Zoom Editorial

El sistema financiero se prepara para la competencia de monedas

Hay bancos que empezaron a adaptar manuales de los '90 a la digitalización del último lustro para poder operar sus productos con monedas alternas. Tienen todo listo.

A 70 días de gobierno de Javier Milei, surgen ciertos consensos sobre la fisonomía del "outsider de la política" como el propio Presidente se define. 

Las encuestas mantienen elevados el apoyo a su gestión, aunque indicadores de confianza del Gobierno y de algunos consultores privados empiezan a registrar la erosión de la política y la economía ahora bajo el imperio de la "motosierra (de gasto) y licuadora (de pesos vía inflación)".

Los mercados de afuera y locales festejan el reordenamiento financiero y, como dice el ministro Luis Caputo, que se hagan los deberes: fuerte repunte de los bonos de la deuda, acumulación de reservas, dólar planchado e inflación corriendo por debajo de los pronósticos.

Resultados fiscales positivos inéditos para la Argentina. Cada éxito macro se articula con un pendiente: el cepo cambiario permite acumular reservas, que siguen en terrenos negativos; financiamiento del gasto parado sobre un freno del ingreso de los jubilados, ajuste de precios relativos desacompasado de los salarios, freno de giros a proveedores parálisis del Estado.

Del lado de los ingresos, monumental recaudación de impuestos a las exportaciones y a las importaciones.  

Los mercados de afuera y locales festejan el reordenamiento financiero y, como dice el ministro Luis Caputo, que se hagan los deberes: fuerte repunte de los bonos de la deuda, acumulación de reservas, dólar planchado e inflación corriendo por debajo de los pronósticos.

Las cifras del comercio exterior mostraron un superávit comercial que refleja más exportaciones del campo y un freno por menor actividad y demanda garantizan el ingreso de dólares y, por supuesto, falta de acceso a divisa por los importadores. Del lado de los pesos, la "licuadora" de pasivos remunerados y de moneda funciona sin parar.

Dolarización

En ese contexto -envalentonado con el fortalecimiento de las reservas, la estabilidad del dólar y menor inflación-, el Gobierno ha insistido con que la dolarización sigue en agenda.

La mayoría de los técnicos descree de las chances de hacerlo en los tiempos y condiciones con que Milei la saca a la palestra, con 2025 en la mira. 

Cuando habla en términos concretos prefiere hablar de competencia de monedas. La "guerra cultural" no será abandonada. Algunas herramientas están disponibles, mientras siga en pie del DNU 70.

El sistema financiero tomó nota y está preparándose.

Algún banco líder picó en punta y ya tiene remozados los manuales de sistemas de la convertibilidad -digitalización del último lustro mediante- y ya está preparado para cruzar operaciones en diversas monedas con tasas de conversión -ya no uno a uno como en los '90-.

El futuro bimonetario, antes que dolarizador, lo ven posible -y deseable, en muchos casos- como punto de llegada de un equilibrio macro y una opción superadora de la crisis.

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