La implementación del fondo de asistencia laboral (FAL) marca un hito de singular trascendencia en la administración corporativa en el país, mediante una solución de ingeniería financiera inédita para la estructuración de pasivos contingentes en las empresas de todos los sectores productivos.
En el marco de un nuevo encuentro de El Cronista Studio, Lautaro Veliz Espeche, head de Inversiones y Asset Management de BBVA Argentina, detalló minuciosamente el funcionamiento operativo de este nuevo segmento de fondos comunes de inversión, la tipología de estrategias diseñadas específicamente para cada perfil corporativo y las proyecciones de volumen que anticipan para todo el sistema financiero local.
“Este segmento de fondos tendrá un efecto importante en el mercado financiero e impacto muy positivo en las tesorerías de las empresas. Hasta este momento, las compañías asumían los pasivos contingentes laborales con reservas que tenían que constituir a ciegas, sin saber con certeza cómo se iban a desenvolver en el tiempo. Esta herramienta otorga a las firmas una salvaguarda clara y convierte en ahorro parte de las cargas que antes constituían exclusivamente gastos operativos”, explicó.
Para dar una respuesta eficiente a las heterogéneas necesidades de liquidez y previsibilidad que presentan tanto las pymes como las grandes corporaciones, la administradora de fondos del banco diseñó dos estrategias de inversión bien diferenciadas según la volatilidad y la frecuencia de uso proyectada por las firmas.
Los distintos fondos
El primer arquetipo está pensado para un cliente de perfil marcadamente conservador que prevé hacer un uso intensivo y frecuente del fondo para responder a salidas operativas de personal de manera regular. Para este segmento, el producto se conforma con instrumentos de muy baja duración y mínima volatilidad de precio, asegurando una disponibilidad de caja inmediata a costo de asumir un rendimiento moderado pero estable.
El segundo arquetipo responde a empresas que buscan estructurar un fondo de reserva con un horizonte de mediano y largo plazo, sin la expectativa de realizar rescates constantes en el corto plazo. Este producto incluye activos de mayor duración en su cartera, lo que permite ofrecer una tasa de retorno esperada superior al primer fondo, aceptando una fluctuación diaria marginalmente mayor en el valor de la cuotaparte.
“Nosotros nos convertimos técnicamente en una extensión de las propias tesorerías de las empresas”, remarcó el ejecutivo.
Más previsibilidad
La consolidación del FAL no solo aporta previsibilidad al sector privado, sino que promete inyectar un volumen de liquidez sin precedentes en el mercado de capitales argentino. Con un flujo de aportes estimado en el orden de los u$s 2000 millones anuales, los analistas de la industria prevén que este tipo de fondos alcance una masa crítica administrada de entre u$s 6000 millones y u$s 10.000 millones en los próximos cinco años, posicionándose como un inversor institucional de referencia.
Todos los fondos del régimen FAL deben mantener un colchón mínimo de liquidez inmediata del 10%, asegurando que cualquier demanda de rescate pueda ser saldada en tiempo y forma sin alterar la estrategia de inversión del resto del patrimonio.
Como incentivo para acelerar la adopción del sistema, BBVA Argentina dispuso una propuesta comercial agresiva que incluye la bonificación total de los honorarios de administración de estos fondos hasta finales de 2027. A su vez, la entidad implementó un beneficio de devolución o payback equivalente al aporte obligatorio sobre la masa salarial incremental para aquellas empresas que transfieran las nóminas de sus empleados hacia el banco durante el segundo semestre.
“La industria de fondos se está transformando. Este producto demuestra que los asset managers locales estamos totalmente capacitados para administrar vehículos de mediano y largo plazo, sacándonos de la lógica histórica del cortoplacismo”, concluyó el ejecutivo.













