La calificadora de riesgo Moody’s Ratings cuenta con un equipo de financiamiento de proyectos y un equipo de infraestructura, que se dedican a una tarea clave para las empresas: “Hacemos todo lo que es financiación de proyectos. Permite, básicamente, dar control de los activos a las empresas y poner a su servicio vehículos especiales para que puedan financiarlos”, explicó en una entrevista con El Cronista Jim Hempstead, Managing Director y Global Head of Project and Infrastructure Finance en la firma.
El ejecutivo vino por primera vez de visita a la región y la decisión de visitar la Argentina no fue casual, sino que, explicó, responde al potencial que ven en el país y en la región en materia de desarrollo de centros de datos.
Asimismo, Moody´s ve con interés la instrumentación del RIGI para el desarrollo de infraestructura, segmento en donde más están invirtiendo las empresas, con foco en la demanda de capacidad por el crecimiento de la IA y los servicios en la nube. Relató las necesidades y las principales preocupaciones de las firmas hoy en el mundo, con la previsión a largo plazo como foco principal, y qué está sucediendo en América latina.
“Trabajamos muy cercano con el equipo de financiación corporativa, que interactúa con las empresas de energía, especialmente de petróleo y gas, las aerolíneas y los bancos. Somos, en realidad, una pequeña parte de Moody’s, pero hacemos cosas realmente grandes, porque nos dedicamos a infraestructura”, destacó.
¿Qué tipo de infraestructura ayudan a financiar desde Moody’s?
Podemos financiar desde proyectos de viviendas, hasta hospitales, estadios, plantas de energía y, ahora, centros de datos, que son una nueva necesidad de las empresas que ha emergido recientemente y crece muy rápidamente a nivel global. Hay mucha actividad en los Estados Unidos, sobre todo, a causa del desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).

Todas las empresas, desde las tecnológicas hasta las energéticas, todo el sector corporativo dice que hay muchas necesidades computacionales para el desarrollo de la IA. Y, en ese sentido, las empresas tienen una demanda puntual: se preguntan si van a poder obtener el agua, la tierra y la energía necesaria para hacer que los centros de datos que requiere la IA funcionen. En ese punto, surge la cuestión de si estamos ante una burbuja. Y yo creo que no, que la inversión está enfocada en preparar todo para el futuro.
En este punto pongo el ejemplo de un aeropuerto, cuando se construye una nueva carretera que puede facilitar que 10 millones de pasajeros más viajen, no es que los vas a tener de manera inmediata, pero en los próximos años crece el flujo. En este caso aplica lo mismo, la demanda aumentará y hay que estar preparados. Estamos mirando hacia adelante. Y las compañías están haciendo eso.
-Entonces, cuando pensamos en qué están las compañías, ¿están todas trabajando para abordar la demanda que viene?
Si. “Necesito más agua. Necesito más poder”, en eso piensan. La duda es quién va a pagar para todo esto. Esa es una pregunta abierta y no tengo una buena respuesta aún, pero es donde intervenimos en ayudar a las empresas a financiar la infraestructura.
Y, a su vez, hacen acuerdos con los proveedores de energía, de agua, de gas y compromisos de provisión hacia adelante. Así, también trabajan en reducir la cantidad de agua y de energía que necesitamos para estos centros de datos. Es un objetivo muy importante, que se vuelvan más eficientes cada vez.
-¿Las empresas están trabajando duro en consumir menos energía y agua?
Sí, absolutamente. Y tenemos un equipo en Moody’s que es el de gobierno social ambiental y ellos trabajan con el área de bonos verdes. Así que cuando hay alguna deuda que se ejecuta con bonos verdes, ellos se ocupan de eso. Estos centros de datos que están construyendo ahora también están mirando hacia adelante.
Están construyéndolos con una morada a largo plazo. Construyen un plan de energía que durará 30 o 40 años. Calculamos que va a haber inversiones de al menos u$s 3 trillones en los próximos cinco años. Eso son unos u$s 600 billones por año.
-¿Cómo es la situación en América latina? ¿Está sucediendo aquí también?
Sí, en América latina también tenemos fuerte demanda de centros de datos. Este es un sector que ha estado creciendo rápido. No principalmente por inteligencia artificial, sino impulsados por el desarrollo de los servicios en la nube y el cloud computing y la demanda de aplicaciones. El mercado principal que tenemos aquí es Brasil. Es el primer mercado con 1,1 GB de capacidad de centros de datos instalados. Tenemos México, que también tiene un mercado grande y Chile, que se está convirtiendo en un centro clave para inversiones en centros de datos en el Cono Sur. Colombia, que ha estado creciendo también y la Argentina está quinta.
Normalmente, la demanda argentina es servida a través de centros de datos en Brasil o Estados Unidos. Chile ya está integrado a través de las fuentes de fibra terrestre hacia la Argentina. Hay varias iniciativas para fortalecer esta conectividad con este país. La más relevante es una firma de infraestructura basada en los Estados Unidos que está desarrollando una gran interconexión entre Santiago de Chile y Buenos Aires.
-¿Cuánto dinero estamos hablando de inversiones para desarrollar centros de datos?
En América latina un megawatt de centros de datos, equivalente al consumo de unas mil viviendas, implica u$s 10 millones de inversiones en infraestructura. En la Argentina todavía tenemos que ver cómo evoluciona porque el mercado local todavía está creciendo.
Creo que se ha dado un gran paso con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que promueve un ambiente estable con un horizonte de unos 30 años, lo que casi es el horizonte de las inversiones en los centros de datos. En los Estados Unidos vimos lo rápido que el mercado está evolucionando en materia de construcción de infraestructuras para los centros de datos de la mano del mercado capitales, se está acomodando velozmente a estas necesidades.
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