Desde su nacimiento, la incorporación de IA en empresas y gobiernos empezó a ser cada vez más importante para mejorar y simplificar procesos. Sin embargo, lejos de ser automática y de fácil implementación, plantea desafíos vinculados a su incorporación efectiva y al rediseño de procesos, en línea con lo que ocurrió en otras revoluciones tecnológicas.
“Vemos que el desarrollo con IA viene de la mano de la tecnología, pero no se trata de algo automático. Es una herramienta general y lo que importa después es qué uso le da cada uno“, planteó David Groisman, director de Estado y Gobierno de Cippec.
Del experimento a la estrategia
En ese sentido, señaló que en las provincias predomina una etapa inicial. “Hay muchos experimentos, muchas soluciones que se van creando frente al diálogo con el ciudadano”, explicó y advirtió que el salto requiere planificación. “Para que se dé la etapa del desarrollo, tienen que empezar a trabajar más en estrategias para ver cómo incorporan la herramienta y la hacen sumar valor en sus procesos“, sostuvo.
La IA no va sola
Desde el sector productivo, Daniel Yankelevich, investigador principal de Fundar, relativizó la idea de la IA como fenómeno aislado. “Creo que tenemos que dejar de hablar de IA; en el campo productivo, la IA y todas las soluciones digitales van bastante juntas“, afirmó.
A partir de un relevamiento en pymes, marcó que la adopción tecnológica es desigual. “Hay una correlación muy grande entre el uso de la IA y el resto de las tecnologías, no es que va sola”, indicó. Y agregó: “Hay una gran cantidad de empresas en Argentina que no usan ERP; hay un 50% de las empresas que no lo tiene, hay un 30% que usan Excel para planificar”. En ese marco, planteó que el punto de partida es más amplio. “Lo que se necesita es una modernización del sistema productivo y la IA puede desde ahí jugar un rol bastante grande", dijo.
Una tecnología de propósito general
Sergio Pernice, director de Ingeniería en IA de Ucema, enmarcó el fenómeno en una lógica histórica. “La IA es una tecnología de propósito general. Esto quiere decir que están asociadas a revoluciones industriales, y ha habido pocas", explicó. “Lo que tiene de particular este tipo de tecnologías, como fue la máquina de vapor, la electricidad, la computadora, internet y ahora la IA, es que afecta a toda la economía“, señaló.
El problema no es la tecnología, sino la organización
Sin embargo, advirtió sobre los tiempos de impacto. “Durante los primeros 40 años no hubo ningún cambio en la productividad” con la electricidad, sostuvo. El motivo, dijo, fue la falta de cambios organizacionales. “Al principio fue reemplazar esa máquina de vapor por otra igual pero eléctrica. El proceso era igual, la infraestructura idéntica”, detalló. “El cambio llegó cuando se empezó a pensar desde cero qué se podía hacer con esa nueva tecnología“, agregó, al describir la reorganización de la producción que derivó en la producción en serie.









