Fueron más de dos décadas de distintas negociaciones –con un gran avance y visibilidad durante el gobierno del presidente Macri-, y finalmente el acuerdo de libre comercio entre la UE/Mercosur parece destinado a firmarse en serio, cosa que marcará un hito para la región y para nuestro país.

Para la Argentina, representa una gran ventana estratégica de crecimiento económico, diversificación de mercados y una consolidación de su agrobioindustria como motor de desarrollo. La UE y el Mercosur conforman una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, con más de 750 millones de habitantes.

Esta posibilidad real (y concreta) de poder obtener y lograr una reducción progresiva de distintos aranceles y barreras no arancelarias permitirá que muchos productos argentinos -se calcula más de 10.000 principalmente de origen agroalimentario- puedan ingresar con mayor competitividad al mercado europeo, uno de los más exigentes (a nivel controles de calidad) y de mayor poder adquisitivo.

Todo esto podrá tener un verdadero impacto económico en los próximos cinco años; por ejemplo: exportaciones en alza; se espera un incremento significativo en las ventas externas, especialmente de bienes agroindustriales e inversiones extranjeras.

El acuerdo (firmado e implementado) otorgará mayor previsibilidad y abre las puertas a nuevas inversiones en sectores estratégicos como energía, tecnología y producción de alimentos además de una diversificación de mercados. De este modo, Argentina ampliará en forma significativa su presencia en Europa, posibilitándole no depender permanentemente de sus socios tradicionales.

Además, el acuerdo UE-Mercosur redundará en la modernización e innovación productiva y la necesidad de cumplir estándares europeos –muy exigentes- en calidad y sustentabilidad y sostenibilidad impulsará mejoras tecnológicas y productivas. Parece todo positivo en principio, ahora bien, ¿cuáles son y serán las oportunidades inmediatas para la agrobioindustria?

Sin dudas la agrobioindustria argentina será una de las grandes beneficiadas. ¿Por qué? Por 4 (cuatro) factores que a mi entender son centrales: acceso preferencial para carne vacuna, vinos, frutas, aceites y biotecnología agrícola y un mayor valor agregado, con la posibilidad de exportar no solo commodities, sino alimentos procesados y productos innovadores y todo lo que agregue valor desde la producción

En tercer lugar, conllevará la generación de empleo (directo e indirecto) de la mano del crecimiento exportador y la adaptación tecnológica. Y por último, la sustentabilidad y sostenibilidad como gran ventaja competitiva, puesto que las cláusulas que tienen que ver con factores de cuidado del ambiente del acuerdo favorecen a productores (y las formas de producción en Argentina, producto de años de buen trabajo conjunto entre todos los actores de las cadenas productivas) que ya aplican prácticas sustentables.

¿Cuáles son los desafíos a enfrentar por parte de nuestro país? Como todo acuerdo, éste también plantea distintos retos: la competencia de productos europeos en el mercado interno y la necesidad de cumplir estrictos estándares regulatorios (no olvidemos que las exigencias sobre temas sanitarios y de calidad de la UE son los más exigentes del mundo en la actualidad). Sin embargo, estos desafíos pueden convertirse en catalizadores de modernización y de oportunidades de mejora de la competitividad argentina.

Este gran acuerdo UE–Mercosur es más que un tratado comercial: es un gran trampolín para el desarrollo económico y de las exportaciones estables argentinas En los próximos años, la agrobioindustria (foco en mi opinión de este acuerdo) tendrá la enorme oportunidad de consolidarse como proveedora confiable –en cantidad y calidad de productos- y competitiva en Europa, generando un crecimiento económico para el país, empleo de calidad y un salto hacia la modernización productiva.

Con este acuerdo, y lo que se realice e implemente del acuerdo comercial con Estados Unidos, las noticias para las exportaciones argentinas serán muy importantes y positivas, con todos los beneficios directos e indirectos para el desarrollo de las producciones de nuestro país y para sus habitantes.