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“¿Qué tendría que pasar para que una empresa tecnológica no necesite irse de la Argentina para crecer?“.

Esa pregunta -tan simple como poderosa- fue la que despertó el interés de María Milagros Santamaría y Simón Puebla, dos emprendedores mendocinos que apostaron por un proyecto que hoy se llama Andén y que busca convertir a Mendoza en una jurisdicción capaz de atraer, retener y hacer crecer empresas tecnológicas sin que tengan que buscar afuera las condiciones para escalar.

En la práctica, cuando una startup argentina deja atrás la etapa inicial y comienza a crecer, llega el momento de contratar y levantar capital. Es ahí cuando muchas empresas toman la decisión de mirar hacia afuera. Cambian su estructura, buscan otra jurisdicción y terminan armando parte de su negocio lejos del país que la vio crecer.

Para los emprendedores mendocinos, no hacia falta crear nuevas leyes, sino ordenar y digitalizar las herramientas que ya existían. Es por ello que Andén desarrolló una plataforma que integra la constitución de empresas, el cumplimiento regulatorio, la gestión de beneficios fiscales y herramientas para operar dentro de una jurisdicción.

La idea es que un fundador pueda concentrarse en hacer crecer su compañía y no en resolver, paso a paso, la burocracia necesaria para hacerlo.

El primer territorio elegido para probar ese modelo fue Mendoza. La provincia ya contaba con algunos de los elementos que los fundadores consideran necesarios para construir un polo tecnológico: universidades, una comunidad emprendedora activa, conectividad aérea y beneficios fiscales como una alícuota de 0% en Ingresos Brutos para determinadas actividades de software y un 1% de impuesto de sellos.

La empresa se constituyó formalmente en enero de 2026. En marzo levantó u$s 1,4 millones y en junio lanzó Inception, su primer programa para captar empresas, con el objetivo inicial de seleccionar 50 compañías tecnológicas. Actualmente hay más de 10 compañías registradas usando la plataforma, mientras otras avanzan con pruebas piloto.

Con todo esto, los fundadores quieren que Mendoza funcione como una especie de “puerta de entrada” para empresas tecnológicas que quieran instalarse, operar y escalar desde la Argentina hacia el resto de América Latina.

La idea nació mirando hacia afuera

Antes de Andén, los emprendedores recorrieron caminos diferentes.

María Milagros Santamaría es abogada, graduada de la Universidad de Mendoza. Pasó por el estudio jurídico familiar, trabajó en regulación y desarrollo institucional dentro de Crecimiento Argentina y cofundó Own It Legal, una firma especializada en activos digitales, estructuración internacional, Web3 y tecnología.

También tuvo experiencia trabajando con proyectos internacionales y en estrategia institucional. Su recorrido la llevó a preguntarse qué necesita realmente una empresa tecnológica cuando llega el momento de elegir dónde constituirse

María Milagros Santamaría, CEO y Cofundadora de Andén
María Milagros Santamaría, CEO y Cofundadora de Andén

Puebla, en cambio, viene del palo de los negocios, el venture capital y los ecosistemas tecnológicos.

Antes de Andén lideró Business Development & Fundraising en Crecimiento, trabajó con protocolos y organizaciones internacionales del universo Web3, participó en la construcción de alianzas con más de 170 protocolos y estuvo vinculado al desarrollo de infraestructura de inversión y dealflow para startups.

El resto del equipo terminó de completar ese rompecabezas. Teófilo Beato, también cofundador, quedó al frente de Public Affairs y la relación con gobiernos y reguladores; Francesca Petrazzini trabaja sobre producto y asuntos legales y regulatorios; y Santiago Bermúdez aporta la experiencia de haber cofundado Wolox, una compañía de transformación digital que fue adquirida por Accenture en 2021.

El modelo de negocio

La compañía monetiza ese servicio mediante la incorporación a la zona digital y el uso de la plataforma. El modelo está evolucionando hacia una suscripción anual con pagos mensuales.

Por eso, junto con la plataforma, comenzó a desarrollar alianzas con compañías tecnológicas, fondos, aceleradoras y organizaciones vinculadas al mundo emprendedor. En el programa Inception, por ejemplo, se incorporaron beneficios de partners tecnológicos, entre ellos Nvidia, que ofrece beneficios y descuentos en hardware para las empresas que forman parte del programa.

Entre las compañías que se acercaron aparecen startups y proyectos de distintos tamaños y geografías. Hay empresas argentinas, pero también compañías de Uruguay, México y China interesadas en explorar el mercado local.

Los sectores que más se repiten hasta ahora son inteligencia artificial aplicada a finanzas, automatización, desarrollo de productos y healthtech.

La escena que más sorprendió a los fundadores ocurrió durante una conversación con una empresa china especializada en inteligencia artificial. Esperaban tener que explicar por qué Argentina podía ser un mercado interesante. La respuesta que recibieron fue otra: ellos ya estaban mirando a la Argentina.

De Mendoza hacia el resto del país

Por ahora, Mendoza es el laboratorio.

Andén ya mantiene conversaciones con otros gobiernos y ecosistemas provinciales y tiene presencia en Buenos Aires y Córdoba, además de planes de actividad en Tucumán. Pero sus fundadores insisten en que primero quieren que Mendoza funcione.

“El foco está en hacer que Mendoza sea el centro de la economía del conocimiento de Argentina”. La intención es consolidar allí un caso de éxito antes de replicar el modelo en otras jurisdicciones.

En paralelo, la compañía organiza encuentros presenciales con emprendedores. Los Founder Sessions reúnen startups, inversores y actores del ecosistema alrededor de presentaciones y networking. En los dos primeros encuentros participaron más de 100 personas.

Andén todavía está en una etapa temprana. Su objetivo financiero para este primer año es cerrar con unos u$s 300.000 de facturación anual.

La ronda de u$s 1,4 millones le dio el combustible inicial para construir la plataforma, desarrollar el producto y acelerar las alianzas. Pero la ambición de los fundadores va más allá del negocio de software. Quieren que Andén se convierta en una infraestructura capaz de recibir empresas que hoy buscan dónde crecer.