Durante el Latam Economic Forum Marcelo Mindlin, titular de Pampa Energía y Horacio Marín presidente de YPF, destacaron el rol del sector energético con Vaca Muerta como motor para transformar la matriz productiva de la Argentina.
En un pronóstico super alentador, a raíz de la suba en el precio del petróleo que generó la guerra en Medio Oriente, aseguró: “la balanza nos está dando en u$s 11000 millones”, por encima de las expectativas.
“Se aceleró el despegue”, aseguró el líder de la petrolera de bandera nacional y se enfocó en los pasos para maximizar la productividad.
“La cotización de la compañía alcanzó su nivel más alto porque nos enfocamos en lo que genera valor y desmantelamos las pérdidas. La acción es la consecuencia de trabajar bien”, afirmó el ejecutivo, vinculando el éxito financiero directamente con el salto productivo en el terreno.
Para Marín, el despegue se apoya en una ventaja geológica única frente a la competencia global: “La roca de Vaca Muerta es extraordinaria; es mejor que cualquier shale americano. Los pozos locales son superiores a los de Estados Unidos".

Sin embargo, aclaró que para sostener esta aceleración es vital el nuevo esquema de reglas claras. “El Gobierno da los incentivos correctos y protege las reglas del juego, pero somos los privados los que tenemos que activar la energía. La riqueza la hacen los privados”.
El giro estratégico de YPF para acelerar este despegue incluyó la salida de los campos maduros convencionales para volcar todo el capital al no convencional.
Como consecuencia, el ejecutivo destacó que el primer trimestre de 2026 arrojó el resultado financiero más alto para ese período en la historia reciente de la compañía.
Además, dijo que YPF logró una histórica reducción del 45% en los costos de desarrollo en la cuenca, explicada por el aumento de la productividad media.
Hacia adelante, Marín ratificó que el despegue del sector demandará un esfuerzo masivo y coordinado. “La industria en su totalidad va a invertir u$s 130.000 millones para generar la escala exportadora que el país necesita", concluyó,
En el mismo escenario, el presidente de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, presentó una radiografía optimista sobre el sector energético argentino de cara al año 2030.

Al comparar el potencial de Vaca Muerta con los desarrollos de shale de los Estados Unidos, el empresario reveló un dato contundente: “Solo hemos perforado el 4% de los recursos disponibles. Vaca Muerta está en un estado muy temprano de su evolución, lo que asegura que seguirá creciendo de manera exponencial”.
Mindlin destacó que, a pesar de su bajo nivel de maduración, la calidad geológica del yacimiento local permite que los pozos actuales sean significativamente más productivos que el promedio norteamericano. Con los planes de inversión proyectados por las operadoras, estimó que para 2030 el país alcanzará una producción total equivalente a los 2600 millones de barriles anuales de gas y petróleo.
El mayor impacto se sentirá en la balanza comercial, logrando una diversificación clave para romper la histórica dependencia exclusiva del agro.
Según las proyecciones del sector, el superávit comercial energético actual de entre u$s 4000 y u$s 5000 millones saltará a los u$s 8000 millones hacia finales de este año.
Para 2030, el objetivo de la industria es consolidar un saldo positivo neto de u$s 30.000 millones, una cifra similar a la que genera todo el complejo agroindustrial en un año normal.
Para consolidar este salto de escala, el ejecutivo remarcó que es vital sostener el ritmo de las obras de evacuación, ponderando las ampliaciones de oleoductos hacia el Atlántico y la expansión de la red de gasoductos, que este año sumará 12 millones de metros cúbicos diarios para sustituir definitivamente las importaciones.
“Con este nivel de inversiones en marcha, es muy difícil pensar que la economía argentina no va a crecer de manera significativa. Desde el sector empresarial acompañamos este proceso con desembolsos reales en el terreno”, concluyó.
El empresario aprovechó el espacio para cruzar las críticas que minimizan el impacto social de la actividad. “Es injusto decir que la energía es uno de los sectores ganadores pero que no genera empleo”, se defendió.
En ese sentido, explicó que se trata de proyectos de una enorme complejidad técnica, que demandan entre 2 y 3 años de estudio y otros 4 o 5 años para su implementación real. “Vaca Muerta está transformando al país; estamos invirtiendo muchos miles de millones de dólares y generando miles de puestos de trabajo directos e indirectos”, enfatizó.

















