Análisis

Cooperación internacional y multilateralismo para superar la pandemia

El principal objetivo de la UE hoy es aumentar la capacidad de producción autorizando más centros de producción y logrando que los fabricantes cumplan con los acuerdos que firmaron.

Hace más de un año que el mundo se encuentra atravesando uno de los momentos más complejos de su historia. Todos los países se han visto envueltos en una situación extraordinaria que puso a prueba sus capacidades para el trabajo en conjunto, la cooperación, la buena sinergia internacional y la solidaridad.

Desde el principio de la crisis, la Unión Europea (UE), sus Estados miembro y el Banco Europeo de Inversión (BEI) nos hemos comprometido a adoptar un enfoque multilateral para hacerle frente a la pandemia del COVID-19, basado en la importancia de conseguir las vacunas y distribuirlas en la mayor cantidad de países posible.

En este sentido, el compromiso de todas las partes supuso un respaldo temprano y decidido a la iniciativa multilateral Covax, liderada por Naciones Unidas, a través de inversión política, de trabajo diplomático y de recursos financieros de más de dos 2250 millones de euros. Esto nos sitúa como el principal contribuyente a este mecanismo, aportando el 25% de sus recursos, cuyo objetivo es distribuir 2000 millones de vacunas seguras y eficaces en 2021.

Como Unión Europea, invertimos tempranamente y a nuestro propio riesgo en el desarrollo del mayor número de vacunas posible. La compra anticipada de 1300 millones de dosis supuso una inyección crítica de recursos en las empresas farmacéuticas para poder acelerar los procesos de investigación y producción.

Asimismo, decididamente trabajamos para vacunar a nuestros ciudadanos y, a la vez, producir para exportar vacunas al mundo. A la fecha, y desde el 1 de diciembre de 2020, la Unión Europea ha exportado 155 millones de dosis de vacunas a 87 países. A través del Covax, son 40,5 millones de vacunas las que se han enviado a 118 países.

No obstante, todos estos esfuerzos, todavía tenemos que optimizar nuestros procedimientos para dar una respuesta al reto del COVID-19 en nuestro propio territorio. Una vez desarrolladas y aprobadas las vacunas, los programas de vacunación no han avanzado al ritmo de las expectativas y esto se debe, en gran medida, a los retrasos en la producción.

Por ello, nuestro objetivo principal es aumentar la capacidad de producción. Por un lado, autorizando más centros de producción y, por el otro, logrando que los fabricantes de vacunas cumplan con los acuerdos de compra anticipada que firmaron. Estamos ahora mismo empezando a recuperar terreno en el ritmo de vacunación en la Unión Europea.

El objetivo es también invitar a otros países productores de vacunas a que actúen con solidaridad y generosidad y se abran a las exportaciones, más aún cuando han avanzado en sus planes de vacunación. Desde el establecimiento del mecanismo se han concedido 613 solicitudes de exportación. Se ha rechazado una.

Somos conscientes de que, en lo que respecta a las vacunas, el mundo tiene grandes expectativas, lo que a su vez nos obliga a que nuestra capacidad de producción esté en continua mejora y desarrollo. Por eso, seguiremos comprometidos como Team Europe con la solidaridad internacional y conscientes de nuestra responsabilidad en la escena multilateral, ya que nadie estará a salvo hasta que todo el mundo lo esté.

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