Historia de origen

Quién inventó el running: la historia de Arthur Lydiar, el creador del primer club de corredores

El entrenador neozelandés creó el primer club de running del mundo y se generó así una filosofía que se expandió por el mundo gracias a Bill Bowerman, fundador de Nike

Fue mucho más que un entrenador y su influencia en el deporte popular fue determinante. Si bien sus revolucionarios métodos de entrenamiento lo volvieron a lo largo de los años un referente para los preparadores de los grandes corredores, también los "amateur" del running le deben mucho a Arthur Leslie Lydiard.

Fue en Nueva Zelanda, en los años 60, cuando Lydiard, corredor y preparador de atletas, armó el primer grupo de corredores como lo entendemos ahora, sobre todo en Occidente. En 1961 Lydiard fundó el Auckland Jogging Club, el primero del mundo.

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Precursor del ´jogging´

Los métodos de entrenamiento de Arthur Lydiard eran considerados extremos por muchos y se basaban en una gran acumulación de kilómetros. Se estructuraban por ciclos, que empezaban con una primera fase de varios meses de ejercicios de fitness y gimnasia, con el fin de preparar el cuerpo para el entrenamiento de carrera.

 

En la segunda fase entraba el campo traviesa, avanzando sobre zonas sinuosas y montañosas o en arena, si era posible, para fortalecer las piernas.

La última fase estaba dedicada específicamente a preparar a los corredores para la competición, con días de entrenamiento interválico, pero incluyendo también largas carreras a ritmo constante. Lydiard decía que sus atletas tenían que entrenar en la fase clave del entrenamiento de 160 kilómetros semanales.


Su filosofía

Pero el running como lo conocemos hoy en día le debe mucho a Lydiard. Él fue uno de los primeros y mayores impulsores del deporte de la carrera como fuente de salud. Lo consideraba un ejercicio fundamental para conseguir beneficios cardiovasculares en una época en la que la larga distancia era exclusiva para los atletas de élite.

 

La excepcionalidad de la filosofía de Lydiard es que quería fomentar el running como algo social, como una parte importante del ocio de los ciudadanos. Corrían en grupo, despacito, incluso charlando, sin pensar en marcas ni objetivos y quedaban de forma periódica.

Un modo de correr revolucionario entonces que sorprendió a un americano, Bill Bowerman, nada más y nada menos que el fundador de Nike. Creó su propio club de jogging, enamorado de la idea. Tomó a Lydiard como inspiración para propagar el atletismo popular en Estados Unidos.


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