Zoom Editorial

Hay diferencias económicas de fondo en el debate sobre tarifas y subsidios

La discusión que Martín Guzmán dio puertas adentro del Gobierno, sobre la necesidad de ajustar la tarifa eléctrica, no fue técnica. La segmentación que le pidió a Federico Basualdo era parte del debate, pero no se acercaba al fondo. Lo que quedó a la vista fueron diferencias sobre la forma en la que el Estado tiene que compensar a las personas de menos ingresos en un contexto de menor actividad y pobreza récord.

Para el kirchnerismo y La Cámpora, si la economía va para abajo, el Estado no debe recargar los bolsillos de los menos favorecidos, sino aliviarlos. Su concepto de redistribución pasa más por el esquema que implicó aprobar el Aporte Solidario, un impuesto para personas con más de $ 200 millones de patrimonio, cuya recaudación se distribuirá en subsidios a pymes, más fondos para las Becas Progresar, y mejoras para los habitantes de barrios populares a través del Fondo de Integración Socio Urbana, entre otros.

Si no fuera porque la presión impositiva en la Argentina ya tiene un nivel absurdo, el concepto en sí no es desacertado. Lo que no se ajusta a la realidad es la idea de que el Estado tiene que seguir haciendo este tipo de esfuerzos cuando su capacidad de financiar más gasto es extremadamente limitada.

Ese fue el punto que llevó Guzmán a la Casa Rosada. El ministro de Economía reiteró que no hay peor subsidio que el subsidio plano, aquel en el que el Estado no puede discriminar a quién beneficia y a quién no, asumiendo que hay personas que no lo necesitan y que por lo tanto ese subsidio es un gasto innecesario..

El congelamiento de las tarifas de luz y gas implicó, entre otros efectos, que el Estado se hiciera cargo de poner la diferencia entre lo que cobraban las distribuidoras eléctricas y lo que deberían pagar a Cammesa, el ente que administra la red eléctrica. El estimado da un promedio de $ 45.000 millones mensuales, o medio billón anual.

Por eso Guzmán expuso que el descongelamiento era un punto básico para las proyecciones fiscales de este año, y que un aumento o dos aliviaban las necesidades de financiamiento del Tesoro. El titular de Hacienda no pedía ahorrar todo el aumento tarifario, sino aprovechar esos ingresos para financiar gastos Covid que no fueron contemplados en el Presupuesto 2021.

Guzmán no se define ni se siente como un economista ortodoxo. Pero hay sectores de la coalición oficialista a los que no les gustan sus gestos amistosos para el mercado, como lo son el énfasis en lograr el equilibrio fiscal o el identificar a la inflación como multicausal, incluyendo el efecto que causa sobre los precios el exceso de emisión.

La inquietud que muestran los inversores expresa el temor de que la política económica dé un paso atrás, en momentos en que resulta imprescindible que suceda lo contrario.

Tags relacionados

Comentarios

  • 04/05/21

    Goñi, mucho bla, bla,bla..... El resumen es que los oficialistas no quieren "enojar" al populacho con aumentos de tarifas porque vienen las elecciones de Octubre. Es indispensable para ellos no perder esas elecciones porque necesitan tiempo para terminar de "voltear" al Poder Judicial para liberar a la K-chorra de sus juicios pendientes. Ese es el objetivo central de "ellos"

    0
    0
    Responder