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Nucha, la cafetería que tiene más de 30 años en el mercado y que lleva el nombre de su fundadora, Regina ‘Nucha’ Vaena, delineó un plan de expansión para hacerle frente a la retracción del consumo.

Actualmente, la empresa cuenta con 17 locales -dos propios y el resto franquicias- distribuidos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) a excepción de uno de ellos ubicado en Río Gallegos (Santa Cruz).

Para este año, además, proyecta la apertura de cuatro nuevas franquicias en los barrios de Núnez, Saavedra, General Rodríguez y City Bell.

Pero, ahora, su estrategia comienza a correr por una senda paralela. La empresa busca, en el corto plazo, dar el salto bonaerense para llegar a otras provincias del país, puntualmente a Neuquén, Salta y San Juan.

“En AMBA se atomizó mucho el consumo y la apertura de locales chicos de cafeterías de especialidad está minando los ingresos del resto. El consumo no se expandió, sino que la torta está repartida entre más jugadores. Nuestro plan de expansión está pensado para llegar a lugares que estén ávidos de buenas marcas, pero que no tengan grandes locales ni experiencias de competencias importantes”, dijo Carlos Rava, socio gerente de Nucha.

“Por eso no vamos a Mendoza, Córdoba o Rosario”, apuntó.

Photographer: Virginia Sar

Según datos de la empresa, cerró 2025 con una facturación de $ 5700 millones -y seis nuevas aperturas- y proyecta elevar ese número a $ 7500 millones luego de las cuatro aperturas que tiene previstas para este año.

Nucha cuenta con dos plantas en La Paternal (de 600 y más de 300 m2), desde donde abastece con sus productos dulces a todas sus franquicias. Los productos salados, en tanto, los elaboran los franquiciados. Su producción mensual se encuentra alrededor de las 65.000 unidades.

“Dentro de la inversión que les pedimos a los franquiciados de estas nuevas provincias está incluida una cámara de congelado que nos permita enviarles productos congelados alrededor de una vez por semana o cada 10 días”, explicó el ejecutivo.

Instalar una franquicia de la compañía cuesta entre u$s 120.000 y u$s 140.000 para locales que rondan los 80 m2 y 100 m2.

En tanto, el retorno de la inversión se sitúa entre 20 a 30 meses, un aumento respecto de años anteriores cuando se ubicaba entre 20 a 24 meses.

“Nuestros costos, tanto de servicios como de alquileres, subieron por encima de la inflación durante el último año lo que generó que subiera nuestro esquema de costos”, sostuvo.

Actualmente, el ticket promedio varía según el tipo de negocio, pero ronda entre los $ 20.000 y $ 30.000. “La cantidad de tickets y transacciones, año contra año, fue bajando. El ticket promedio no subió a niveles de la inflación, hay menos cantidad, y las personas gastan menos en relación al año pasado. En cuanto a transacciones, estamos entre un 10% y 12% abajo”, detalló.

Cafetería con historia

Vaena comenzó su actividad casi como un pasatiempo. A fines de los años 70, después de haber estudiado Química en la Universidad de Buenos Aires y de abandonar la carrera poco antes de recibirse, empezó a preparar tortas desde su casa.

Hugo Ricardo Serra

Tras quedar viuda con tres hijos adolescentes, la necesidad de generar ingresos convirtió esa actividad en un emprendimiento: Vaena comenzó a ofrecer sus tortas en cafés y locales de la zona, mientras su hijo Javier se ocupaba de las entregas y de salir a buscar clientes.

Fue Javier, uno de los actuales socios, quien la convenció de dar el siguiente paso y vender directamente al público. En plena hiperinflación, a fines de los 80, madre e hijo transformaron el garaje de su casa en un pequeño punto de venta: colocaron un mostrador y una heladera y comenzaron a atender a los vecinos.

 Regina “Nucha” Vaena, fundadora
Regina “Nucha” Vaena, fundadoraPhotographer: Virginia Sar

La producción seguía siendo completamente artesanal y la emprendedora hacía tortas, budines, alfajores y otros productos desde la cocina familiar. Ese garaje funcionó durante alrededor de una década y fue el antecedente directo de la cadena que se desarrollaría después.

El salto al formato de cafetería llegó con la apertura del primer local formal en la esquina de O’Higgins y Zabala en los ‘90, aún en funcionamiento. A partir de allí, Nucha sumó nuevos puntos de venta y profesionalizó su producción, hasta instalar la planta de Paternal.

Hace tres meses, Vaena falleció a sus 85 años.