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Justin Trudeau brilló en la cumbre global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) en Malta. El ex primer ministro de Canadá habló ante un auditorio lleno, casi como un rockstar. El contraste con el enviado de Donald Trump, no pudo ser más evidente: un día antes, Nick Adams hizo lo propio, pero ante una sala semivacía.

Desde el escenario, en un mano a mano con Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC, Trudeau dejó tres mensajes a la industria: dijo que los gobiernos deben dar el turismo por sentado, afirmó que la IA no reemplaza el encuentro cara a cara y adelantó que la “falta de respeto” del presidente estadounidense ya tiene un costo medible.

El turismo: un sector que no puede dejarse librado al azar

Guevara planteó que el turismo genera empleo para una de cada nueve personas en el mundo y, aun así, no recibe el apoyo que necesita. Trudeau coincidió, y fue directo: “Desde la perspectiva del gobierno, el turismo suele ser algo que simplemente sucede y no tienes que pensarlo demasiado, a diferencia de la manufactura o los recursos naturales”.

En esa línea, explicó que su gobierno hizo lo contrario: “Nombré a un ministro de Turismo. Invertimos masivamente en infraestructuras para facilitarlo, pero también en campañas publicitarias internacionales para intentar atraer gente”.

Pero, además, destacó que “más allá de los aspectos económicos”, agregó, los empleos turísticos contribuyen a moldear la construcción de la identidad de una nación. “Mis primeros trabajos fueron como monitor de campamento. Yo era guía de rafting en aguas bravas, trabajé en un restaurante y también como portero de discoteca. Sé todo sobre resolución de conflictos”, bromeó.

Después vino la lectura política. Trudeau observó que hay una “tendencia entre los gobiernos a alentar a la gente a mirar hacia adentro, a replegarse” y a “desconfiar o a oponerse al resto del mundo”. Y advirtió: “Ese no es necesariamente un camino productivo para el mundo”. Recibir visitantes, resumió, es “autodiplomacia”.

Trudeau ponderó la importancia de la IA, pero sostuvo que “no hay sustituto” para conocer a alguien en persona,
Trudeau ponderó la importancia de la IA, pero sostuvo que “no hay sustituto” para conocer a alguien en persona, El Cronista

Lo ilustró con México. Cuando asumió, en 2015, el gobierno anterior había impuesto visas a los mexicanos, lo que “provocó tensiones entre nuestros países que inmediatamente quise solucionar”. Levantarlas dio lugar a una relación de trabajo que “resultó ser muy útil” cuando se renegociaba el tratado de libre comercio de Norteamérica “en un momento muy difícil”.

IA: nada reemplaza el estar en persona

Trudeau también se refirió a la tecnología. Reconoció que se habla de inteligencia artificial, de viajes virtuales y de herramientas que vendrían a sustituir muchas interacciones, pero sostuvo que “no hay sustituto” para conocer a alguien en persona, compartir historias y estar en el mismo espacio físico.

Ese argumento lo llevó a defender el formato de las conferencias, como la que se desarrolla aquí en Malta. Según explicó, las sesiones formales son importantes, pero lo más útil ocurre en el desayuno, la fila de acreditación o una cena. Dijo que las charlas informales son las que terminan generando alianzas y coincidencias entre empresas.

Trudeau llevó la idea más allá del turismo y la aplicó a la política. Contó que gobernar es un trabajo solitario y que solo otros líderes en funciones entienden el cargo. Dijo que mantuvo contacto constante con ellos, incluso por mensaje de texto durante la pandemia, y que la virtualidad forzada por el COVID dañó los vínculos entre países además del turismo.

Trudeau afirmó que hubo una caída de más del 20% en los viajes de canadienses a Estados Unidos, con efectos visibles en lugares como Florida y Arizona.
Trudeau afirmó que hubo una caída de más del 20% en los viajes de canadienses a Estados Unidos, con efectos visibles en lugares como Florida y Arizona.El Cronista

La falta de respeto de Trump y sus consecuencias

El tramo más político llegó cuando Guevara le preguntó por qué los canadienses eligen no viajar a Estados Unidos. Trudeau habló de la ansiedad por el endurecimiento de los controles fronterizos y por la posibilidad de ser arrestado al cruzar, pero señaló que pesa más la falta de respeto del presidente estadounidense hacia Canadá (Trump dijo que no es un “país real”).

Según Trudeau, la reacción fue espontánea. Ningún gobierno impuso sanciones, subió precios o dificultó los viajes: fueron los ciudadanos quienes decidieron buscar otros destinos. El resultado, afirmó, es una caída de más del 20% en los viajes de canadienses a Estados Unidos, con efectos visibles en lugares como Florida y Arizona.

Trudeau agregó que los operadores turísticos, las aerolíneas y los hoteles estadounidenses están bajando los precios tras notar la merma, pero los canadienses siguen eligiendo otros lugares. No obstante, aclaró que a los canadienses todavía les caen bien los estadounidenses. “El problema es el conflicto entre gobiernos”, concluyó.