Años después de su primer intento por conquistar el mercado argentino, el Ricardito vuelve a cruzar el Río de la Plata. El tradicional postre de merengue cubierto de chocolate comenzó a comercializarse nuevamente en el país de la mano de Chocolates Haas, la empresa uruguaya que adquirió la marca en 2024 y que ahora busca relanzarla en la Argentina.
“Argentina siempre fue un gran anhelo. Sabemos que hay un público enorme de uruguayos que lo extrañaba y también consumidores argentinos que valoran mucho la calidad del producto y lo buscaban cuando visitaban Uruguay”, explicó a El Cronista Gerardo Lapetina, director de Chocolates Haas.
La primera exportación incluyó cerca de 100.000 unidades, que llegaron por vía terrestre desde la planta que la firma tiene en Canelones (Uruguay). Según indicó Lapetina, el producto será distribuido por Billiken y, en esta primera etapa, estará disponible en maxikioscos de la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
“Nos estamos concentrando en el canal tradicional y más dinámico de las golosinas en Argentina. Lo estamos haciendo con una empresa que ya maneja marcas muy reconocidas en el país, lo que nos da un respaldo enorme por su conocimiento del canal”, señaló el ejecutivo.

En ese sentido, detalló que el plan es realizar un desembarco gradual del producto en el país. “Vamos a evaluar de cerca la respuesta y aceptación del consumidor argentino, que es exigente y sobre todo golosinero por naturaleza, y a partir de eso daremos los siguientes pasos”, dijo.
No será la primera vez que el Ricardito se venda en la Argentina. La marca tuvo un breve desembarco en 2006, cuando alcanzó a comercializar alrededor de 2 millones de unidades, aunque nunca consiguió consolidarse.
Para 2007 planeaban iniciar la fabricación local a través de Punta Ballena, otra empresa uruguaya que había puesto un pie en Argentina y contaba con una planta en Quilmes. Planeaban vender cerca de 500.000 conos por mes. Pero Punta Ballena se fue del país y el proyecto quedó en la nada.
Incluso, ese intento impulsó la aparición de productos similares elaborados por empresas locales. Entre ellos estuvieron Angelito Negro, elaborado por Pradymar en los años 60; Kremokoa, lanzado por Terrabusi a fines de los 70; y Merenkoa, que aún permanece en el mercado de la mano de la empresa Urquiza.
La última etapa del Ricardito estuvo bajo el control de Bimbo, que continuó produciéndolo en Uruguay hasta 2023. Sin embargo, la multinacional decidió discontinuar su comercialización como parte de una estrategia global para abandonar el negocio de las golosinas.
En mayo de 2024, Chocolates Haas adquirió la marca con el objetivo de devolverla al mercado uruguayo y expandirla nuevamente al exterior. Ahora, la Argentina aparece como el primer paso de ese plan. “El ingreso a otros mercados regionales es un objetivo y sería un gran paso para nosotros. Podríamos decir que es algo que siempre se está analizando, pero vamos con cautela”, apuntó Lapetina.
Sus orígenes
La historia del Ricardito se remonta a la década de 1960, cuando la chocolatera uruguaya Ricard, fundada por el empresario Hans Eichin en los años 50, lanzó al mercado el tradicional cono de merengue cubierto de chocolate, que en sus inicios se comercializaba envuelto en papel de aluminio.
Con el paso de los años, el producto se convirtió en una de las golosinas más emblemáticas de Uruguay, mientras la empresa se consolidaba entre los principales fabricantes de chocolates del país, junto con Pernigotti y Saint Hermanos, dueña de la marca Águila.
Ese escenario comenzó a cambiar con la creación del Mercosur, en 1991. La reducción gradual de los aranceles a la importación abrió el mercado uruguayo al ingreso de fabricantes internacionales como Garoto y Cadbury, lo que intensificó la competencia y obligó a las empresas locales a aumentar sus inversiones en publicidad y promoción para sostener su participación de mercado.
En ese contexto ganó protagonismo Plucky, una empresa uruguaya dedicada a la fabricación de confites, bombones y chupetines. Primero adquirió el 90% de la maquinaria de Pernigotti y, en 1997, compró Ricard junto con un portafolio de unas 150 marcas registradas, entre ellas Ricardito.
En 2008 Grupo Bimbo adquirió Plucky, y por consiguiente el Ricardito, producción que mantuvo hasta 2023.




















