. Esto es lo que sucedió en 2025, pero las circunstancias cambian.
La relación de los gobernadores del peronismo con el Poder Ejecutivo se ha intensificado en los primeros meses de 2026 en la negociación con el Gobierno, que se intensificará en los meses de gobierno que están por delante. Posiciones como la de Sáenz empiezan a delinear un peronismo más pragmático, con menos componentes ideológicos y más apto para negociar con el Ejecutivo.
Mientras tanto, hay gobernadores que, sin ser específicamente del peronismo, mantienen abiertos los canales de comunicación con sus colegas. Un ejemplo de ello son los de la región patagónica. Otro, los de la región andina. Y los del norte del país. Acá se cruzan los intereses políticos y económicos y puede verse a gobernadores patagónicos, peronistas y no peronistas, asumiendo posiciones en común.
Quizás esta sea la base de reorganización de un nuevo peronismo. La cuestión es dónde queda el Gran Buenos Aires, quién depende en mayor medida del gasto nacional a través de los subsidios sociales.
Volviendo al comienzo, aunque todavía falta mucho tiempo para la elección, sí parece estar surgiendo una tendencia clara: así como Milei construyó su figura disruptiva alrededor de la “motosierra”, Gebel parece encaminarse a construir la suya desde la pasión y la misericordia.

















