Ejemplo virtuoso

Esta empresa argentina arrancó reemplazando a una alemana que se fue y ahora exporta a 27 países

Desde hace 26 años que fabrican la maquinaria que se usa en las plantas de verificación vehicular

Constantino Abella es un apasionado de los fierros y la tecnología. Comenzó en la industria automotriz importando equipamientos para talleres mecánicos, pero, luego de que entrara en vigor la Verificación Técnica Vehicular (VTV) en 1995, fundó su propia empresa.

Entre 1992 y 1994, cuando solo existía la verificación técnica para camiones, los talleres encargados de esta tarea estaban compuestos en su totalidad por maquinaria alemana. Cuando esta empresa decidió abandonar el país, el mercado quedó desabastecido. Así como Abella ocupó esa vacante.

"Primero importamos las máquinas, después nos dimos cuenta de que podíamos ser fabricantes en un rubro donde nadie entendía la tecnología de ese nicho", recuerda Abella.

Control Vehicular Argentino (CVA) reconvertía los artefactos importados que dejaban de funcionar por falta de repuestos, pero después se embarcaron en la producción integral de los equipos que se ocupan de medir la seguridad y calidad de un vehículo.

Su gran orgullo, sostiene el fundador, es hacer casi el 100% de los elementos en sus instalaciones de Vicente López. Produce metalmecánica, electrónica, software y componentes hidráulicos con los que abastece, además, a concesionarias que necesitan hacer control de calidad y a talleres de reparación.

Hoy exportan regularmente a diez países, pero a lo largo de su historia han comerciado con 27 mercados, entre ellos, Estados Unidos, Canadá, México, Bélgica, Francia y Alemania.

CONECTIVIDAD Y TRANSPARENCIA

Una de las principales causas de accidentes viales en el país son las fallas mecánicas que pueden prevenirse realizando anualmente la revisión técnico-mecánica. No obstante, la mayoría sólo asocia la VTV con el pago de la oblea o con las sanciones económicas que implica no tenerlo al día.

Desde CVA interpretan que predomina una visión recaudatoria cuando, por el contrario, las personas deberían percibir los controles como una necesidad para circular de forma segura, evitando arreglos caseros o posibles adulteraciones en las habilitaciones.

Una cuestión que ayudaría a cumplir mejor la misión, dicen, es la conectividad de los sistemas de diagnóstico y control. "Todos los equipos de la VTV deberían tener, como una caja registradora de la AFIP, un control centralizado auditable. CVA ya se está ajustando a la industria 4.0 que permite tener la información que captan nuestros instrumentos en la nube", cuenta Julián Jolivet, ingeniero de Diseño Electrónico de la fábrica.

La compañía trabaja en el desarrollo de tecnologías de medición a través del Internet de las cosas (IoT) que sean capaces de transmitir los datos recolectados.

"La industria automotriz está muy necesitada de información en un ámbito donde nosotros tenemos los 'traductores' que pueden decir si un freno anda o no. La mecánica tiene que dejar de ser una ciencia del 'más o menos'. Hay que medirla", sostiene Abella.

FUTURO VERDE

Por el momento, la VTV sólo trabaja con autos a base de hidrocarburos. No obstante, se sabe que las fuentes alternativas de energía ganan terreno y el auto eléctrico constituye, más que un futuro, una realidad.

En términos de regulación, hay mucho por hacer porque la tecnología es distinta y los controles deberán adaptarse a este cambio. Por su parte, Jolivet anuncia que ya están haciendo pruebas para estos rodados y están terminando de confeccionar un banco de potencia para constatar la fuerza máxima que pueden alcanzar.

"Con la nueva ley de movilidad eléctrica, todas las máquinas van a tener que actualizarse para probar autos eléctricos y esto ya lo estamos trabajando junto al INTI y la CNRT", adelanta Jolivet.

Tags relacionados