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La industria química y petroquímica reclamó convertir la estabilidad macroeconómica en competitividad para aprovechar las oportunidades que abren Vaca Muerta, la minería y el agro.
El planteo fue formulado por Matías Campodónico, presidente de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), durante el encuentro anual por el Día de la Petroquímica, organizado junto con el Instituto Petroquímico Argentino (IPA).
“Después de muchos años, la Argentina tiene nuevamente delante suyo una oportunidad extraordinaria”, señaló Campodónico. Sin embargo, advirtió que no todos los segmentos atraviesan la misma situación: mientras algunos se preparan para crecer, otros enfrentan una demanda interna débil y una fuerte competencia internacional.
“La primera etapa fue estabilizar la economía. La próxima etapa tiene que ser convertir esa estabilidad en competitividad”, sostuvo.
En ese proceso, la industria busca aprovechar el gas y sus líquidos de Vaca Muerta, el desarrollo del cobre y el litio, y la demanda del agro de fertilizantes, agroquímicos y tecnología.
Durante el encuentro, Dante Sica, socio fundador de ABECEB, señaló que contar con recursos naturales no alcanza y que la Argentina debe competir por las inversiones. Entre las principales restricciones mencionó la infraestructura y el costo del financiamiento.
Múltiples potenciales
Por su parte, Marcos Sabelli, CEO de Profertil, puso como ejemplo el recorrido que va del gas a la producción de alimentos. “Convertimos la energía del gas natural en fertilizante, el fertilizante en alimento para el suelo y ese alimento en comida para todos”, explicó.
A la vez, Luciano Bertinelli, responsable de Químicos para Minería de BASF para América, destacó que los nuevos proyectos mineros requerirán conocimiento, tecnología y soluciones químicas. En particular, remarcó el potencial del cobre para generar proveedores y ampliar las cadenas de valor locales.

Pablo Lacunza, director industrial Latam South de Atanor/Albaugh, advirtió que la industria argentina no solo debe medir su competitividad frente a las importaciones, sino también frente a otras plataformas industriales internacionales. “Las plantas que logran mejores condiciones de competitividad son las que tienen mayores posibilidades de captar producción y sostener nuevas inversiones”, señaló.
La agenda planteada por la CIQyP incluye reducir costos productivos, revisar la estructura tributaria, mejorar la infraestructura y la logística, garantizar energía competitiva, modernizar las relaciones laborales y establecer reglas previsibles para las inversiones de largo plazo. También reclamó controles aduaneros y herramientas frente a prácticas comerciales desleales.














