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El viernes pasado, el presidente Javier Milei recorrió en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, tres proyectos privados que, en conjunto, representan inversiones por casi u$s 3500 millones: visitó las instalaciones de Compañía Mega, sobrevoló el predio donde Pampa Energía construirá una planta de fertilizantes y recorrió el futuro complejo industrial de Louis Dreyfus Company (LDC).

Bahía Blanca se destaca como un punto estratégico para el desarrollo de proyectos industriales de gran escala. Concentra desde hace décadas un polo petroquímico, infraestructura portuaria, redes de transporte y empresas vinculadas a la energía y al agro.

A eso se suma su conexión con Vaca Muerta a través de la red de gasoductos. El crecimiento de la producción de gas neuquino abre la posibilidad de no limitarse a extraer y transportar el recurso, sino de utilizarlo como materia prima para generar productos industriales.

Qué desarrollará cada proyecto

Compañía Mega, la empresa de capitales locales que pertenece a YPF (38%), Petrobras (34%) y Dow (28%), entró formalmente al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con un proyecto de u$s 365,4 millones.

El desarrollo estará destinado a ampliar su complejo industrial y aumentar en 1500 toneladas diarias la capacidad de producción de líquidos del gas natural que hoy se encuentra en torno a las 5500 toneladas diarias.

Mega trabaja con gas natural proveniente de la Cuenca Neuquina. En su planta de Loma La Lata, en Neuquén, separa los líquidos del gas y los transporta por un poliducto de unos 600 kilómetros hasta Bahía Blanca. Allí los fracciona para obtener etano, propano, butano y gasolina natural. Parte de esos productos tiene como destino mercados internacionales, mientras que el etano funciona como materia prima para la industria petroquímica.

Tomas Córdoba, CEO de Compañía Mega
Tomas Córdoba, CEO de Compañía MegaA@PINTA_Foto

La ampliación comprende justamente los distintos eslabones de esa cadena: nuevas instalaciones en Loma La Lata, obras sobre el poliducto que conecta Neuquén con Bahía Blanca y trabajos en la planta de fraccionamiento bahiense.

En otras palabras, el proyecto busca capturar una porción mayor del crecimiento de Vaca Muerta y transformar más gas en productos con valor industrial antes de que lleguen al mercado.

Entre las obras previstas figuran dos nuevas plantas de rebombeo, que estarán ubicadas en General Roca (Río Negro) y La Adela (La Pampa) para aumentar la capacidad de transporte de LGN. El tercer punto será la planta de fraccionamiento de Bahía Blanca, donde se realizarán adecuaciones para acompañar el mayor volumen que llegará desde la Cuenca Neuquina.

El cronograma contempla inversiones durante 2026, 2027 y 2028, mientras que el inicio de las operaciones comerciales está previsto para el 28 de febrero de 2029. La vida útil estimada del proyecto es de 18 años.

Durante la construcción, el proyecto demandará alrededor de 800 puestos de trabajo directos e indirectos, vinculados con ingeniería, fabricación de equipos, logística, construcción y servicios especializados.

Fértil Pampa, una producción estratégica

El proyecto más grande de los tres es el de Fértil Pampa, la subsidiaria de Pampa Energía que construirá un complejo industrial en el puerto de Ingeniero White. La inversión prevista asciende a u$s 2693 millones y el proyecto ya ingresó formalmente en el RIGI en septiembre de este año.

La empresa llevará adelante la construcción de dos plantas de urea, con una capacidad de 3000 toneladas diarias cada una, y una planta de amoníaco capaz de producir otras 3450 toneladas diarias. En total, el proyecto apunta a generar unas 2,1 millones de toneladas anuales de urea granulada.

Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, junto a Javier Milei en Bahía Blanca
Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, junto a Javier Milei en Bahía Blanca

La lógica industrial es transformar gas natural de Vaca Muerta en fertilizante. El gas será el principal insumo para fabricar amoníaco, que luego se utiliza para producir urea, uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados por el agro.

La planta ocupará unas 80 hectáreas dentro del Polo Industrial de Bahía Blanca y está prevista para comenzar a operar hacia fines de 2029. La inversión se desarrollará en dos etapas: una primera vinculada con ingeniería y compra de equipos, y una segunda de montaje, puesta en marcha y operación.

La ubicación vuelve a ser parte central del negocio. El proyecto queda cerca de las redes que transportan el gas neuquino y, al mismo tiempo, junto al puerto desde donde podrá despachar producción. Bahía Blanca ya cuenta además con una industria de fertilizantes instalada: allí funciona Profertil, lo que generó durante años una cadena de proveedores y conocimiento específico alrededor de este negocio.

Según adelantó la empresa, apunta a exportar cerca del 60% de la producción, con foco en el mercado brasileño, y sustituir las importaciones actuales de urea.

Dreyfus: una nueva planta para procesar girasol y soja

A diferencia de Mega y Fértil Pampa, el proyecto de LDC no está vinculado con el gas ni con el RIGI.

La multinacional francesa invertirá u$s 400 millones para construir una nueva planta de procesamiento de semillas de girasol y soja en el mismo predio donde ya tiene operaciones en Bahía Blanca.

La futura planta tendrá capacidad de molienda de hasta 4000 toneladas diarias de semillas de girasol o soja. La construcción está prevista para comenzar hacia fines de este año y el complejo estará integrado con las instalaciones de almacenamiento, logística y puerto de aguas profundas que LDC ya posee en la ciudad.

Bloomberg

El negocio consiste en procesar las semillas para obtener aceites y harinas, además de otros subproductos. En el caso del girasol, la planta se ubicará entre las de mayor capacidad de molienda del mundo, según indicó la compañía.

La producción de aceites tiene como destino tanto la industria alimenticia como la elaboración de biocombustibles, mientras que las harinas son utilizadas principalmente para alimentación animal.

La apuesta de LDC también se apoya en la ubicación geográfica. Bahía Blanca está vinculada con una de las principales regiones productoras de girasol del país y cuenta con infraestructura portuaria para sacar la producción hacia los mercados internacionales. La compañía ya dispone allí de una planta de acopio y elevación de cereales con una capacidad de almacenamiento de unas 120.000 toneladas.