

Este jueves, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo una reunión con contadores para debatir la Ley de Inocencia Fiscal y cómo ofrecer mayor seguridad a los argentinos que decidan ingresar sus dólares al circuito formal.
El reconocido tributarista César Litvin fue uno de los que participó del encuentro, donde planteó correcciones al régimen simplificado de ganancias.
Tras la cita, Litvin contó en diálogo con Radio Mitre detalles del cara a cara y explicó que llevó “un par de sugerencias de algunos puntos que estaban generando un poco de ruido a la hora de tomar la decisión para ingresar al régimen”.
El riesgo que ve Litvin para ingresar al banco los “dólares del colchón”
Uno de los principales obstáculos identificados por Litvin en el beneficio dispuesto por el Gobierno es el riesgo de perder los beneficios del régimen. Según el contador, esos beneficios “se pierden ante discrepancias significativas entre el organismo fiscal y el contribuyente sobre lo que pagó de impuestos en el futuro”.
Hoy, Litvin observa que esa incertidumbre puede disuadir a potenciales adherentes: “Bueno, yo entro, uso los dólares del colchón y después, ante cualquier problema de interpretación con la discrepancia significativa, puedo perder los beneficios”, describió.
Tras plantear este problema ante el titular del Palacio de Hacienda, el tributarista afirmó que el Gobierno “tomó nota del punto” y confió en que lo resolverá favorablemente.

“Creo que van a solucionar positivamente el tema de las discrepancias significativas para que no sea un impedimento”, sostuvo.
“Tapón fiscal hacia atrás”: la clave de la Ley de Inocencia Fiscal
Luego, Litvin describió el concepto central del régimen para que los argentinos ingresen sus dólares al sistema formal: el “tapón fiscal hacia atrás”.
¿Qué significa esto? Que incorporarse al nuevo esquema impide que ARCA examine años anteriores no prescriptos y bloquea la aplicación del incremento patrimonial no justificado.
“En la medida en que se pague bien de acá en más y se arregle el tema de las discrepancias significativas, esto genera un tapón fiscal hacia atrás”, precisó.
“Eso significa que el organismo fiscal no puede mirar ninguno de los años no prescritos”, agregó.
Sobre la declaración jurada, Litvin destacó su simpleza como ventaja diferencial: “No hay que informar ni los movimientos patrimoniales ni los consumos”, indicó, y remarcó que esa característica también beneficia a quienes no tienen dólares en efectivo.

El tributarista explicó que el régimen derogó regímenes informativos clave. “Tarjetas de crédito, supermercados, expensas”, enumeró, y añadió que el contribuyente adherido “en su declaración jurada no tiene que decir qué compró ni qué vendió ni qué consumió”.
Ante la consulta por la actuación de los bancos, Litvin aclaró que “siguen intactas todas las facultades de la UIF respecto de los temas de lavado de dinero porque esto es para dinero negro no para dinero sucio. Esta es la clave para determinar".
Sobre el rol del Banco Central, recordó que, junto a la UIF, la entidad emitió un comunicado que establece que “la tenencia de dólares físicos no es en sí mismo un indicio de dinero sucio”, aunque reconoció que algunos bancos aplican políticas de compliance más exigentes que la normativa vigente.
“Entren sin dudas”: la recomendación de César Litvin sobre el nuevo esquema fiscal
Frente a la pregunta sobre la seguridad jurídica ante un eventual cambio de gobierno, Litvin fue categórico: “Quiero dar seguridad que todo lo que quedó bloqueado por el incorporarse al régimen simplificado, todo lo que es el tapón fiscal hacia atrás... nadie puede tocar absolutamente nada”.
“Hemos tenido muchas experiencias de bloqueos fiscales, tapones fiscales, blanqueos etc. Nadie pudo meter las narices sobre una ley que quedó firme", sostuvo, aunque advirtió que un gobierno más tributarista podría elevar alícuotas sobre bienes adquiridos con esos fondos.
Como ejemplo histórico, citó el blanqueo de la era Macri: en el último año de ese gobierno, bienes personales tenía una alícuota del 0,25%. Sin embargo, cuando asumió la gestión Fernández, la llevaron al 2,25%.

Litvin comparó el régimen simplificado con un blanqueo, pero marcó diferencias: “Esto no cuesta dinero”. Señaló que los blanqueos permiten exteriorizar distintos tipos de bienes, mientras que este esquema apunta esencialmente a los dólares guardados en efectivo.
Al cierre, Litvin recomendó la adhesión sin reservas: “Yo a mis amigos y a mis clientes les digo que entren en el régimen simplificado sin dudas“, afirmó.
“Aquellos que pueden entrar en el régimen simplificado de ganancias y tienen voluntad de pagar bien de acá en adelante, sin lugar a dudas que ingresen inmediatamente”, concluyó.


















