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El BCRA y Economía alinean el plan para encerrar el dólar y no devaluar

Ayer se conocieron los datos que marcan cuánto dinero necesitó una familia para no ser considerada pobre. La suma es alarmante si se la compara con una jubilación mínima o un sueldo básico, aunque ya nadie considera que en una familia de pocos recursos trabaje uno solo de los integrantes.

En términos del Indec, la canasta básica aumentó 3,2% en junio y una familia tipo necesitó $66.488 para no caer en la pobreza. La canasta alimentaria subió 3,6%, por encima de la inflación de junio, que fue del 3,2%, y para sostenerla una familia necesitó $28.413.

El valor de la canasta básica se incrementó en los últimos doce meses un 51,8% y la alimentaria 57,6%, y se ubican por encima de la inflación en el mismo período, del 50,2%.

Entre enero y junio el costo de la canasta básica subió 22,7% y la alimentaria 25,3%, frente a una inflación que llegó también al 25,3% en el primer semestre del año.

El aumento de junio de la canasta básica fue igual al de la inflación del mes, del 3,2%.

En tanto, el de la alimentaria fue del 3,6%, levemente por encima del alza de los precios minoristas, comparó la agencia NA.

Está claro que la inflación y el tipo de cambio juegan un rol fundamental en la línea de pobreza. Por eso, el Gobierno no piensa en devaluar. Devaluar, en este contexto, no genera mayor competitividad y sí generaría mayor pobreza. Por el mismo motivo, en el Banco Central (BCRA) miran atentos al mercado del dólar blue. Saben que, si bien es un mercado chico e 'ilegal', influye en la sociedad como precio de referencia y al mismo tiempo, impacta en la inflación aunque dicho dólar no es el que rige las importaciones.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, le dijo la semana pasada a El Cronista que con respecto a la inflación hay que diferenciar lo que se hizo entre 2015 y 2019 y lo de ahora. Para Guzmán, cuando se aseguró que la inflación se podía bajar a niveles de un dígito, no solamente eso no ocurrió sino que eso terminó yendo en la dirección contraria, creciendo a niveles muy dañinos para la capacidad de poder adquisitivo de las personas, la pobreza y la igualdad. Terminó en 53,8% en 2019. Agregó que reducir la inflación es un proceso que requiere de abordar todos los problemas estructurales que se le han dejado a la Argentina. Y requiere de un rol del Estado fundamental en la coordinación incluyendo políticas de precios e ingresos. "No es algo que se logre de un día para otro y además hay factores que escapan a la Argentina, que es lo que ha ocurrido en el mundo con la inflación de commodities y alimentos", resumió.

La explicación de Guzmán va en línea con lo que la mayoría de los economistas piensa: bajar la inflación no solo no es fácil pero, a tal situación se le agrega un contexto de pandemia dónde el Estado tiene que seguir gastando en un país, que para colmo, crece menos.

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Comentarios

  • AR

    Alberto Rizzo

    23/07/21

    No hay plan.......no hay rumbo........no hay ideas........solo prohibir es lo más fácil para los improvisados

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  • D

    denisyuktype .

    23/07/21

    la nota poco tiene que ver con el título: en definitiva, qué quiere decir Guzmán (que hasta ahora como ministro no hizo nada, salvo negociar la deuda, papel que antes era cumplido por Daniel Marx) y cuál es el plan para corralar al dólar?

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