

Durante febrero de 2026, la cartera comercial de las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes) se ubicó en MXN$ 315,503 millones, lo que implicó un crecimiento anual real de 11.55% frente a los MXN$ 271,989 millones del mismo mes de 2025; sin embargo, este avance contrastó con la falta de evidencia sobre su impacto sostenible, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
El crecimiento del sector ocurrió en paralelo a la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), pero sin reportes formales ni métricas estandarizadas que permitan medir su alcance, lo que dejó esta agenda más en intención que en resultados verificables.
Aunque ya existen productos crediticios vinculados con inclusión financiera, género y sostenibilidad, la mayoría de las Sofomes aún no reporta estos esfuerzos ni elabora análisis de materialidad, lo que limita la transparencia del sector en un momento de expansión.
“Lo que hemos identificado a través de encuestas con socios es que varios ya tienen ciertos productos y métricas ASG, pero pocos los reportan o emiten reportes de materialidad”, explicó Jorge Avante, director de la Asociación de Sofomes (Asofom).
Sofomes adoptan ASG, pero sin evidencia formal de impacto
Ante este rezago, el sector comenzó a estructurar una hoja de ruta para ordenar esta agenda, con diagnósticos enfocados en mejorar la medición de impacto y el diseño de productos ligados a mujeres, medio ambiente y gobierno corporativo.
En paralelo, algunas entidades iniciaron su alineación con la Taxonomía Sostenible de México; sin embargo, su adopción se mantiene limitada, en parte por el desconocimiento sobre cómo clasificar los productos financieros bajo estos criterios.
Más allá del cumplimiento, el giro hacia ASG también responde a una lógica financiera: acceder a nuevas fuentes de fondeo.
El alineamiento con estos estándares abre la puerta a recursos internacionales en mejores condiciones, en un momento en que el sector busca consolidar su crecimiento, aunque aún sin resolver su principal pendiente: demostrar, con datos, el impacto que asegura generar.















