Cómo ganarle al dólar con billetes de colección: 200 pesos fuertes a u$s 2500

Cómo ganarle al dólar con billetes de colección: 200 pesos fuertes a u$s 2500

En los Estados Unidos se subastará un lote de 27 billetes argentinos emitidos entre 1826 y 1897. El más caro tiene una base de u$s 1200 y podría venderse en u$s 2500.    

En 1865, el Banco de la Provincia de Buenos Aires prometía pagar “al portador y a la vista  moneda de oro de curso legal la cantidad de 200 pesos fuertes”. 153 años más tarde, el billete –impreso por la compañía inglesa Bradbury Wilkinson & Co– ha logrado sobrevivir el paso del tiempo, a excepción de unos “daños menores” y algunas manchas, en excelentes condiciones.

Probablemente esa sea la razón por la que Stacks Bower Gallerie, una casa de subastas neoyorquina especializada en monedas y billetes, le asignó un precio inicial de u$s 1200, aunque se especula con que pueda alcanzar una cifra de entre u$s 2000 y u$s 2500, el más caro de un lote de 27 billetes argentinos del siglo XIX que pondrá en venta el próximo 11 de enero.

Billete de 200 pesos fuertes (Banco de la Provincia de Buenos Aires,1865). 

La subasta se compone de 383 ítems de todo el mundo, incluido el ‘Marcy dollar’: un billete de u$s 1000 (del año 1891) por el que se estima podrían llegar a pagarse hasta u$s 3 millones.

Una de las curiosidades del lote argentino, perteneciente al coleccionista estadounidense Robert J. Bauman -quien en 2016 escribió el libro 'Papel moneda de Argentina: Una ventana hacia la Historia, 1818-1899'- es un papel de 20 décimos de 1826, la fecha más antigua de los que salen a subasta. La guerra con Brasil y la necesidad de metal generó un desabastecimiento de monedas, por lo que se decidió imprimir billetes de 10 y 20 décimos para reemplazarlas. Sin embargo, no lograron convencer al público, por lo que a los pocos meses fueron sacados de circulación y destruidos.

También con fecha de 1826 es una nota de 1 peso emitida por el Banco Nacional que prometía pagar al portador “diez y siete pesos o una onza de oro sellado por diez y siete de estos billetes”. Para controlar su circulación, se escribía a mano: P.O. (Provincia Oriental, Uruguay), B.A. (Buenos Aires) o se dejaba en blanco para localidades fuera de la provincia bonaerense. 

Además, se pondrán a la venta tres billetes (uno de 5 pesos del año 1844, otro de 50 pesos de 1845 y de 100 pesos del año 1848) emitidos por la “Provincia de Buenos Ayres”, todos con la leyenda “¡Viva la Santa Federación! ¡Mueran los salvajes unitarios!”. Emitidos durante el gobierno de Juan Manuel de Rozas, son definidos como una ‘rareza’ ya que la mayoría fueron redimidos.

Del otro lado, también hay un billete de 1 real emitido por el Banco Hipotecario de las Provincias Ligadas del Norte (1841) una coalición formada por Salta, Catamarca, Jujuy, La Rioja y con Tucumán que se levantó en contra de Juan Manuel de Rosas. Para financiar la guerra, Tucumán imprimió una serie de notas bancarias que eran respaldadas con terrenos, ya que no había suficiente oro y plata para usar como colateral.

Años más tarde, ya en 1857, y debido a la alta inflación, el Estado de Buenos Ayres imprimió una serie de billetes de alta denominación (de 500, 1000 y 5000 pesos) que fueron utilizados principalmente por los negocios y compañías, por lo que muy pocos fueron puestos en circulación y fueron redimidos eventualmente.

Con el objetivo de nivelar la circulación monetaria que estaba descontrolada por las emisiones locales de las provincias, el gobierno de Miguel Juárez Celman reglamentó la Ley de Bancos Nacionales Garantidos, que establecía que cualquier banco estaba autorizado a emitir billetes con la condición de realizar un depósito en oro en el Tesoro nacional, por el cual recibiría una determinada cantidad de bonos públicos. El Banco de la Provincia de Buenos Aires fue uno de los primeros en emitir, junto con el Banco Nacional, el de Salta, Tucumán, y Mendoza, entre otros. Este billete –que luego sería marcado como inutilizable– corresponde a la serie impresa luego de la creación de la Caja de Conversión (predecesora del Banco Central), en 1890.

Finalmente,  en 1897 se renovó el circulante con una nueva serie respaldada en oro, que tenía a la ‘Efigie del Progreso’ como elemento central, con el objetivo de reemplazar a las figuras políticas de la época. Esta fue una de las series más estables y de mayor duración ya que se emitió hasta 1952, excepto los billetes de $5 que se prolongaron hasta 1959.