

La tradicional textil marplatense Textilana, propietaria de la marca Mauro Sergio, pidió la apertura de su concurso preventivo en medio de una crisis que arrastra desde el año pasado, marcada por caída de ventas, menor nivel de producción y un mercado cada vez más presionado por las importaciones.
La compañía confirmó la decisión a través de un comunicado en el que explicó que inició un proceso de reordenamiento ante “la transformación que atraviesa la economía argentina” y la “contracción generalizada del consumo”. En ese marco, sostuvo que la medida apunta a garantizar el funcionamiento de su estructura industrial, proteger el valor de la marca y asegurar el abastecimiento de mercadería a sus clientes.
Con esta presentación, la empresa buscará ordenar su situación financiera. Según trascendió, el pasivo total supera los $ 2400 millones. A la vez, la firma no registra cheques rechazados y mantiene situación regular dentro del sistema bancario.
La decisión se da luego de más de un año de dificultades operativas. Textilana ya había comenzado en 2025 un proceso de ajuste interno por la baja en las ventas y el avance de productos importados. En una con El Cronista, la empresa contó que había reducido entonces su producción cerca de un 20% y avanzaba con una reestructuración para adaptarse al nuevo escenario del mercado.
En ese momento, fuentes vinculadas a la firma explicaban que las ventas venían en retroceso sostenido y que la apertura comercial afectaba de manera directa al sector. También advertían que muchas prendas terminadas ingresaban al país con valores más competitivos que los costos de producción local.
Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del sector cayó 23,9% interanual en enero, un derrumbe casi ocho veces mayor al retroceso de 3,2% observado en la industria en general y las fábricas trabajaron con apenas el 24% de su capacidad instalada, lejos del promedio industrial, que fue de 53,6 por ciento.
La entidad también advirtió que en febrero ingresaron al país 12.800 toneladas de productos textiles por u$s 32 millones, con más peso de prendas terminadas y menor ingreso de insumos para la producción local.
Textilana desarrolló históricamente un modelo industrial integrado, con procesos que abarcan hilado, tejido, teñido, confección y comercialización. Esa estructura le permitió fabricar el total de sus colecciones y abastecer tanto a locales propios como al canal mayorista, además de producir para terceros.
La compañía nació en Mar del Plata durante la década de 1970 bajo la denominación Todisco y luego adoptó el nombre Textilana. Con el tiempo se convirtió en una de las referencias del tejido local. En sus años de mayor expansión llegó a operar más de 25 locales en distintas ciudades y su planta sobre la ruta 88 se ubicó entre las más relevantes del rubro en la ciudad.

Los casos que golpean al sector textil
En los últimos meses, se acumularon varios casos dentro del sector, con concursos preventivos, recortes de personal y plantas que quedaron paralizadas por la caída de la actividad.
Uno de los casos más recientes fue el de TN&Platex, que anunció el cierre de DFAC, su marca de venta directa al consumidor, luego de quedarse sin producción tras el freno de una planta en Tucumán.
El mismo grupo también impulsó el concurso preventivo de Hilado y avanzó con ajustes en otras operaciones del interior. En La Rioja suspendió una línea de producción de indumentaria, mientras que en Monte Caseros recortó fabricación de prendas deportivas y ropa interior.
Otro caso fuerte fue el de Emilio Alal, histórica textil santafesina, abrió su concurso preventivo en medio de una crisis que incluyó el cierre de su división industrial y despidos masivos. La compañía busca ahora reordenar su pasivo y redefinir su continuidad, luego de haber frenado a fines de febrero la actividad en sus plantas productivas de hilados y telas en Goya y su unidad de hilados en Villa Ángela.
En su presentación judicial, la firma atribuyó su deterioro económico y financiero a una combinación de factores que incluyó caída del consumo interno, apertura importadora, aumento de costos -sobre todo en energía e insumos-, imposibilidad de trasladar esas subas a precios y falta de acceso al crédito.
Como parte de esta nueva etapa, la empresa evalúa reducir su exposición industrial y reorientar parte de su negocio hacia la comercialización de materia prima y la importación de productos.
También aparece el caso de Manki, que anunció el cierre de sus operaciones tras más de una década en el mercado. La marca informó que ya bajó la persiana de seis de sus siete locales y que mantendrá únicamente su sede de Recoleta junto con el canal online hasta agotar stock.
En su despedida, la empresa explicó que su estrategia de expansión terminó afectando la sustentabilidad del negocio y cerró una etapa con liquidación de mercadería por debajo del costo.
En calzado, Grupo Dass arrancó 2026 con un nuevo ajuste y volvió a reducir su plantel con el despido de 43 trabajadores en su planta de Eldorado, donde hoy concentra toda su operación local. Con ese recorte, la dotación quedó en torno a los 220 empleados. La compañía ya había reducido un 40% su personal a mediados de 2025 y, antes de eso, cerró definitivamente su planta de Coronel Suárez, que producía exclusivamente para Adidas y cuya clausura derivó en la desvinculación de unos 360 trabajadores.
La crisis también alcanzó a Vicunha, una de las principales fabricantes de denim del país y proveedora de marcas como Kosiuko y María Cher. En San Juan, una de sus plantas opera con menos del 50% de su capacidad instalada. Según explicó su presidente en la Argentina, Pablo Jedwabny, el impacto está ligado a la caída del consumo y al fuerte aumento de las importaciones. La empresa detalló que la importación de tejido se duplicó de un año a otro y la de prendas confeccionadas se triplicó. En sus años de mayor actividad, la planta sanjuanina llegó a contar con unos 600 trabajadores; hoy esa cifra ronda los 480.
“La producción cayó un 50% y la dotación un 20%”, precisó el ejecutivo.
La firma había anunciado en 2023 una inversión de u$s 2 millones para ampliar su operación con una nueva nave de hilados, pero el deterioro del mercado interno terminó golpeando especialmente a la unidad de tejeduría, mientras parte de la hilandería se sostiene con exportaciones a su casa matriz.














