La puesta en marcha del fondo de asistencia laboral (FAL) plantea un nuevo esquema para afrontar contingencias indemnizatorias en el sector corporativo. La herramienta permite transformar una carga de gasto futuro en un activo financiero planificado.
“El FAL surge tras la Ley de Modernización Laboral para programar el pago de indemnizaciones con un ahorro forzoso de largo plazo, convirtiéndose en un activo de la firma”, dijo Milagros González, gerente comercial de Allaria Fondos Administrados.
Para responder a las distintas necesidades, la empresa estructuró dos carteras con ajuste CER, dólar link y Badlar: una de tres meses para mayor rotación y otra de un año para rentabilidad de mediano plazo. “El fondo está exento de Ganancias e IVA, lo que incentiva la inversión”, destacó.
Los aportes obligatorios se derivan por el formulario 931 de ARCA. Tras un período inicial de seis meses de aportes, el capital queda habilitado desde el séptimo mes para saldar despidos.
“Este canal transparente acerca a las empresas al mercado de capitales e impulsa la financiación productiva”, cerró.













