En esta noticia
La Justicia volvió a declarar la quiebra de Deniro, la cadena que se hizo conocida por sus hamburguesas de entraña. La decisión fue tomada por el Juzgado Comercial N° 27, a cargo de la jueza María Virginia Villarroel.
Es la segunda vez que la compañía se encuentra en esta situación. La primera vez fue en noviembre de 2025, cuando la Justicia decretó la quiebra de la compañía a partir del reclamo de un acreedor.
Sin embargo, Deniro logró revertir la medida unos meses después: en febrero de este año depositó $ 21,4 millones para cubrir el monto reclamado, intereses y gastos del proceso.
En este caso, el nuevo pedido de quiebra surgió a partir de una deuda laboral iniciada por un exempleado de Deniro quien había obtenido una sentencia a su favor en un juicio por despido, pero la empresa no cumplió con el pago.
El fallo reconocía un crédito de $ 17,5 millones y, ante el incumplimiento, recurrió a la Justicia Comercial para pedir la quiebra de la compañía.
Para fundamentar el pedido, sostuvo que había realizado consultas en los registros de la propiedad, de automotores y en el Banco Central y que no había encontrado inmuebles ni cuentas bancarias con fondos a nombre de Deniro. También señaló la falta de actividad de la compañía en el sistema financiero como un indicio de su falta de capacidad para hacer frente a sus obligaciones.

Ahora, el juzgado ordenó realizar un inventario e inspección de los bienes de la sociedad y dispuso medidas sobre sus administradores, Nicolás Sánchez y Esteban Siderakis, a quienes les prohibió la salida del país hasta marzo de 2027.
Los acreedores tendrán tiempo hasta el 23 de noviembre de 2026 para verificar sus créditos, es decir, reclamar ante la Justicia el reconocimiento de las deudas que la empresa mantiene con ellos.
De 30 locales al cierre definitivo
Fundada por Sánchez y Siderakis, Deniro comenzó a operar en 2017, en un local en el barrio de Belgrano. La marca se hizo conocida por sus hamburguesas de entraña, una propuesta diferencial en el mercado, y llegó a tener más de 30 locales en el país, en buena parte bajo un esquema de franquicias.
A medida que la cadena crecía, también comenzaron a aparecer conflictos alrededor de su modelo de franquicias. Algunos inversores reclamaban que habían pagado sumas importantes en dólares para abrir locales, con proyecciones de facturación y de recuperación de la inversión que, según denunciaron, luego no se cumplieron.
Una vez en funcionamiento, se encontraron con costos de insumos superiores a los previstos. La compañía, además, cobraba a sus franquiciados un 5% de la facturación.
La crisis también alcanzó a la estructura que Deniro había montado para abastecer a su red. La planta de Mataderos, donde elaboraba sus panes, medallones y salsas, fue clausurada en varias oportunidades.
Para fines de ese año, la empresa ya había cerrado sus locales propios y la planta había dejado de operar.
Unite a Members y seguí la actualidad económica
- Accedé a todos los análisis sin límite de lectura
- Lectura sin publicidad
- App + edición impresa incluidas
- Acceso al foro de la comunidad
Desde $1000 / mes Menos de un café por semana
Más Videos


















