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Estados Unidos es el líder del turismo y no piensa ceder esa corona. Ese fue el mensaje central de Nick Adams, enviado presidencial especial de Donald Trump, en su discurso ante la 26ª Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), que se celebra en Malta.

La cita, que se desarrolla en La Valeta, reúne a más de 1000 delegados de más de 100 países, entre ellos unos 200 CEO y altos ejecutivos, y proyecta que el turismo aportará US$ 12 billones a la economía mundial en 2026 y sostendrá 376 millones de empleos.

En ese escenario, Washington quiso mostrarse como referente del sector, con un orador poco habitual para este tipo de foros. Adams es el primer enviado presidencial especial de Estados Unidos para el Turismo, el Excepcionalismo y los Valores Estadounidenses, un cargo que la Casa Blanca creó en marzo bajo el Departamento de Estado. Hasta entonces, recordó en su discurso, el país nunca había tenido un ministro de Turismo.

Nacido como Nicholas Adamopoulos en Australia, fue concejal y vicealcalde antes de emigrar a Estados Unidos, donde obtuvo la ciudadanía en 2021. Hoy es un influencer conservador conocido por su estilo provocador y por su cercanía con el círculo de Trump.

Su perfil no estuvo exento de polémicas. Los medios subrayan que carece de experiencia diplomática, y su candidatura a embajador en Malasia, anunciada en 2025, no prosperó después de que el Senado devolviera el pliego sin votarlo. Ahora debuta en un escenario global del turismo.

Ante ese auditorio, Adams abrió con una idea fiel al estilo de su mentor: el turismo es “diplomacia con rostro humano”. Según planteó, el sector exporta e importa culturas y convierte a cada viajero en un explorador moderno. Sobre esa base, propuso que la industria global trabaje unida para crecer.

Adams anticipó que Washington negocia con una empresa que capacita a los mejores hoteles del mundo para perfeccionar la bienvenida al visitante.
Adams anticipó que Washington negocia con una empresa que capacita a los mejores hoteles del mundo para perfeccionar la bienvenida al visitante.Captura de video

El núcleo de su intervención fueron los números. El turismo y los viajes aportaron u$s 2,63 billones al PIB estadounidense el año pasado, incluso sin el Mundial. Para dimensionarlo, lo comparó con Alemania, la tercera economía del mundo, cuyo PIB, según dijo, es de u$s 5,45 billones.

Luego habló del empleo. El turismo estadounidense sostiene más de 20,4 millones de puestos de trabajo, afirmó, y recordó que Trump acaba de anunciar millones más creados este año. “Es más grande que la población de muchas naciones europeas”, comparó, y prometió que su tarea es hacer crecer esas cifras.

El giro que provocó el Mundial de Fútbol

Adams atribuyó un giro histórico al Mundial 2026. Aseguró que fue el torneo con mayor asistencia de la historia y que lo que más impactó a los visitantes no fueron solo los partidos, sino el trato recibido en restaurantes de ruta, paradas de carretera y tiendas de pesca.

De ahí extrajo su tesis: el mayor activo del turismo estadounidense es su gente. Sostuvo que el país inventó las industrias modernas del entretenimiento y la hospitalidad, y que por eso sigue siendo el principal destino del mundo, con una oferta que, dijo, excita y cautiva las 24 horas.

Adams atribuyó un giro histórico al Mundial 2026. Aseguró que fue el torneo con mayor asistencia de la historia.
Adams atribuyó un giro histórico al Mundial 2026. Aseguró que fue el torneo con mayor asistencia de la historia.Reuters

El ahora funcionario admitió, no obstante, que el turismo no es el mayor sector de la economía del país, aunque afirmó que su rentabilidad es la más alta entre las industrias homónimas de cualquier nación. Para él, ese dato obliga a una mentalidad ganadora: querer superar cada año el récord anterior.

Mirando hacia adelante, enumeró un calendario de grandes eventos que se extiende hasta 2031: la final del fútbol americano universitario en Las Vegas, el Super Bowl 61 el 14 de febrero de 2027, el Abierto de EE.UU. en Pebble Beach, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y el Mundial de Rugby.

Para no dormirse en los laureles, anticipó que Washington negocia con una empresa que capacita a los mejores hoteles del mundo para perfeccionar la bienvenida al visitante. Habló además de inversiones en rutas, trenes, aeropuertos y nuevos complejos turísticos, con la promesa de “construir más, invertir más y recibir mejor”.

El turismo en EE.UU. sostiene más de 20,4 millones de puestos de trabajo. El sector es más grande que la población de muchas naciones europeas.

Nick Adams, enviado presidencial especial de Donald Trump

Su discurso no estuvo exento de definiciones políticas: Adams cuestionó a los gobiernos que usan el turismo como herramienta de presión y sostuvo que los boicots turísticos perjudican a camareros, taxistas y pequeños comercios. En esa línea, afirmó que Trump nunca pidió ni apoyó un boicot, y reclamó que otros países sigan ese estándar.

El cierre fue en clave electoral: Adams invitó a los viajeros a “recargarse” en Estados Unidos; llamó a “pensar más estadounidense”, es decir, en grande; y lanzó una frase deportiva: el Mundial terminó, pero la carrera de Estados Unidos por el campeonato turístico recién comienza.