Estados Unidos - China: una confrontación calculada

El viaje de Nancy Pelosi a Taiwán no es un hecho aislado. Es parte de una decisión de Estados Unidos de "disengage" de la política "ambivalente" que caracterizó al State Department hasta la consolidación de Mike Pompeo en la Administración de Donald Trump, para poder competir libremente en el campo económico sin ataduras o compromisos. Hay consenso en ambos partidos y en la inteligencia que domina el State Department de que la política de "constructive engagement" ha terminado

El viaje como muchos otros es un desafío calculado. No es un acto al azar ajeno a la política desarrollada por Estados Unidos a través de los años. 

La visita limita el alcance de la relación existente bajo la One China Policy establecida entre 1972, 1979 y 1982 a través de tres comunicados conjuntos de Estados Unidos y China que establecieron las bases de su relación: Taiwán es parte de China, el Gobierno de la República Popular China es el único gobierno legal de China con el cual se mantendrán relaciones diplomáticas y que solo se mantendrán relaciones culturales, comerciales y otras no oficiales con el pueblo de Taiwán. 

La pregunta que debemos hacernos es si con esta visita Estados Unidos reniega formalmente de esos compromisos asumidos en el pasado. Si realmente la visita es una violación de los China - US joint communiques mencionados o solo parte de una estrategia calculada. 

El interrogante es importante a la hora de tomar decisiones para el resto de los países del mundo que como en el caso de Argentina, su economía es vulnerable a las relaciones entre EE.UU. y China

Si bien la visita puede ser tomada como una provocación como lo ha mencionado el embajador argentino en China, es importante destacar que no ha habido una violación formal de los acuerdos establecidos por los tres comunicados que constituyen la base de las relaciones diplomáticas establecidas entre 1972 y 1982 entre ambos países. 

No es la primera vez que Estados Unidos arriesga este tipo de confrontación. En 2008, formuló declaraciones a favor de disidentes en el Tíbet y presionó al presidente George W. Bush a boicotear los Juegos Olímpicos de Verano de Beijing. En 2019, se reunió en DC con fuerzas antichinas de Hong Kong y describió las manifestaciones en Hong Kong como "un hermoso espectáculo para la vista". Ese mismo año se reunió con Rebiya Kadeer, líder de los separatistas de la "independencia de Xinjiang". En 2021, abogó por un "boicot diplomático" estadounidense a los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing.

Veamos uno por uno los acuerdos alcanzados y si ha habido una violación formal a los mismos: 

a) En 1972 en Shanghai, Estados Unidos asumió un compromiso claro de que "Taiwán es parte de China". La delegación presidida por Nancy Pelosi no desafía dicha posición. 

b) En el comunicado conjunto de 1979 (el Sino-USA Joint Communique on the Establshment of Diplomatic Relations) Estados Unidos reconoció que el Gobierno del "People's Republic of China" era el único gobierno legal de China y que dentro de ese marco los Estado Unidos mantendrían relaciones culturales, comerciales y otras relaciones no oficiales con el pueblo de Taiwán. Tampoco en este caso el viaje de Pelosi altera este principio ya que se enmarca mas en temas de derechos humanos (que a lo sumo podría ser considerado por China una injerencia indebida en asuntos internos) y en temas comerciales (cruciales para ambos países en vista a la competencia comercial en que están ya embarcados) pero que entran dentro de lo pactado. 

c) En 1982 los Estados Unidos ratificaron en el Joint Communique de la People's Republic of China y Estados Unidos que existe una sola China y que Taian es parte de China y asumió el compromiso de respetar el principio de "territorial integrity" y de no interferir en China's "internal affairs". Es de destacar que el Departmento de Estado con motivo del viaje ratificó la continuidad de esta política. 

Estos "three joint communiqués" que constituyen "the political foundation of China-US relations" parecerían quedar entonces formalmente inalterados, pero forman parte de movimientos estratégicos para tantear las reacciones de las partes y forzar a terceros a tomar posiciones. Aquí estamos entrando a una zona peligrosa. Por ejemplo, si se promueve la idea de que "el status de Taiwán es indeterminado", se estaría enviando una señal peligrosa que provocaría una reacción fuerte por parte de China. Asimismo, si se deja libertad a los estados (provincias) de Estados Unidos de establecer acuerdos oficiales a nivel estadual con la región de Taiwán.

La cuestión no se limita solamente a las relaciones de Estados Unidos con China sino a todos los países del mundo nucleados en las Naciones Unidas. En efecto, en octubre de 1971, la 26ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 2758, que decidió "restaurar todos sus derechos a la República Popular China y reconocer a los representantes de su Gobierno como los únicos representantes legítimos de China para las Naciones Unidas, y reemplazar inmediatamente a los representantes de Chiang Kai-shek del lugar que ocupaban en las Naciones Unidas y organizaciones relacionadas. 

Esta resolución ha establecido que solo hay un escaño de China en la Naciones Unidas, no dos, y que nunca ha habido una cuestión de "dos Chinas" o "una China, un Taiwán". El principio de una sola China ha sido una parte integral del orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial. Hasta la fecha, 181 países de todo el mundo han establecido relaciones diplomáticas con la República Popular China sobre la base del principio de una sola China. 

Queda claro entonces cual es el marco legal en donde debemos insertar toda discusión al respecto. No se trata de una cuestión de conveniencia estratégica como lo fue para el Canciller Di Tella en el gobierno de Carlos Menem. Esos principios son los que también apoyan los derechos de Argentina en relacion a las Malvinas. Y curiosamente los de Ucrania con relación a Rusia (respecto a la integridad territorial). Jurídicamente el caso esta claro. 

Pero también esta claro que por razones económicas Estados Unidos ha decidido confrontar a China en todos los niveles posibles mientras no altere el statu quo diplomático con los llamados comunicados conjuntos mencionados: una confrontación calculada.

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