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Mientras el mundo busca más cobre para sostener la electrificación, la inteligencia artificial, los centros de datos y la transición energética, las mineras enfrentan un problema cada vez más complejo. Los yacimientos son más difíciles de explotar y contienen menos metal que hace décadas.

Para 2040, la oferta de cobre podría ser un 25% inferior a la demanda, indican fuentes del sector. Esto supondrá un gran reto para la industria minera, que aumenta su producción mediante la apertura de nuevas minas, la aplicación de inversiones de capital y el desarrollo de nuevos proyectos.

En ese escenario aparece Giraffe Bio, una startup fundada en 2024 por el ingeniero Alejandro Buffo Sempé y el genetista Juan Pablo Fernández, que acaba de cerrar una ronda semilla por u$s 6,4 millones liderada por Orion Industrial Ventures, el principal fondo global especializado en minería, con participación de BHP Ventures, el brazo de inversión de la minera más grande del mundo.

Los fondos se destinarán a ampliar la producción, realizar pilotos de mayor escala y fortalecer las capacidades de investigación.
Los fondos se destinarán a ampliar la producción, realizar pilotos de mayor escala y fortalecer las capacidades de investigación.giraffe bio

La empresa se dedica a desarrollar biomoléculas diseñadas con inteligencia artificial para mejorar la recuperación de cobre en los procesos de flotación. En términos simples, esto permite extraer más metal de la misma roca, sin modificar la infraestructura existente de una mina.

“La mejora puede rondar el 5%”, señaló Sempé en diálogo con El Cronista. Si bien puede parecer una cifra pequeña, en la minería -donde hay operaciones que procesan cientos de miles de toneladas por día- puede traducirse en cientos de millones de dólares adicionales para una compañía de esta industria.

“Durante los próximos 20 años la industria necesitará producir más cobre del que la humanidad extrajo desde el inicio de la civilización”

En ese contexto, desarrollar una nueva mina puede demandar entre una y dos décadas y miles de millones de dólares en inversiones.

Ahí es donde Giraffe Bio encontró su oportunidad. En lugar de buscar nuevos yacimientos, propone hacer más eficientes los que ya existen.

El nacimiento de Giraffe Bio

Alejandro Buffo Sempé, hoy CEO y cofundador de la compañía, pasó más de una década en el negocio global de commodities. Más tarde migró al mundo de las inversiones y vivió varios años en Estados Unidos. Cuando regresó a la Argentina en 2022 para trabajar en un fondo de inversión, sintió que estaba “del lado equivocado de la mesa”.

A través de contactos en común conoció a Juan Pablo, genetista de formación y con experiencia en startups biotecnológicas dedicadas a evolución dirigida, una técnica para desarrollar nuevas proteínas y enzimas mediante procesos acelerados de selección molecular.

Durante meses analizaron distintas industrias donde la biología sintética pudiera generar valor. Evaluaron aplicaciones en salud, agroindustria y minería.

“Nos dimos cuenta de que la mejor oportunidad estaba en el cobre”.

El problema que nadie estaba resolviendo

Cuando una empresa extrae roca de una montaña, apenas una pequeña fracción corresponde al mineral buscado. En muchos yacimientos actuales, una tonelada de roca contiene menos de 1% de cobre. El desafío, entonces, consiste en separar ese metal del resto del material.

Crearon una startup que quiere modernizar la extracción de cobre y levantaron u$s 6,4 millones
Crearon una startup que quiere modernizar la extracción de cobre y levantaron u$s 6,4 millones

Para hacerlo se utiliza un proceso llamado flotación, que explica cerca del 80% de la producción global de cobre. La técnica existe desde hace décadas y se apoya en reactivos químicos que ayudan a identificar y separar el mineral valioso.

El problema es que esos reactivos fueron pensados para minerales distintos a los actuales. A medida que las minas envejecen, especialmente en Chile, las concentraciones de cobre disminuyen y la roca se vuelve más compleja. Como resultado, recuperar cada punto porcentual adicional de metal se vuelve cada vez más difícil y valioso.


Cómo funciona la tecnología

La startup utiliza inteligencia artificial, simulaciones computacionales y biotecnología para diseñar biomoléculas capaces de adherirse de forma más eficiente a la superficie de determinados minerales.

El resultado es un reactivo biológico que puede incorporarse directamente a las plantas existentes sin necesidad de realizar inversiones adicionales ni modificar el proceso productivo.

La clave -explica- está en la personalización. Mientras los reactivos tradicionales funcionan razonablemente bien en la mayoría de los yacimientos, las soluciones de Giraffe Bio se diseñan para la mineralogía específica de cada depósito. Es decir, el modelo se parece más al desarrollo de un medicamento personalizado que a la fabricación de productos químicos estándar.

La compañía opera con laboratorios en la Argentina y Chile.

En Buenos Aires concentra gran parte del diseño computacional y la investigación molecular. Del otro lado de la Cordillera desarrolla procesos de escalado, formulación y validación minera, aprovechando la experiencia que existe en el principal productor de cobre del mundo.

Hoy emplean a 20 personas entre los que se encuentran biólogos, genetistas, ingenieros químicos, especialistas en minería, desarrolladores e ingenieros industriales.

giraffe bio
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“La mitad del equipo tiene formación doctoral. Somos una compañía extremadamente interdisciplinaria”, destaca el ejecutivo.

Actualmente trabajan con tres compañías mineras globales y avanzan en pruebas piloto cada vez más grandes para validar la tecnología en condiciones industriales.

¿Por qué se llama Giraffe Bio?

El nombre tampoco fue elegido al azar.

Antes de la teoría de la evolución de Charles Darwin, el científico francés Jean-Baptiste Lamarck sostenía que las jirafas habían desarrollado cuellos largos por el esfuerzo de alcanzar las hojas más altas de los árboles y que esa característica luego se transmitía a sus descendientes.

Aunque la teoría fue posteriormente descartada, el concepto inspiró a los fundadores.

La jirafa, símbolo de esa evolución dirigida, terminó convirtiéndose en el nombre de la empresa.

La apuesta por el cobre argentino

Mientras el país vecino produce cerca del 23% del cobre mundial tras dos siglos de explotación industrial, Argentina recién comienza a desarrollar grandes proyectos como Vicuña, Los Azules o Josemaría.

Para Giraffe Bio, eso abre una oportunidad única.

“Chile necesita estas tecnologías porque sus minas tienen leyes cada vez más bajas. Argentina puede dar un salto generacional y adoptar directamente soluciones más eficientes desde el principio”, sostiene su CEO.

Con la nueva inyección de capital, la startup planea ampliar su capacidad productiva, acelerar las pruebas industriales y convertirse en uno de los proveedores tecnológicos de referencia.