El dilema en la Unión Europea: ¿China por la OTAN?

Un rival sistémico que promueve modelos alternativos de gobierno fue como la Unión Europea (UE) describió a China en marzo de 2019. Pero la semana pasada, su representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, dijo que el término "rival sistémico" es un poco controvertido para definir a China, sólo afirmando que si bien "está claro que no tenemos el mismo sistema político", la UE “respeta el camino de desarrollo que el pueblo chino ha elegido y que China es “muy necesaria en muchos asuntos internacionales .  

Este cambio de ‘carátula’ estaría señalizando mucho más que un diplomático juego de palabras. Borrell sostuvo: “Está claro que China tiene una ambición global. Pero, al mismo tiempo, no creo que China esté desempeñando un papel que pueda amenazar la paz mundial , en abierta diferencia a las expresiones de Donald Trump. En consecuencia, pareciera estar en curso un camino independiente de la UE hacia China que el emprendido por EE.UU., lo que podría llevar a la ruptura o atenuación de la principal alianza internacional que delineó el mundo desde la segunda guerra mundial.

La UE se distancia de la OTAN

Mientras Borrell sostuvo que la UE debía seguir una perspectiva realista hacia China porque ambos tenían muchos asuntos de interés común, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, apuntó que el ascenso de China modificó “fundamentalmente el equilibrio de poder en el mundo, contribuyó a la competencia económica y tecnológica por la hegemonía, amenazando la libertad social e individual . Así, expresaba la visión que Trump inició cuando era candidato presidencial denunciaba que la OTAN estaba obsoleta.

En sus discursos Trump sostenía que los aliados de la OTAN eran parte de los que estaban aprovechándose de EE.UU., manifestado en la desigual distribución del gasto militar. En campaña electoral, Trump exigía que los aliados "reembolsen completamente" a las fuerzas militares estadounidenses. Finalmente, Trump pasó a la acción y acaba de determinar retirar de Alemania 9500 de los 34.500 soldados—más otros 17,000 empleados civiles—que Estados Unidos tiene ahí—aunque y algunas informaciones sostienen que podría remover otros 5000 antes de fin de año. Estas tropas están estacionadas en Europa desde fin de la segunda guerra mundial, lo que deja en claro un importante cambio de visión por parte de Trump.

Ya antes del impacto de la pandemia, que le está implicando un durísimo golpe a las economías europeas, pocos se imaginaban que los países de la UE podrían cumplir con las exigencias militares que les correspondía, acordadas en 2014 —2% del PBI para Alemania. Desde la Cumbre del G-7 pasada líderes europeos, encabezados por los mandatarios de Francia Emmanuel Macron y de Alemania Angela Merkel, comenzaron a cuestionarse si Estados Unidos continuaba siendo un aliado en su seguridad. En esa ocasión, Macron había afirmado que Europa debía volver a pensar en ocuparse por sí misma de su defensa.

En consecuencia, Trump direcciona su estrategia geopolítica bajo el objetivo central de cercar a China, actuando en forma unilateral. De esta manera, es que anuncia no sólo cómo debe ser reconfigurada la OTAN, sino también el G-7. Su visión respecto a esta última agrupación deja sin dudas su propósito, al manifestar que debería ampliarse incluyendo a Australia, la India, Corea del Sur y Rusia, rodeando geográficamente a China, además dejando la agrupación desprovista de su sentido original de agrupar las más grandes economías del mundo al dejar afuera a la China que disputa el liderazgo global con EE.UU.  

Merkel se aproxima a Xi

Durante el último mes, Alemania cada vez expresa con mayor claridad el creciente distanciamiento con Estados Unidos. El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas,  lamentó la pérdida de lazos con EE.UU. exclamando que décadas de "estrecha" asociación se habían vuelto "complicadas" desde que Trump se convirtió en presidente. A la DW, Peter Beyer, coordinador de relaciones transatlánticas de Merkel, declaró que "esto rompería los puentes transatlánticos", mientras que Rolf Mützenich, presidente del grupo parlamentario socialdemócrata de centroizquierda en el Bundestag, dijo que el rumoreado plan de Estados Unidos de retirar sus soldados de Europa podría conducir a un "realineamiento duradero de la política de seguridad en Europa y que la planificación estratégica de Estados Unidos está cambiando a Asia". Borrell argumentó que la presión para elegir lados entre Estados Unidos y China está creciendo y que Europa necesita "una estrategia más sólida para China".

Luego de que China anunciara una nueva doctrina de Seguridad Nacional para Hong Kong, la Unión Europea se mostró reacia en sumarse a la cruzada emprendida por Trump contra China en nombre  “de la libertad , al igual que hiciera Gran Bretaña. Borrell, a pesar de manifestarse "profundamente preocupado" por “la preservación del alto grado de autonomía de Hong Kong", indicó que no creía que "las sanciones contra China" fueran a ser una solución para los problemas europeos. Merkel, por su parte, sostuvo que la UE, debía mantener un diálogo "crítico y constructivo",  y que represalias comerciales no estaban en la agenda en el diálogo con China.

Ese diálogo se viene intensificando en los últimos meses, con mayores conversaciones entre el líder chino Xi Jinping con Merkel y con Macron. El asunto central de este diálogo apunta a encontrar acuerdos comerciales y de inversiones. Merkel ha solicitado que China sea más abierta a las inversiones europeas y le conceda ‘igual trato’. Un encuentro en septiembre en Leipzig, Alemania, está en dudas por causa de la pandemia, pero parece no impedir un mayor dialogo—en contraste a lo que sucede entre Xi y Trump.

Lazos económicos, no ideológicos, ¿el juego de China?

En el medio chino CGTN Lan Shunzheng del Charhar Institute observa que ya hace un año el informe "Perspectivas estratégicas UE-China" de la UE trazaba la intención de procurar una cooperación económica bilateral más estrecha y la implementación de la estrategia de conectividad euroasiática. Esta visión de la UE se revelaba radicalmente distinta con la promovida por el secretario de Estado de EE. UU. Mike Pompeo que consideraba que la OTAN debía adoptar una nueva perspectiva de seguridad contra China. En la Cumbre de la OTAN Alemania y Francia no estuvieron de acuerdo con un informe interno que colocaba como el enemigo común a China y no al terrorismo.

Otro medio chino, el estatal Global Times en una nota editorial explicó que la UE está tratando de distanciarse de un agresivo Estados Unidos: “En medio de una intensa competencia entre China y Estados Unidos, la UE no pondrá la ideología por encima de los intereses nacionales, sino que sopesará racionalmente sus relaciones con China y los Estados Unidos . De esta manera, China parece expresar satisfacción por ser buscada fundamentalmente por su musculatura económica, sin entrar en cuestiones de organización política o ideológica, mostrando cuál es su estrategia en el embate global con Estados Unidos. Y la Unión Europa parece estar haciendo lo mismo.

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