Biden anuncia una ‘nueva era' del uso del poder estadounidense

Argumenta que el país perdió totalmente el rumbo respecto a lo que llevó a entrar en guerra con Afganistán. Y que así como el mundo está cambiando, el liderazgo estadounidense debe cambiar con él.

En manifestación pública para explicar la decisión de retirarse de Afganistán, el presidente de Estados Unidos Joe Biden afirmó que comienza una "nueva era" del uso del poder estadounidense.

La novedad se debe a que "esta decisión sobre Afganistán no se trata solo de Afganistán. Se trata de poner fin a una era de importantes operaciones militares para rehacer otros países". Esta conclusión para Biden resulta de la importancia de aprender de los errores cometidos en relación a la actuación de EE.UU. en Afganistán.

Biden argumenta que el país perdió totalmente el rumbo respecto a lo que llevó a EE.UU. entrar en guerra con Afganistán. "Logramos lo que nos propusimos hacer en Afganistán hace más de una década", pero, "luego nos quedamos otra década" afirmó Biden. A continuación, criticó a los que sostenían que debían permanecer en Afganistán: "¿Cuál es el interés nacional vital de Estados Unidos que estaría amenazado?"

Para Biden, si no se emprendía la retirada, la consecuencia hubiera sido entrar en una tercera década de guerra. En su opinión, los objetivos de seguridad nacional de Estados Unidos existentes originalmente, surgidos por el atentado del 11 de septiembre de 2001, se lograron hace años, incluido el asesinato de Osama bin Laden en 2011.

Biden declaró que retrasar el plan de salida, que había sido acordado por Donald Trump, significaría convertir una "guerra para siempre" en una "salida para siempre", lo que hubiese significado en extender una guerra que ‘solo serviría para poner en peligro a más estadounidenses." A partir de ahora, sostuvo, era preciso que los afganos pasen a gobernarse y defenderse.

Retirada polémica... ¿e inconclusa?

Según la encuesta de Pew Research, 54% de los estadounidenses aprueban la retirada, pero sólo 26% aprueba cómo la han efectuado, contra un 42% que no la aprueban en su forma.

Un punto sensible fue que 200 estadounidenses fueron "abandonados vergonzosamente", como expresó el diputado republicano Kevin McCarthy. "Su cruel indiferencia hacia los estadounidenses que abandonó detrás de las líneas enemigas es vergonzosa", dijo el senador republicano Ben Sasse, "prometió a los talibanes que nuestras tropas se irían antes de la fecha límite arbitraria del 31 de agosto, y le prometió al pueblo estadounidense que nuestras tropas se quedarían hasta que todos los estadounidenses se fueran. Mantuvo su promesa a los talibanes y mintió al pueblo estadounidense".

No obstante, también resulta problemático para la población aceptar que con la retomada de Afganistán por los talibán, el país vuelve a estar dominando por quienes EE.UU. fue a desplazar. Muchos se preguntan el sentido de haber sufrido más de 2400 muertes en combate y gastar billones de dólares. Las imágenes de los talibanes efectuando un desfile militar con el equipamiento dejado por Estados Unidos, evidentemente, no colaboró en atenuar la indignación de muchos con Biden.

Por otro lado, la retirada de EE.UU. no soluciona el marco externo del país. Tampoco queda claro ni siquiera si Estados Unidos establecerá o no relaciones diplomáticas formales con Afganistán. En parte esto se debe a que no se puede descartar que el país vuelva a servir de bases a organizaciones terroristas como al-Qaeda y el Estado Islámico. Frente al reciente ataque terrorista del Estado Islámico- Khorasan que mató a 13 soldados estadounidenses, Biden alertó "no hemos terminado con ustedes todavía", y que "Estados Unidos nunca descansará. No perdonaremos. No olvidaremos. Te perseguiremos hasta los confines de la Tierra y pagarás el precio máximo".

Con esas expresiones, Biden se pareció a George W. Bush que inició la lucha antiterrorista que condujo Estados Unidos a Afganistán. La diferencia sería, según Biden, que "simplemente no necesitamos pelear una guerra terrestre para hacerlo". Para él esta conclusión resulta de la necesidad de que Estados Unidos tiene que aprender de los errores durante las dos décadas de guerra en Afganistán, en crítica a sus antecesores Bush, Obama y Trump.

La prensa consultó después a su secretaria de prensa de la Casa Blanca, JenPsaki, si el presidente había cometido algún error del cual aprender, a lo que respondió que "todos teníamos la expectativa de que las fuerzas de seguridad nacional afganas lucharían más duro, al final, lucharían contra los talibanes". Pero su respuesta con drones al atentado terrorista, que incluso mató menores, es la forma que en la región la presencia armada estadounidense ha servido para proveer nuevos miembros a los grupos terroristas.

¿Volver al futuro?

Frente a todo esto, la analista internacional del Washington Post, Jennifer Rubin, informó que "críticos de la derecha ya están prediciendo otro 11 de septiembre, el colapso de la OTAN y el desgaste de la influencia internacional de Estados Unidos". Si bien para ella, "nuestros aliados no muestran ninguna señal de que preferirían navegar por un mundo peligroso sin nosotros" afirma que lo importante es "comprender cómo una guerra construida sobre ilusiones e ignorancia cultural pudo continuar durante dos décadas y por qué nuestra comunidad de inteligencia se equivoca constantemente en los grandes problemas (desde no anticipar la caída de la Unión Soviética hasta las armas inexistentes de destrucción masiva en Irak)".

De esta forma, Rubin concluye que "si no abordamos estos problemas más fundamentales, repetiremos los errores de Afganistán con la misma certeza que repetimos los errores de Vietnam en Afganistán". Dado esto, el "éxito extraordinario" no sería, como llamó Biden, la evacuación de Kabul, sino conseguir que, efectivamente, con esta decisión termine la era de política externa de Estados Unidos de utilizar el poder militar "para rehacer otros países", como expresó.

Para Biden, eso es lo que lleva a que Estados Unidos termine embarrado en guerras que se hacen interminables, porque están "diseñadas para rehacer países". Biden dijo que "el mundo está cambiando" y que el liderazgo estadounidense debe cambiar con él. A diferencia de sus predecesores, " entre irse o escalar", optó por retirarse. A partir de ahora, afirmó, las misiones militares del país deben basarse en "metas claras y alcanzables" y concentrarse "en intereses fundamentales de seguridad nacional de los Estados Unidos".

A los afganos, Biden les dedicó palabras esperanzadoras: "Continuaremos defendiendo los derechos básicos del pueblo afgano, especialmente las mujeres y las niñas, mientras hablamos por las mujeres y las niñas de todo el mundo"...

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