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Con más dólares del campo, ahora la pregunta es a dónde irán los pesos

La economía argentina puede recibir buenas noticias, pero su devenir es tan complejo que siempre hay factores de preocupación. En el 2020 la escasez de dólares hizo temer a los inversores durante varias semanas que el tipo de cambio iba a dar un salto, llevando la brecha a niveles récord. 

Pero el Gobierno apeló a todas las herramientas regulatorias disponibles para estimular la oferta y acotar la demanda, con el objetivo de desactivar esa posibilidad. Hay que reconocer que lo logró y la diferencia entre el dólar oficial y el informal bajó 10 puntos. 

El escenario cambiario de este año promete ser distinto, ya que hay factores externos que mantendrán alto el ingreso de divisas. Sin embargo, la pregunta que se hace hoy el mercado ya no es qué pasará con su precio sino a dónde irán los pesos que entregará el Banco Central.

El dato para celebrar es que la demanda externa de commodities promete seguir firme, gracias a China, a los bajos stocks de EE.UU. y al rezago de la sequía en la región. La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que este año el agro ingresará algo más de u$s 29.000 millones, el valor más alto desde 2011. 

Para que las cuentas en dólares del Gobierno no exploten, en vistas del alargamiento de los plazos con el FMI, sería necesario que el organismo apruebe la capitalización que impulsa Joe Biden, para poder distribuir más DEG a sus socios. Ese ingreso potencial de u$s 3300 millones neutralizaría los pagos de capital que corresponde hacerle al Fondo este año. Los supuestos también incluyen refinanciar al menos una cuota al Club de París.

Pero también hay cuentas en pesos que armonizar. El Central tiene que proyectar cómo monetizar el saldo exportable que aportará el campo este año, en un contexto en el que la demanda de dinero todavía no se recupera. 

Una parte será girada al Tesoro para financiar déficit, aunque Guzmán tiene en claro que ese número tiene que ser moderado, básicamente porque el sistema financiero no tiene mucho margen de seguir absorbiendo la liquidez del mercado.

La cantidad de pasivos remunerados que tiene el ente monetario ronda los $ 3 billones, una cifra difícil de superar, si se tiene en cuenta que Economía también buscará colocar más deuda en pesos que en 2020.

Los ahorristas por ahora se conforman con plazos fijos tradicionales y los inversores perciben, gracias al atraso cambiario, que hay oportunidades en instrumentos atados a la inflación. 

El Gobierno quiere que los pesos vayan al consumo para sostener el rebote de la economía. Pero también es probable que sin un sendero de previsibilidad, vuelvan al dólar, recalentando la brecha cuando se acaben los dólares de la cosecha. En 2020, antes de la corrida, el BCRA bajó la tasa. Todavía nadie se anima a apostar qué recorrido tendrán los pesos cuando se acerquen las elecciones.


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