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Los cierres de fábricas no van a terminar, pero es hora de que la película tenga un final distinto

El cierre de una de las plantas de la empresa Pepsico, que después de haber sido ocupada por sus trabajadores terminó siendo desalojada por la fuerza por efectivos de la policía provincial, abre un debate que no debe terminar en la repercusión política de un hecho que nadie desea. Es hora de asumir que hay muchas fábricas con procesos obsoletos en la Argentina, con lo cual hace falta empezar a discutir un horizonte de reconversión productiva más amplio.

La discusión hoy parece haber quedado centrada en si el derecho al trabajo está por encima del derecho de una compañía a decidir sobre el destino de sus bienes. Los empleados consideran que la primera postura es legítima, y la Justicia y las leyes avalan la segunda, con lo cual a menos que un juez permita o tolere la ocupación de una planta, cada caso nuevo que se presente puede terminar de la misma forma que ayer.

La oposición aprovechó para criticar al Gobierno por "promover los despidos" y actuar de manera "desalmada", al haber aceptado una orden de desalojo que debió ejecutarse con el uso de balas de goma y gases lacrimógenos. Sergio Massa, a su vez, criticó a Mauricio Macri por ponerse del lado de las empresas y defender su rentabilidad, como si lo contrario a esa postura (habilitar la intervención del Estado p ara sostener a compañías deficitarias) fuese el comportamiento "sano" y deseable.

La CGT convocó a una marcha para protestar por esta situación, pero aceptó hacerla después de las PASO para no contaminar su posición con la campaña. Lo que deberían hacer los gremios, sin embargo, es empezar a razonar sobre un fenómeno que avanza a pasos agigantados a nivel mundial, y que en la Argentina se siente cada vez más.

La tecnología está logrando que muchas bienes y servicios queden fuera del mercado, ya que el cierre de la economía que se aplicó en los últimos años del kirchnerismo y su consecuente falta de inversión provocaron una desactualización productiva que no puede disimularse más.

En algunos sectores el Gobierno está aplicando alguna dosis de gradualismo para contener esta ola: si bien el dólar barato favorece las importaciones, hay más barreras al comercio exterior vigentes (licencias no automáticas) que en los años anteriores.

El Estado no puede poner es plata, eso es obvio, aunque debería garantizar una macro sana. A los trabajadores, por su parte, les convendría que las empresas puedan apostar a la reconversión y seguir activas. Va a ser la única forma de que la película que vimos ayer tenga un final distinto.

 

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Comentarios5
Ricardo Nandin
Ricardo Nandin 14/07/2017 04:18:11

en este caso se trata que a la empresa le conviene importar lo que producia en la planta, asi que no es un caso de tecnologia y mas bien se parece a lo vivido en los 90s....y muchos recordamos como termino entonces la cosa !

Salerno Sergio
Salerno Sergio 14/07/2017 01:27:10

Pepsico , empresa obsoleta? Para cuando la reconversion de los opinologos. Esto lo lei en la década del 90.

Seba Crespo
Seba Crespo 14/07/2017 12:11:23

Una nota que al final no dice nada. Te pagan para esto Goñi?

Seba Crespo
Seba Crespo 14/07/2017 12:11:05

Una nota que al final no dice nada. Te pagan para esto Goñi?

Alejandro Vargas
Alejandro Vargas 14/07/2017 08:47:41

Hablar de " procesos obsoletos " e incluir a PepsiCo, a la luz de sus reconocidas ganancias en 2016 , es por lo menos falaz o tendencioso. Defender lo indefendible como " Cambio" politico, social, economico que prometio y defraudo este gobierno.