El cuidado de la piel atravesó una profunda transformación en las últimas dos décadas. De ser un tema vinculado casi de manera exclusiva a la estética estacional o a las vacaciones de verano, pasó a consolidarse como una práctica de salud integral, hábitos diarios y prevención continua.
En el marco del evento Health Innovators, organizado por El Cronista y la revista Apertura, Leisa Molinari, fundadora del Centro Médico de la Piel, reflexionó sobre la necesidad de construir un ecosistema completo para acompañar al paciente más allá de la consulta presencial.
“Después de 20 años de ejercer la dermatología, la evolución natural me llevó a querer generar diferentes sistemas para que la gente se cuide. El Centro Médico de la Piel, Leisa Skin Science, Piel Protect y Tienda VB forman parte de un mismo camino”, sostuvo.
Un aspecto central expuesto por la especialista fue la profesionalización de los procesos en los centros de atención. El Centro Médico de la Piel obtuvo la certificación de la norma ISO 9001 de sistemas de gestión de calidad, convirtiéndose en una institución pionera en el rubro.
Sin improvisación
“El cuidado de la piel no puede ser improvisado. Todo el producto que entra al centro tiene trazabilidad y cada tecnología cuenta con su control y service oficial. Nada está librado al azar, lo que le otorga una gran seguridad y efectividad al paciente”, explicó Molinari.
Esta búsqueda de rigor responde a un cambio cultural en el que hombres y mujeres consultan de forma cada vez más frecuente para controlar lunares y prevenir daños acumulativos. Según la especialista, el aumento en la expectativa de vida exige proteger un órgano expuesto de manera constante: “El sol es acumulativo. Ningún paciente se arrepiente de haberse cuidado”.
Además del filtro tópico tradicional, la dermatología moderna aborda las consecuencias de la luz azul producida por celulares, computadoras y televisores. Si bien no alteran el ADN celular directamente, la exposición continua a pantallas genera radiación, radicales libres y estrés oxidativo.
Frente a esta problemática, Molinari desarrolló Piel Protect, un producto de fotoprotección oral en comprimidos formulado en Estados Unidos bajo normas FDA. Su ingrediente principal es el Polypodium leucotomos, un helecho nativo de América latina con propiedades antioxidantes comprobadas científicamente, combinado con licopeno de tomate y vitaminas.
“Es un suplemento dietario sin efectos adversos que complementa la crema tópica desde el interior, ayudando a que el propio sistema de la piel se defienda de las manchas y el fotoenvejecimiento. A esto sumamos el lanzamiento de un nuevo sérum de resveratrol, enfocado en neutralizar la oxidación diaria”, concluyó.













