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La inteligencia artificial dejó de ser una opción para convertirse en una presión constante dentro del ecosistema corporativo actual. Durante su participación en el AI Summit 2026, Mauro Avendaño, socio de Tecnología de KPMG, analizó cómo las organizaciones están lidiando con esta disrupción acelerada. Para el experto, la clave del éxito no reside en la herramienta en sí misma, sino en el grado de madurez digital y el propósito real que cada compañía le asigna.
“Hoy existe una gran intención de poner inteligencia artificial, pero muchas veces falta el concepto de propósito. No se trata de poner primero la herramienta y después ver para qué la usamos; el camino debe ser inverso”, explicó Avendaño. Según su visión, la tecnología debe responder a un objetivo estratégico claro: “Vamos a incorporar una herramienta para mejorar, para evolucionar, para crecer, para multiplicar o para reducir, pero tiene que haber un propósito claro primero”.
El riesgo del shadow IT
Uno de los puntos destacados fue el surgimiento del shadow IT, cuando los empleados usan herramientas externas sin supervisión. “Si yo como compañía no te doy una opción, no te digo: ‘Podés usar esta herramienta que dentro de mi entorno está segura’, la gente empieza a utilizar Plan B. Y el Plan B es este Shadow IT que irrumpe en la privacidad“, advirtió.
Este fenómeno, según explicó, refleja también una demanda insatisfecha dentro de las organizaciones: la necesidad de herramientas accesibles, seguras y alineadas con el negocio.
Control humano y cambio cultural
Para mitigar riesgos, Avendaño subrayó la importancia de arquitecturas que controlen “alucinaciones”. Sin embargo, el control humano es el eslabón fundamental: “Hay que estar cazando esas alucinaciones. El control humano tiene que tener esa confianza y esa curiosidad de ir encontrando en dónde podemos seguir mejorando”. En ese sentido, insistió en que la adopción no es solo tecnológica, sino cultural, y que requiere desarrollar criterio en los equipos.
El impacto en el empleo
Sobre el empleo, se mostró optimista respecto al reskilling. Citando al Foro Económico Mundial, señaló que habilidades como el pensamiento creativo definirán a los trabajadores del 2030. “La IA es un megáfono: potencia nuestras capacidades. El contador se acostumbró a dejar de usar la calculadora porque empezó a usar un Excel. Eso fue un cambio; cambió la carrera, no, cambió la herramienta", afirmó.
La deuda técnica permanente
Finalmente, remarcó que la deuda técnica es constante. “Estamos siempre en deuda técnica: lo que hoy tenemos puesto en nuestro dispositivo ya está viejo seguramente mañana”, concluyó, e insistió en la necesidad de sostener procesos de actualización continua. Para Avendaño, el desafío no es evitar el cambio, sino incorporarlo de manera ordenada, con una cultura que entienda a la tecnología como un aliado del talento y no como una amenaza externa.










