

Kimberly-Clark completó la adquisición de Kenvue y desde esta semana comenzó a operar como una sola compañía, en una de las mayores operaciones de la historia del negocio de consumo masivo. El grupo reúne ahora bajo un mismo techo marcas tan conocidas como Huggies, Kleenex, Scott y Kotex, junto con Tylenol, Listerine, Neutrogena y Johnson’s Baby, que hasta ahora formaban parte de la ex división de consumo de Johnson & Johnson.
El cierre se concretó el 2 de noviembre, después de casi un año de trámites y aprobaciones desde que ambas compañías anunciaron el acuerdo. La operación había sido valuada en u$s 48.700 millones y fue presentada por Kimberly-Clark como un paso para convertirse en un líder global en salud y bienestar.
La magnitud de la combinación se refleja en su portafolio. La nueva Kimberly-Clark reúne 10 marcas que generan más de u$s 1000 millones cada una: Huggies, Listerine, Cottonelle, Neutrogena, Depend, Tylenol, Kleenex, Johnson’s Baby, Kotex y Scott. La compañía tendrá presencia en más de 175 países.
De pañales y papel a salud y bienestar
La operación también modifica el perfil de Kimberly-Clark. Hasta ahora, la compañía era identificada principalmente con categorías de higiene y cuidado personal. Con Kenvue incorpora un negocio mucho más amplio de salud de consumo, con productos que van desde analgésicos y cuidado bucal hasta dermatología y cuidado infantil.
La compañía apunta especialmente a categorías como cuidado de bebés, salud femenina y envejecimiento activo, en la frontera entre los bienes de consumo masivo y la atención sanitaria. Según Kimberly-Clark, el gasto mundial en salud y bienestar supera los u$s 500.000 millones anuales.

El objetivo es aprovechar la escala y la distribución de Kimberly-Clark para desarrollar el portafolio de Kenvue, al tiempo que incorpora capacidades de innovación y conocimiento científico. La compañía anunció una estructura de integración específica y un nuevo equipo de liderazgo para manejar el negocio combinado.
La apuesta tiene, además, una meta financiera concreta: Kimberly-Clark mantiene su estimación de u$s 2100 millones en sinergias anuales una vez alcanzado el ritmo previsto. De ese total, unos u$s 1900 millones provendrían de ahorros de costos y otros u$s 500 millones de mayores ganancias por ingresos, parcialmente compensados por unos u$s 300 millones de reinversión.
Una compra que llegó en un momento complejo
Cuando Kimberly-Clark anunció la operación, en noviembre de 2025, la compra generó sorpresa en el mercado. Kenvue atravesaba un período complicado, con cambios en su conducción y una fuerte presión alrededor de Tylenol, además de distintos litigios vinculados con sus productos.
Qué cambia en la Argentina
La llegada de Kenvue al grupo se produce después de un período de fuerte repliegue industrial de ambas compañías en el país.
Kenvue, la empresa que nació de la separación de los negocios de consumo de Johnson & Johnson, cerró en 2025 su histórica planta de Pilar, donde durante décadas había fabricado productos de Johnson’s. La compañía mantuvo en la Argentina la comercialización de marcas como Neutrogena y Listerine a través de importaciones.

Kimberly-Clark también cerró ese año su planta del Parque Industrial de Pilar, donde fabricaba pañales Huggies, toallitas Kimbies y productos de Kotex. La compañía ya había reducido su presencia industrial local antes de concretar la operación global.
La integración global no implica, al menos por ahora, que esas operaciones industriales vuelvan a concentrarse en la Argentina. La nueva estructura regional sí incorpora al país dentro del segmento que reúne a América latina con otros mercados emergentes, mientras que el grupo busca capturar las sinergias de la combinación a escala global.
En paralelo, Kimberly-Clark viene reacomodando su estrategia local. En 2026 volvió a fabricar en el país uno de sus productos clave, en un movimiento que la compañía vinculó con una nueva etapa para su negocio argentino.
Con el cierre de la operación, las marcas de Kenvue pasan a formar parte de un grupo que ahora busca jugar en dos terrenos a la vez: el tradicional negocio de higiene y cuidado personal y un mercado global de salud y bienestar que Kimberly-Clark identifica como una de sus principales oportunidades de crecimiento.


















